«La casa de los espíritus», la miniserie que hace justicia a un clásico de la literatura contemporánea

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El llamado boom latinoamericano fue un fenómeno literario que “explotó” allá por los años 60 del siglo pasado, y tuvo un auge que se mantuvo durante al menos un par de décadas, durante las cuales varias novelas de autores de la región se convirtieron en referentes mundiales.

Desde entonces ha llovido mucho, pero en la actualidad se aprecia un interés marcado de las plataformas de streaming por traer de vuelta clásicos de esa corriente. En 2024, Netflix adaptó obras fundamentales como Pedro Páramo (Netflix) y Cien años de soledad (Netflix), mientras que HBO Max lanzaba una nueva adaptación de Como agua para chocolate.

Hace muy poco, Amazon Prime continuó esta tendencia al estrenar una miniserie de ocho partes, basada en otra de las novelas centrales de lo que también se conoce como realismo mágico: La casa de los espíritus, desarrollada por Francisca Alegría y Fernanda Urrejola, a partir de la pieza homónima publicada por Isabel Allende en 1982.

La propuesta, emitida entre el 29 de abril y el 13 de mayo, fue la segunda versión audiovisual del texto, que en 1993 había sido adaptada, con más penas que glorias, en un filme dirigido por Billie August y protagonizado por Meryl Streep, Jeremy Irons, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas.

Esta vez, la historia tiene factura y acento chilenos, como debió ocurrir antes, y cuenta con un elenco internacional que incluye en los roles estelares a la propia Urrejola, junto a Alfonso Herrera, Dolores Fonzi, Nicole Wallace, Francesca Turco, Rochi Hernández, Fernanda Castillo, Sara Becker, Nicolás Contreras y Pablo Macaya, además de las actuaciones secundarias/especiales de Juan Pablo Raba, Aline Kuppenheim, Gabriela Aguilera, Emilio Edwards, Noelia Coñuenao, Néstor Cantillana, Eduard Fernández y Maribel Verdú, entre otros.

Siguiendo el tono y sentido de la historia original, La casa de los espíritus se erige como un relato parcialmente autobiográfico de la autora, aunque en la práctica funciona mejor como un recorrido histórico por el Chile del siglo XX a través de varias generaciones de los Trueba, una familia poderosa que toma parte activa en varios hechos y fenómenos que aún resuenan en la sociedad de ese país.

La historia comienza con Clara del Valle (Turco, Wallace y Fonzi), una niña con habilidades psíquicas y adivinatorias que crece siendo la hija menor en el hogar acomodado y numeroso de Severo (Eduard Fernández) y Nívea (Kuppenheim). La muerte de uno de sus seres más cercanos marca el destino de la chica, quien años después, ya hecha una mujer, se casa con Esteban Trueba (Herrera), otrora pretendiente de su hermana. El vínculo entre ambos y la descendencia que engendran, será la línea central del relato que protagonizan también su hija Blanca (Becker y Urrejola) y Alba (Hernández), la nieta.

El viaje de estas tres mujeres las lleva a través de las constantes fricciones sociales que marcaron al país y al continente, sobre todo durante la segunda mitad del siglo pasado, y tiene su clímax con la llegada al poder de Salvador Allende y el posterior golpe de estado de 1973 que secuestraría a la democracia chilena hasta 1989.

La puesta de Alegría y Urrejola hace justicia como nunca antes al material literario y se mantiene fiel a la esencia del género. Filmada con esmero y haciendo un aprovechamiento preciso y efectivo de la geografía chilena, el show integra con armonía los elementos paranormales y místicos con un subtexto de gran contenido político y abiertamente feminista.

Aunque la serie es gráfica y contundente en sus mensajes y escenas, consigue expresarse de una forma sencilla, sin apologías ni dramatismos impostados. Igual que la novela de Allende, la voz en off ejerce como una especie de ente paradójico, capaz de guiarnos con equilibrio por esta sucesión de eventos brutales y conmovedores.

No existe reparo para un elenco que encarna casi —para no ser absolutos— a la perfección a unos personajes que medio mundo conoce y la otra mitad posiblemente esté por descubrir luego de ver esta serie limitada.

Herrera, conocido por Rebelde (RBD), The Exorcist y La ciencia de lo absurdo, está inmenso como Esteban Trueba, posiblemente el mejor rol de su carrera hasta la fecha. No obstante, el trabajo del mexicano es emulado por el trío de actrices que logra representar el aura trágica y esotérica de una Clara sobre la que recae el mayor peso de la narración.

Tras el fracaso cinematográfico de los 90, esta adaptación es justo lo que necesitaba una obra a la altura de La casa de los espíritus. Esta versión, ahora con sello Latam, se permite recorrer y recrear cada uno de los pasajes importantes de la novela sin prisas ni regodeos innecesarios.

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