Cuba en el corazón, Colombia en el pecho: Sangre cubana de nuevo en Clásico Mundial (aquí detalles)

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Rio Gomez. Foto tomada de MLB.com.

Esto no se cuenta con números fríos. Porque no es solo un boxscore ni una ficha técnica: es memoria, es pérdida, son promesas dichas al paso… y una pelota rodando por el piso de una casa cualquiera.

La de Rio Andrés Gómez, nacido el 20 de octubre de 1994, es una historia así. Un lanzador zurdo estadounidense, nacido y criado en Arizona, que por segundo Clásico Mundial consecutivo se pone el uniforme de Colombia, el país de su mamá. Y en el medio de todo eso, como una sombra buena que acompaña, está su padre, Pedro Gómez, el querido periodista cubano de ESPN que falleció en 2021.

De “cortado” en la escuela a lanzador profesional

Rio se graduó en Desert Vista High School, en Phoenix. Y aquí viene el primer golpe: en su último año lo cortaron del equipo. Eso, para un pelotero joven, se siente como si te cerraran la puerta en la cara. No es solo “no hiciste el equipo”; es mirar a los demás entrenar y pensar: ¿y ahora qué?

Según contó el New York Times en 2023, Rio recuerda aquel momento con una imagen bien clara: él sentado solo en el carro, frente a su casa en Phoenix, después de la noticia. Y entonces se abre la puerta y se monta su padre. Pedro no llegó con un discurso perfecto; llegó con fe. “Sé que hay algo más para ti”, le dijo.

Rio no se quedó llorando la derrota (aunque seguro dolió). Se fue a Mesa Community College y entró al equipo como jugador sin beca ni garantías. Después se fue a la Universidad de Arizona e hizo lo mismo: se ganó el puesto a puro trabajo con los Wildcats. En 2016 incluso lanzó en verano con los Cotuit Kettleers, en la Cape Cod Baseball League, una liga donde muchos se “prueban” de verdad.

Y en 2017 llegó el premio que cambia el mapa: los Boston Red Sox lo seleccionaron en el draft, en la ronda 36 (selección 1 091). De “descartado” en preuniversitario a pelotero profesional. Así, sin maquillaje.

Años de liga menor: constancia, ponches y mucho oficio

Entre 2017 y 2023, dentro del sistema de Ligas Menores de Boston, Rio lanzó en 152 partidos y su techo fue Triple-A. La mayoría de sus salidas fueron como relevista, y cerró esa etapa con 12-12, 3.70 de efectividad, 329 ponches y 112 boletos en 294 innings, además de WHIP de 1.216.

No son cifras de “fenómeno viral”, pero sí de un pitcher que sabe sobrevivir en el béisbol profesional: entrar, sacar outs, repetir mecánica, aguantar viajes eternos y volver al otro día como si nada.

Luego de la campaña de 2023 se convirtió en agente libre. Y ahí, como les pasa a tantos, tocó reinventarse.

Asia, Dominicana y un 2024 de lujo

El 6 de febrero de 2024 firmó con los Wei Chuan Dragons de la liga profesional de Taiwán. Y lo que hizo allí fue una barbaridad: en 63 apariciones dejó 5-3 con 1.17 de efectividad y 94 ponches en 92.1 innings. Dominio real.

Antes también tuvo un paso por República Dominicana con las Estrellas Orientales en la 2023-2024, aunque fue breve: 8.1 entradas lanzadas.

En 2025 firmó con los Fubon Guardians, también en Taiwán. Pero esa etapa se torció rápido: hizo dos aperturas, quedó 0-2 con 6.00 de efectividad, y en la segunda salida sufrió un desgarro del ligamento del codo. El 21 de mayo fue dejado en libertad.

Colombia, el Clásico… y la predicción de Pedro

Rio representa a Colombia por la tierra de su madre. Ya lo hizo en el Clásico Mundial de 2023, donde trabajó 1.1 innings sin carreras ante Canadá y ponchó a Jacob Robson y Edouard Julien.

Además, fue incluido en el roster colombiano para los clasificatorios rumbo al Clásico de 2026, celebrados en marzo del pasado año en Tucson, Arizona. Contra China lanzó tres innings, permitió tres hits y una carrera sucia, y metió seis ponches en la victoria 8-1.

Y aquí entra lo emocional. En 2023, el periodista Jesse Borek escribió en MLB.com que Pedro Gómez, reportero histórico de ESPN, admirado por su trato humano y respetado por su conocimiento, en 2017 había hecho una predicción que hoy suena a destino: dijo que Rio representaría a Colombia en el próximo Clásico.

Pedro vivía en Phoenix y murió en febrero de 2021 producto de un paro cardíaco, recordó Borek. Padre e hijo eran muy unidos, así que el viaje de Rio hacia Colombia y hacia el Clásico tenía —inevitablemente— una carga emocional enorme.

El New York Times contó otra escena que se te queda pegada: Pedro y Rio sentados en el suelo, cuando el niño tenía 2 o 3 años, rodando una pelota de un lado a otro. En algún punto, Rio empezó a usar más la mano izquierda. Pedro miró a Sandi, la mamá, con una sonrisa de esas que dicen todo y soltó: “Esto podría ser realmente bueno”.

Años después, Rio lo confirma con una frase que parece chiste, pero no lo es: a su papá le encantaba verlo lanzar… y al mismo tiempo no lo soportaba. Se mecía en el asiento, apartaba la vista y, cuando la tensión era demasiada, se iba a caminar por los pasillos del estadio. “Bola uno lo mataba”, dijo Rio. “Strike uno era todo”.

Ahora Rio volvió al Clásico con Colombia y lanzó dos tercios de inning, donde permitió dos imparables, una anotación limpia y ponchó a un contrario. Y aunque Pedro no estuvo para sufrir cada lanzamiento “entre los dedos”, la historia siguió rodando, como aquella pelota en el piso. A veces el béisbol hace eso: te quita a alguien… pero te deja su voz empujándote por dentro, como si todavía estuviera sentado en el carro, diciéndote bajito que hay algo más para ti.

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