
¿No te ha pasado que te topas con una foto vieja y te quedas un rato mirando, como si la imagen tuviera sonido? Eso les ha sucedido a no pocos al ver en Facebook imágenes de Charito Sirgo: una muchacha bellísima, con cara de estar empezando la vida, y con esa vibra de “aquí hay talento, aquí hay futuro”. Lo triste es que ese futuro se cortó demasiado pronto.
Según la web apellidosirgo.wordpress.com, Ana del Rosario Sirgo Bujones —conocida como Charito Sirgo Bujones— nació en La Habana el 7 de octubre de 1942 y falleció en Estados Unidos el 24 de marzo de 1963, con apenas 20 años. Veinte. Dicho así, sin adornos, duele más.
Charito venía de una familia donde el arte no era un hobby: era el aire de la casa. Era hija de la actriz de radio y teatro Elvira “Elvirita” Bujones y de Otto Sirgo Prieto; hermana de Otto Sirgo Haller; nieta de la actriz de teatro Ana María Prieto; sobrina de la actriz, cantante y compositora Herminia “Minín” Bujones; y prima del bailarín Fernando Bujones. Con ese árbol genealógico, casi que uno se imagina las sobremesas: historias de escenarios, ensayos, luces, aplausos… y también de sacrificios.
La misma fuente cuenta que, guiada por su familia, se preparó para lo que pintaba como una carrera artística estupenda. Empezó temprano, tempranísimo: con 5 años ingresó en la Sociedad Infantil de Bellas Artes, donde matriculó Pintura y Declamación. O sea, mientras otros niños estaban aprendiendo a montar bicicleta, ella ya estaba entrenando la voz, la presencia, la sensibilidad.
Su primer contacto con la televisión fue por el Canal 2, en el programa Jurado Juvenil, dirigido por Hortensia Guzmán. Pero esa etapa se interrumpió por un decreto gubernamental que prohibía a los infantes trabajar en radio y televisión. Y aquí uno se imagina el golpe: tener un pie dentro de un mundo que te ilusiona… y que de pronto te cierren la puerta por una regla.
Sin embargo, Charito volvió. En 1957, con cerca de 15 años, actuó como modelo en CMQ Televisión junto a Odalys Fuentes, y también participó en el programa del Canal 4 Escuela de televisión. Era una época en la que la televisión cubana tenía un brillo especial, y ella parecía encajar ahí con naturalidad.
Al año siguiente, en 1958, debutó como cantante en TV, acompañada por las voces del Cuarteto Faxas. Y en 1959 llegó un título que, en aquel contexto, era una especie de coronación mediática: resultó electa Miss Televisión. No era solo belleza; era presencia, carisma, ese “algo” que la cámara reconoce al instante.
En 1960, apoyada por el Patronato de Teatro, actuó como Dama Joven en la puesta en escena de la obra La oscuridad al final de la escalera. También se menciona (aunque la propia fuente citada aclara que no está confirmado) que pudo haber trabajado en la película Con el deseo en los dedos. Y apareció en un anuncio en la revista Vanidades. Todo eso, sumado, dibuja a una artista en pleno despegue: televisión, música, teatro, publicidad… el paquete completo.
Pero entonces vino el giro grande: Charito se marchó de Cuba en 1960. Y, ya en el exilio, se casó con el actor y director cubano Jeddu R. Mascoretto, según apellidosirgo.wordpress.com. Uno no sabe cómo habrá sido ese cambio para ella: dejar la isla, dejar el ambiente donde empezaba a ser conocida, y aterrizar en otro país con otra vida encima.
Lo que sí se sabe es que su historia terminó de la manera más injusta. La web cuenta que artistas cubanos exiliados decidieron organizar un espectáculo para recaudar fondos en su beneficio, porque Charito estaba enferma… pero falleció antes de que ese apoyo pudiera ayudarla. Murió en Estados Unidos, con solo 20 años, truncándose su vida y su prometedora carrera artística.
En redes, el periodista Rey González también la recordó con tristeza: “La bella actriz cubana Charito Sirgo. Falleció muy joven, poco tiempo después de salir de Cuba, cuando apenas comenzaba a desarrollar una hermosa carrera artística”. Y añadió un dato doloroso, casi como una segunda herida: su padre, Otto Sirgo, “tampoco pudo sobrevivirla por mucho tiempo” y falleció relativamente joven, en 1966.
Sobre la causa del deceso de la joven, Rey González escribió que a Charito “le encontraron unos tumores cerebrales que no pudo vencer al llegar a Estados Unidos”. Y mencionó una versión que circula desde hace años: “Algunos dicen que fueron producto de una caída de un caballo en Cuba”. No hay forma de saberlo con certeza, pero el resultado fue el mismo: una vida cortada cuando apenas estaba arrancando.
Charito Sirgo quedó como esas promesas que el tiempo no deja cumplir. Una actriz joven, formada desde niña, con una familia de artistas detrás, con títulos, escenarios y cámaras ya tocados… y con un final demasiado temprano. De esos que, aunque pasen décadas, todavía se sienten como un “qué pena, qué pena” dicho bajito.
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