La famosa actriz cubana que brillaba en la TV… y después nadie supo más de ella (aquí detalles)

4 min


0

Seguramente te ha pasado que un nombre se queda guardado en un rincón raro de la memoria. No siempre recuerdas el título exacto del programa, ni el año, ni el reparto completo… pero te acuerdas de la cara. De la voz. De esa presencia que, en su momento, era parte de la casa.

Por estos días, algo así pasó en Facebook. En el grupo Cuba, el arte y sus artistas, una usuaria compartió varias fotos y una pregunta sencilla que, en realidad, venía cargada de historia: “¿Recuerdas a esta destacada actriz?”. Y con eso bastó para que mucha gente volviera a hablar de Blanquita Contreras, una figura querida de la televisión cubana, de la que —para muchos— se supo muy poco cuando dejó de aparecer en pantalla.

La publicación la hizo Caridad Santana Liñero, y su texto funciona casi como un pequeño retrato para quienes la tenían medio borrada y para quienes, directamente, no la conocían. Caridad escribió:

“Recuerdas a esta destacada actriz? Blanquita Contreras fue una destacada y bella actriz cubana de la televisión, el teatro y el cine, recordada con gran cariño por su carisma y su talento actoral en producciones de la isla. Se convirtió en un rostro sumamente familiar y querido por los televidentes cubanos. Su belleza y simpatía la llevaron incluso a protagonizar portadas de medios de circulación nacional orientados a la juventud, como la popular ⁠revista Somos Jóvenes. Su trabajo actoral más recordado y emblemático fue en el largometraje de ficción del ⁠ICAIC titulado Demasiado miedo a la vida o Plaff (1988). Esta comedia del director Juan Carlos Tabío cosechó un gran éxito crítico y de público. Actuó en las tablas teatrales cubanas junto a glorias absolutas de la escena nacional, compartiendo elencos con estrellas de la talla de Enrique Santiesteban y la gran actriz Ana Lasalle. No hay fecha exacta de su salida del país, aunque por datos de sus presentaciones, se estima que su salida coincidió con el momento en que dejó de aparecer repentinamente en la televisión y el cine cubanos tras el estreno de la película Plaff. Se estableció de forma definitiva en la Florida con su familia y se mantuvo alejada de la vida pública y los escenarios hasta su fallecimiento el 25 de julio de 2019”.

Después de ese post, los comentarios empezaron a sonar como una sala llena. Gente diciendo que se le perdió el rastro tras salir de Cuba. Otros confesando que no sabían que había fallecido. Y también aparecieron esos recuerdos concretos que son como una llave: usuarios mencionando personajes suyos en la telenovela Doña Bárbara y en la aventura El prisionero de Zenda.

En ese tipo de conversaciones pasa algo bonito: la figura deja de ser “una actriz” y vuelve a ser “la actriz que yo vi”, “la que mi mamá mencionaba”, “la que salía en tal aventura”. Es como si, por un rato, el tiempo se doblara.

Y hablando de aventuras… hay otra publicación que ayuda a completar el cuadro, aunque sea desde el recuerdo personal. En el grupo Nostalgia Cuba, el 29 de octubre de 2020, Carlos A. Ortega compartió un texto largo sobre Blanquita que empieza con una imagen muy de película: una niña frente al espejo, jugando a ser artista.

Ortega escribió que “de niña siempre soñó con ser artista, se pasaba horas frente al espejo dándole rienda suelta a su imaginación”, y que a su alrededor se repetían frases como “parece una muñequita” o “esa niña será artista”. Luego cuenta que, en los años 60, ella se enteró de una convocatoria de la televisión para integrar la Escuela de Formación de Actores, dirigida por Alejandro Lugo, y que se presentó ante un jurado donde estaban nombres como Alden Night, Alfredo Perojo y Ana Lasalle.

Según ese relato, fue aprobada y, ya dentro del curso, empezó a ser llamada para pequeños papeles en el espacio Aventuras, algo que —dice Ortega— la catapultó rápido a la popularidad. Y aquí viene una escena que cualquiera que haya vivido la televisión “en directo” puede imaginarse: él cuenta que las Aventuras eran tan queridas que, al salir por la puerta que daba a la calle M, los esperaba una multitud. “Habían terminado de actuar en directo, era mucha la tensión que se acumulaba”, escribió, y añade que los directores les advertían que tenían que estar listos para salvar cualquier situación en vivo.

En medio de ese asedio, Ortega recuerda una frase que atribuye a Blanquita y que suena a carácter: una colega le habría dicho “¿chica, tú no te cansas?” y ella respondió algo así como: “…el día que esto, que siempre fue mi sueño, me canse, me voy para mi casa y no trabajo más”.

El texto también habla de una carrera intensa: “Aventuras, cuentos, novelas, teatros, humorísticos en TV y radio”, poco descanso, y una preparación física constante. Menciona incluso clases de equitación y esgrima, como parte de esa rutina que exigían ciertos papeles.

Ortega añade un dato delicado: afirma que, en un momento, Blanquita empezó a sentir un cansancio extremo y que, tras atenderse, le diagnosticaron una cardiopatía, lo cual la habría limitado para seguir haciendo trabajos que requerían tanta actividad física.

Ahora bien: ese diagnóstico no hemos podido comprobarlo con una fuente independiente o documentación pública, así que conviene tomarlo como lo que es: un testimonio compartido en redes, valioso por la memoria, pero no confirmado.

Lo que sí es obvio es la sensación de “desaparición” que muchos vivieron: un día estaba en la televisión, y después no. Sin despedidas, sin anuncios, sin una explicación que llegara a todos.

Tal vez por eso estos recordatorios en Facebook pegan tanto. Porque no son solo “nostalgia por nostalgia”. Son una manera de volver a nombrar a alguien que estuvo ahí, que fue parte de la cultura popular, y que luego se fue quedando en silencio.

En los comentarios, entre una foto y otra, uno entiende que la memoria colectiva funciona como un álbum compartido: alguien sube una imagen, otro aporta un personaje, otro corrige un detalle, otro se entera de una noticia que no sabía… y, sin darse cuenta, terminan reconstruyendo una presencia.

Blanquita Contreras vuelve así: no con un estreno, ni con una entrevista, ni con un homenaje oficial. Vuelve con lo que a veces es más poderoso: la gente recordándola en voz alta, como si estuviera sentada en la sala, otra vez, con la televisión encendida.

👉Si quieres recibir en tu WhatsApp los artículos que publicamos habitualmente sobre temas cubanos o la actualidad de personalidades dentro y fuera del país, únete a nuestro grupo:
👉(Pincha aquí para unirte)

Anuncios
Anuncios
Anuncios

0 Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× ¡¡¡Contáctanos!!!