
Nunca me cansaré de escribir sobre Michel Rodríguez López, uno de los peloteros que más seguía en la Serie Nacional y uno de los pocos que he seguido al dedillo desde que salió de Cuba y comenzó a jugar por su cuenta. Siempre he creído que con él se fue extremadamente injusto mientras permaneció en el más alto nivel de la pelota en Isla y, como yo, unos cuantos piensan lo mismo.
Años atrás publiqué un material acerca de la producción ofensiva de él en 19 temporadas y cómo ese brillante desempeño siempre fue ignorado por miembros de la Comisión Nacional. Nunca fue llamado a un conjunto nacional (mayores de 18 años), jamás fue invitado a una preselección del Cuba, a pesar de promediar históricamente .309, con 1374 imparables, 713 anotadas, 244 dobles, 78 jonrones y 595 impulsadas. Su OBP quedó en .402.
Únicamente durante su tránsito por las categorías inferiores fue tenido en cuenta: sumó tres competiciones internacionales, la última, en el Campeonato Mundial juvenil, desarrollado en Boston, en 1995. Después de eso, se cansó de rendir y de ser líder en elencos de la Habana y de Artemisa, mientras su nombre parecía borrado de cualquier plan que tuviesen los principales directivos de la pelota. Así fue su carrera en Cuba, tristemente.
El día que decidió partir, lo hizo primero hacia República Dominicana, donde estuvo algo más de un año. En septiembre de 2015 regresó a la Isla y, luego de intentos infructuosos por volver a la Serie Nacional, marchó a España en 2017. Allí, el jugador de cuadro se ha encargado de ponerles el dedo en la boca a todos los que en Cuba lo marginaron, hasta para integrar un equipo nacional Z.
En los terrenos de béisbol de ese país europeo, Michel ha sido dueño y señor. A finales de 2020 publicamos un trabajo que reconocía la formidable actuación del artemiseño en cuatro temporadas de la División de Honor (2017, 2018, 2019 y 2020), circuito número uno de allí. Entre esas campañas y tres Copas del Rey, logró average de .461, con 155 incogibles en 336 veces al bate, 36 jonrones, 131 anotadas, 149 impulsadas, 36 tubeyes, 89 boletos y 33 ponches en 101 encuentros.
Hace poco, Rodríguez terminó su décima contienda regular —en esta ocasión, por primera vez, alternó las funciones de mánager y jugador y su madero rindió muchísimo— y su club de siempre, Astros de Valencia, avanzó a la final contra Marlins de Tenerife, el plantel con más coronas en la historia.
Luego de una investigación personal, podemos asegurar que el ariguanabense, de por vida en España, presume average de .410, con 353 inatrapables, 272 anotadas, 95 biangulares, 57 bambinazos, 275 remolcadas, 209 boletos y 95 ponches en 860 veces al bate.
Un detalle, El Criollo tiene 48 años (3 de septiembre). Con esa forma deportiva, bien pudiera sumar algunas temporadas más, con grandes posibilidades de batear por encima de .300.
👉Si quieres recibir nuestros artículos de deportes y otros contenidos sobre ese ámbito en tu WhatsApp, únete a este grupo:
👉(Pincha aquí para unirte)


0 Comentarios