Conversamos con Alicia y Fernando Hechavarría: “Los dos somos muy criticones”

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Alicia y Fernando Hechavarría. Foto: Elio Mirand/ Alma Mater.

Muchas son las familias cubanas que han creado suertes de dinastías asociadas al mundo del arte. Ahí están los Revuelta, los López-Gavilán, los Veloz, los Hechavarría, entre otros.

Hoy nuestros protagonistas son estos últimos: Fernando y su hija, Alicia, dos actores más que probados, quienes han ido formando un vínculo que, más allá de la sangre, los ha llevado a convertirse en excelentes compañeros frente a las cámaras y sobre las tablas.

Con el estelar dueto conversamos brevemente para conocer un poco más acerca de su relación profesional y personal, además de algunos de sus trabajos más recientes. Aquí les dejamos el diálogo.

¿Cómo es la experiencia de compartir en un mismo proyecto, estén o no juntos en escena? ¿Fluyen bien estas o generan un poco de tensión?

Alicia: Tensión siempre hay, porque es una carrera muy amplia la de mi padre, a quien admiro muchísimo, y eso siempre te genera estrés porque tienes que estar a la altura. Todo eso lleva un proceso de práctica y de confianza. Creo que funciona bien la química que tenemos y esa energía empática que emana del ADN. Al final es una mezcla de las dos cosas.

Fernando: A mí me parece importante que los dos somos muy criticones y eso es bueno también. Todo el tiempo estamos poniendo el dedo en la llaga con lo que nos parece o no prudente.

También hay un elemento aglutinador que ha sido el director Carlos Díaz. El espacio en el que más hemos coincidido ha sido el teatro y Carlos siempre ha sido una suerte de vaso comunicante. A él lo consideramos como familia y lo queremos como tal, además de que lo respetamos y admiramos como creador. Tenemos una confianza plena en lo que hace y dice, así como un entendimiento que lo facilita mucho todo.

En los medios ha sido muy agradable contar con gente que respetamos y queremos, como ha ocurrido en , con Lester Hamlet, con quien fue un privilegio y lujo trabajar para televisión, pues antes habíamos estado en el filme Fábula, aunque no coincidimos nunca en escena.

Alicia, ¿cómo surge esa idea de involucrarte con negocios por cuenta propia como modelo?

Modelo no me considero todavía. Yo digo que soy una actriz con cara de palo y los fotógrafos son quienes logran sacar lo mejor de mí, por lo cual les agradezco enormemente.

Toda la idea surge en la cuarentena, etapa durante la cual sucedió una especie de furor con respecto a las redes sociales para mucha gente, dentro de la que me incluyo.

Por ahí una gana herramientas y empieza a entender cómo funciona este fenómeno, y entonces comencé a conectar con varios emprendimientos y ayudarles a ganar visibilidad. Para mí todo esto fue como un despertar, similar a esa escena de los dibujos animados en que a un personaje se le enciende un bombillo y siente la llamada para hacer algo nuevo e interesante.

Empecé con la fotógrafa May Reguera, junto a quien hice una sesión de fotos para ayudar a un refugio para animales. A partir de entonces fui sumándome a más proyectos, y me pasa que, una vez los conozco y me identifico con sus ideas, no puedo dejar de involucrarme.

Ambos estuvieron igualmente en la telenovela El rostro de los días. ¿Cuál es su opinión con respecto a la maternidad responsable, sobre todo en el caso de Alicia, cuyo personaje moría y su hijo terminaba siendo criado por el padre únicamente?

Alicia: No se puede tomar a la ligera la influencia de los medios de comunicación masiva en la gente, de ahí la relevancia de tocar esos temas en espacios que suelen reunir a toda la familia. Por lo anterior, me parece muy importante que no solo se destaque el rol de la madre, sino también el del padre a su misma altura.

Fernando: Como yo lo veo, la paternidad es un privilegio al cual uno debe responder con la misma responsabilidad, porque los hijos no se crían solos. Por ello nos debemos no solo a su educación y alimentación, sino también a su enriquecimiento cultural y espiritual. Todo lo que se haga a favor de este asunto es poco; siempre habrá algo que decir y errores que atajar. Nuestra sociedad tiene que enfrentar ese tema con una fuerza y vitalidad aún mayor, pues, si bien se ha avanzado bastante, aún es insuficiente.

*Para esta entrevista contamos con la ayuda de una colaboradora.

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