Sepa qué fue de Roberto Hernández, el talentoso pitcher que cambió Cleveland por Cuba

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Roberto Hernández. Foto tomada de Cubadebate.

En 2018, el espirituano Roberto Enrique Hernández Navarro fue noticia luego de renunciar a un contrato con los Indios —ahora Guardians— de Cleveland para regresar a su natal Batey Colorado, en el municipio Yaguajay.

“No es secreto que el béisbol norteamericano es el mejor pagado del mundo y que con mis condiciones podía tener un buen contrato, pero para mí lo más importante es mi familia, estar en mi casa, por eso decidí regresar a mi país y no alejarme más de él

“(…) Pensé que, sí, podía tener toda la fama del mundo, dinero, carros, joyas… pero no iba a tener el apoyo de mi familia tan cerca como aquí cuando pichaba en los juveniles, en el Cuba, tengo un niño de unos dos meses, eso también me llevó a tomar esa decisión, no quiero que mi bebé pase su infancia lejos de su padre”, declaró en 2018, luego de romper su vínculo con la organización ligamayorista que había pagado 320 mil dólares por él.

Este lanzador derecho, nacido el 2 de diciembre del 2000, vive en Trinidad y fue el único representante de su territorio dentro de la prenómina del V Clásico Mundial (2023), aunque quedó fuera de la lista definitiva. Después de eso, ha transitado varios años afectado por lesiones que han lastrado su desarrollo y rendimiento.

Todo empezó a irle mal en 2019, luego de su excelso rendimiento en la Serie Nacional sub-23, en la cual admitió sentirse demasiado bien y exigirle de más a su brazo.

Cuando su codo se resintió debido a varias lesiones acumuladas que traía desde su época de la EIDE, el derecho fue sometido a un tratamiento de células madre en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, más conocido como CIMEQ.

A pesar de los beneficios de ese procedimiento, en octubre no se había podido incorporar con el equipo yayabero.

“Lo que me llevó a no comenzar con los Gallos fue mi estado físico, creo que me estuvo afectando un poco al final de los entrenamientos. En los últimos partidos de preparación me sentí un poco cansado, no quisieron apurarme en el sentido de comenzar como abridor y que existiera una fatiga muscular que me llevara a una lesión”, declaró entonces.

Eventualmente volvió al ruedo, pero los dolores siguieron y solo participó en cuatro encuentros de la Serie 60 (2020-2021), siempre como relevista. Pese a ello, hizo un trabajo destacado que le permitió mantener en cero su PCL tras 24 episodios sobre el box.

La campaña siguiente siguieron los altibajos y solo pudo lanzar dos veces en la etapa regular de la Serie 61 (2021-2022).

Para solucionar definitivamente las afecciones de su brazo de lanzar, Roberto fue intervenido quirúrgicamente en el Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País, en febrero de 2022.

Meses después de rehabilitarse e ir probando la respuesta de su extremidad, se sumó a la disciplina de los Gallos de cara al próximo sub-23.

“Fueron varios meses, un proceso largo. Semanas después de operarme ya estaba en el terreno, no paré nunca de entrenar. Eso me motivaba a estar en los terrenos y hoy estoy saliendo de ellos victorioso. Lo mejor es que el trabajo ha sido dosificado y, claro, siempre contando con los comentarios de los médicos, su apoyo y en cada salida dosificando los lanzamientos sin abusar. Creo que ha sido la llave de que haya podido terminar saludable el campeonato y mantenerme así para otros torneos”, comentó luego de concluir la 7ma Serie Nacional sub-23.

Gracias a la estabilidad que alcanzó en ese año, hizo el grado para viajar a Taipei de China, sede de la Copa del Mundo sub-23. En aquel torneo los cubanos finalizaron en el cuarto lugar y Hernández abrió los choques ante Australia, Países Bajos y Venezuela, con triunfo en este último. Además, trabajó para 1.83 en 7.2 entradas, propinó tres ponches y regaló seis bases por bolas.

Su calidad probada lo llevó a ser elegido para el plantel de Ganaderos que jugó la edición fundacional de la Liga Élite. Esa vez apareció cinco veces, tres de ellas como abridor, y ganó un partido, con efectividad de 4.50, 11 boletos y seis ponchetes.

A la larga, la mejoría no fue la esperada y en la actualidad Roberto se encuentra sin jugar pelota.

“Los atletas nunca pensamos en el retiro, menos aún yo que soy tan joven, pero las lesiones me llevaron a desistir. Esfuerzo y dedicación nunca me faltaron, pero el tema del brazo me llevó a ‘guindar los guantes’”, reveló hace poco al periodista local Maikel Martín Gallego.

Aún así, este padre de dos no ha perdido del todo la forma y se niega a aceptar su adiós absoluto del beisbol. Mientras tanto, participa en una copa de softbol que se organiza en Trinidad, ciudad donde vive desde hace más de una década.

“Tengo que entrenar de nuevo para no agravar mi lesión del brazo. Si vuelvo a lanzar, sería más como pasatiempo”.

***

Robert Enroque Hernández Navarro empezó a jugar pelota en el pueblo de Meneses, municipio de Yaguajay, y con 15 años acaparó sus primeros titulares cuando le ganó al equipo de Estados Unidos en un torneo Panamericano juvenil. Poco después de ese hito, se fue junto a su padre rumbo a República Dominicana.

“Comencé a entrenar en un área en la provincia de Bonao, estuve como un año y tres meses, ahí me vieron los scouts que viajan por todo América Latina buscando prospectos, me hacían mucho seguimiento. Lo hacen cada vez que llega un venezolano o cubano que sabemos jugar. Me hicieron varias pruebas de velocidad contra bateadores, videos, entrevistas para hablar de la familia, vieron mis condiciones, resultados y me firmaron con los Indios de Cleveland”.

“Tenía varias ofertas, pero como los Indios hay pocos, no solo se basan en el desarrollo del pelotero sino en el bienestar, en el aspecto de la familia. El contrato fue de 320 mil dólares y las perspectivas siempre fueron desarrollarme para llevarme a las Grandes Ligas en el menor tiempo posible”, relató a Cubadebate en 2018.

En tierra quisqueyana disputó una temporada con los DSL Indians, perteneciente a la Dominican Summer League, liga de nivel Rookie. En ese lapso compiló seis aperturas, con dos victorias y par de derrotas, más 49 ponches en 45 entradas y una efectividad de 2.15. Gracias a su desempeño fue invitado al Juego de las Estrellas, choque en el cual lanzó un capítulo sin sobresaltos.

Luego de regresar a Cuba y disputar la serie provincial con el equipo de Yaguajay, fue campeón de la sub-23 de 2019, torneo en donde fue el Jugador Más Valioso, impuso récord de 90 ponches y, por su fuera poco, el 10 de mayo firmó un juego sin hits ni carreras ante el plantel de Ciego de Ávila, que en aquel momento lideraba la ofensiva de la justa.

Su rendimiento en esa competición formativa lo llevó a vestir de nuevo el uniforme nacional para el tope amistoso que sostuvo el seleccionado contra varios equipos de la Liga Can-Am.

Su debut en la Serie Nacional fue durante la edición 59 (2019-2020). En esa temporada solo lanzó un encuentro y cargó con la derrota luego de trabajar tres entradas y permitir una carrera limpia, además de regalar un boleto.

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