A principios de este siglo, Nicolas Cage era una de las mayores estrellas del cine mundial. Su trabajo en filmes como Leaving Las Vegas (1995), por el cual ganó el Oscar a Mejor actor, además de Raising Arizona (1987), Moonstruck (1987), The Rock (1996), Con Air (1997), City of Angels (1998), Face-Off (1997), Gone in Sixty Seconds (2000), Adaptation (2002), National Treasure (2004) o Lord of War (2005) lo avalaban como uno de los nombres con quien más querría trabajar cualquier director.
Sin embargo, luego de más de dos décadas en la cima, el bueno de Nic empezó a tomar decisiones cuestionables y apareció en cintas que le fueron restando caché a su marca. Pese a ello, en momento alguno perdió el toque y eso quedó demostrado en piezas como Color Out of Space (2019), Pig (2021), Renfield (2023), Longlegs (2024) o The Unbearable Weight of Massive Talent (2022), donde se atrevió a interpretar una versión de sí mismo que llevaba años de capa caída.
Uno de los roles más sencillos, pero eventualmente significativos de Cage en los años recientes, fue la voz que le puso a Peter Parker y a Spider-Noir en el filme animado de 2018, Spider-Man: Into The Spider-Verse. Aunque él no lo supo entonces, años más tarde este vínculo con el amable vecino arácnido lo llevaría a uno de los personajes más memorables de su carrera.
El 25 de mayo de 2026, Amazon Prime Video estrenó la versión live action de Spider-Noir, serie desarrollada por Oren Uziel y Steve Lightfoot, que nos presenta una versión del lanzarredes de Marvel que opera en la Nueva York de la Gran Depresión (1929-1933).
El protagonista, encarnado por Cage en su debut televisivo, se llama Ben Reilly y es un investigador privado, quien perdió a su prometida, Ruby (Amanda Schull), y decidió abandonar para siempre su identidad secreta como el superhéroe The Spider.
Ben es un tipo cínico con un raro sentido del humor y una marcada tendencia al alcoholismo. A la vez, mantiene una brújula moral basada en el concepto de “poder y responsabilidad”, lo cual lo lleva a meterse en todo tipo de problemas con tal de ayudar a la gente que lo necesita.
El argumento mezcla el misterio detectivesco con el vértigo y la acción superheroica, además de elementos del cine de terror. En contraste, la música de Kris Bowers y Michael Dean Parsons juega con lo electrónico y lo clásico para crear una atmósfera siniestra, que nos adentra en esta dimensión neoyorquina donde el peligro acecha en cada rincón.
La estética del show, presentado en la plataforma de Amazon en dos versiones: a color y en blanco y negro, homenajea como pocas a los clásicos del cine negro de los años 30 al 50. En los ocho episodios que componen esta temporada, la cinematografía de Darran Tiernan nos lleva de vuelta al mundo al que dieron forma autores como Dashiell Hammet y Raymond Chandler, además del director Howard Hawks, entre otros.
Según reveló el propio Cage en una entrevista para Rotten Tomatoes TV, trató de que su Ben Reilly fuera diferente a todos los Spider-Mans anteriores. Para ello, intentó que mostrara una mezcla de dolor, remordimiento, animalidad y autodecepción, y se basó en el trabajo de colegas como James Cagney (Great Guy, 1936), Edward G. Robinson (The Last Gangster, 1937), Humprey Bogart (The Big Sleep, 1946) y Jeff Goldblum (The Fly, 1986).
A pesar de lo solemne del personaje, el actor que también vimos en Ghost Rider (2007) y Kick-Ass (2010) logró aportarle una inusual comicidad a Reilly, de forma que su interacción tanto con aliados como con villanos resultara siempre rica y dejara espacio a la sorpresa. Esto hace que Spider-Noir tenga un nivel de complejidad y multiplicidad que caza de forma perfecta con la escala de grises en que fue diseñada la producción.
El show, situado en un universo alternativo, nos muestra a personajes clásicos como Felicia “Cat” Hardy (Li Jun Li), Finn Byrne/Silvermane (Brendan Gleeson), Flint Marko/Sandman (Jack Huston), Lonnie Lincoln/Tombstone (Abraham Popoola), Joe “Robbie” Robertson (Lamorne Morris), y Dirk Leydon/Megawatt (Andrew Caldwell), todos ellos con una vuelta de tuerca que los reacomoda en la atmósfera de la posguerra y los dota de ese extra de misterio que viene con el género noir.
El elenco lo completan otros nombres como Lukas Haas, Michael Kostroff, Cameron Britton, Whitney Rice, Andrew Robinson y el joven Cary Christopher, todos con roles que aportan al espíritu pulp y claroscuro de la obra.
Por obvio que parezca recalcarlo, es justo y necesario mencionar que Spider-Noir es, por encima de todo, una propuesta llena de entretenimiento. Esto proviene, en parte, de sus deliciosos y vívidos personajes, de la capacidad de los escritores para mantenernos enganchados a una trama que no recurre a trucos baratos, y también gracias a los chistes precisos y las excelentes secuencias de peleas. Pero hay algo más.
En paralelo a lo narrativo y performático, el trabajo de arte y ambientación es tan bueno como podría imaginarse y representa otro de los puntos fuertes de la serie. Gracias a este despliegue, podemos visitar una Gran Manzana que, da igual si usted ve la serie con o sin color, resulta a partes iguales lujosa, decadente, intrigante y eterna.
Spider-Noir es uno de los estrenos más exitosos en lo que va de año. Divertido y sustancioso, aún falta por ver si este audiovisual será renovado para una segunda entrega. En cualquier caso, no creo que sea la última vez que veamos a Nicolas Cage vestido de negro balanceándose entre los edificios de Nueva York.


0 Comentarios