Qué ha sido de Virulo, figura fundamental de la era dorada del humor cubano

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Alejandro García Villalón, Virulo para el mundo entero, fue uno de los cómicos más populares y fructíferos de Cuba durante la década de los 80. Su obra al frente del Conjunto Nacional de Espectáculos, marcó un antes y después para la comedia en nuestro país y, cuatro décadas más tarde, su nombre es aún sinónimo de la etapa más brillante del humor por estos lares.

Virulo, integrante del movimiento de la Nueva Trova, graduado de Arquitectura por la CUJAE y primer director del Centro Promotor del Humor, cumplió 71 años el pasado 5 de enero último. A pesar de la edad, este hombre sigue demostrando tener una mente tan fértil y creativa como en sus primeros años de artista.

En este momento, el cantante y compositor se encuentra promocionando su espectáculo Marketing Mexicano, en el cual es acompañado por las guitarras de su hijo Sebastián, de 21 años, y Rachid López.

Según su página oficial de Facebook, el show ya ha sido presentado en varias plazas de dicho país y está programado para regresar a escena los días 18 y 24 de abril, primero en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca y luego en el bar Los de Arriba, de Ciudad de México.

En agosto del año anterior, estrenó, en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, un concierto basado en su libro, todavía inconcluso y titulado Memorias de Cuba antes de que se me olviden.

Alejandro se fue al país de los aztecas desde comienzos de los 90 y allí hizo carrera en televisión y teatro.

“A México vengo, primero, con mucho amor, porque ya había conocido a Yania (su futura esposa) y venía con eso a cuestas para estar con ella”, contó en el podcast Platiquemos desde Cero.

Su primer trabajo en la nación vecina fue en el ya desaparecido Instituto Mexicano de la Televisión, más conocido como Imevisión, para el cual escribió los guiones y actuó en los segmentos humorísticos de Picante, programa que era conducido por la cubano-venezolana María Conchita Alonso.

Más adelante, cuando el canal se convirtió en TV Azteca, Virulo fue propuesto para trabajar en la programación humorística, y surgió el espacio Virulencia Modulada, transmitido cada jueves a las 6:00 pm.

Su siguiente paso, tras la venta de TV Azteca, fue irse a Toluca para trabajar en Mexiquense Televisión y hacer el show La Coladera, junto a Paco Barrios, conocido como El Mastuerzo.

“Eso es un misterio. El que te pueda explicar claramente eso, pues felicidades, pero yo creo que uno vive con esa necesidad de comunicarse y decir las cosas que te están pasando por la cabeza, y eso me pasa actualmente. Yo nunca he tratado de ponerle palabras a eso, pero creo que es una necesidad de que te quieran, de recibir el cariño de la gente”, confesó al referirse a las razones que lo movían para hacer humor.

Como parte de su obra, creó al personaje Konstantín von Sauerkraut, protagonista de sus álbumes Sexo luego existo (1995), La soprano estreñida (1998), Il Medio Castrato (1999).

Ha grabado también discos como La historia de Cuba (1979), El Génesis según Virulo (1980; re-versionado en 2001), El Infierno según Virulo (1982), El eslabón perdido (1988), Virulencia modulada (1992), Welcome Colón (1992), OVNI (Objeto Virulento No Identificado; 2001), Furioso cantar de gestos (2003), Chile Habanero (2004), El bueno, el malo y el cubano (2006), El mundo está nuevecito (2007), Comes y te vas (2008), El último que ríe es el que piensa más lento (2009),  Cuba Sí, yanquis…qué?! (2015), Por la izquierda (2017), Dale candela (2020) y Crónicas de la pandemia (2021).

Durante su carrera, ha tenido chance de colaborar con grandes exponentes del género como el argentino Ernesto Acher, otrora integrante de Les Luthiers. Junto al rioplatense y los venezolanos Laureano Márquez y Emilio Lovera, creó el Cuarteto del humor en una misma cuerda, y años más más tarde volvería a unirse a él para darle forma al disco/espectáculo Juegos Sinfoniquísimos (2014-2016).

Además de su música personal, Virulo ha compuesto la banda sonora de dibujos animados cubanos como El parrayos y Pin Pin Saltarín.

Su apodo vino desde la primaria, cuando una profesora, para lidiar con su intranquilidad, le cambió su apellido Villalón por “Virulo”.

“A todos los niños del aula les encantó aquello de decirme Virulo y un día llegué a mi casa y me encontré a mi mamá diciéndome ‘Hola, Virulo’, y hasta ahí, no hubo modo de cambiarlo”, contó en el canal La Octava.

Este hombre, que desde 2008 reside alternativamente entre México y Cuba, tiene otros dos hijos además de Sebastián: Emiliano, de 19 años, también nacido en el país norteamericano, y Rocío, de 44, fruto de su primer matrimonio y residente en Nueva York.

“Ningún humorista que yo sepa decide ser así, creo que todos venimos con algún tipo de malformación que nos hace expresarnos de forma simpática para nuestros semejantes aunque estemos molestos y enojados, el síntoma más claro para detectar a un humoristas es cuando intenta hablar en serio y los demás se ríen”, dijo en una en entrevista para Humor Sapiens.

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