Algunos de los ciclones más devastadores que han golpeado a Cuba

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Va quedando menos para que termine oficialmente la temporada ciclónica, una etapa que históricamente nos ha traído muchos momentos difíciles. En Cuba hemos sabido cómo enfrentar estos fenómenos, luego de lidiar con tantos que nos han hecho crear mecanismos de defensa particulares y efectivos.

Es imposible olvidar todas las veces que hemos tenido que levantarnos luego de los knockouts que nos dieron varios de estos organismos tropicales y hoy, en medio de la recuperación, hemos decidido rememorar algunos de los peores eventos que se hallan en los registros meteorológicos del país.

Flora (octubre de 1963)

El «lazo» en la trayectoria del huracán Flora. Foto tomada de Granma.

Poco hay que decir para que la gente sepa rápidamente que estamos hablando del huracán más estremecedor de los primeros años de Revolución. Será recordado por el «lazo» que desvió su trayectoria por varios territorios, a los que inundó con sus excesivas precipitaciones (840 mm en 93 horas).

El informe final reportó alrededor de dos mil víctimas mortales, más 11 mil casas borradas del mapa y otras 21 mil con daños parciales, por citar sólo una fracción. Lo único positivo del asunto fue la posterior creación de la Defensa Civil.

La tragedia de Santa Cruz del Sur (noviembre de 1932)

“El ciclón del ‘32” aparece en los archivos como el único categoría 5 que ha aparecido en el Atlántico durante el mes de noviembre. Foto tomada de Radio Camagüey.

Mucho se ha hablado de este particular caso. Se ha dicho, incluso, que se trató de una maldición lanzada sobre esta localidad camagüeyana. Más allá de su místico origen, lo cierto es que este “ras de mar” está reconocido como el desastre natural más grande del siglo XX cubano, debido a su número récord de 3 500 muertes y otras tantas pérdidas materiales. Para sumar otro dato interesante, hay que decir que “el ciclón del ‘32” aparecía en los archivos como el único categoría 5 que ha aparecido en el Atlántico durante el mes de noviembre.

Cinco días que estremecieron a Cuba (octubre de 1910)

Inundación que dejó el fenómeno meteorológico de 1910. Foto tomada de TodoCuba.

Este huracán categoría 4 estuvo haciendo de las suyas entre el 9 y el 23 de octubre de 1910. Lo peor de su paso por nuestra nación fue que, luego de arrasar lo que hoy conocemos como provincia de Pinar del Río, le dio por regresar con un bucle antihorario que despistó a todos, haciendo pensar que se trataba de una nueva tormenta. En aquella época, el New York Times calificó a este llamado “Ciclón de los Cinco Días” como el desastre material más grande de la historia de Cuba.

Los ciclones del ’26 y del ’44 (ambos en octubre)

Imagen que dejó el paso del huracán del 26. Foto tomada de Cubahora.

A pesar de que ocurrieron con 18 años de diferencia, es curioso cómo se suele hablar de ellos casi siempre juntos. La causa es que fueron los dos ciclones más tristemente célebres de ambas épocas, debido fundamentalmente a la cantidad de personas que murieron como consecuencia de sus impactos en el archipiélago antillano.

El primero de ellos estuvo siete horas asediando La Habana con sus vientos de categoría 4 (cercanos a los 200 km/h). Dejó saldo de 650 fallecidos. El otro, categoría 5, también pasó por la capital con sus ráfagas de 260 km/h y acabó con la vida de 300 habitantes de la ciudad.

El huracán Diez (octubre de 1924)

Mapa del fenómeno. Foto tomada de Wikipedia.

Este se convirtió en el primer ciclón en ser reconocido oficialmente como categoría 5 en la escala Saffir-Simpson. Se originó en octubre y también arrasó con la parte occidental del país. Algunos aseguran que, hasta la fecha, es el más fuerte que alguna vez tocó tierra en el verde caimán. La cifra de fallecidos llegó a ser de 90 y, de acuerdo con cifras del  National Hurricane Center de Estados Unidos, el “Diez” se ubica en ese mismo puesto (empatado con el Iván de 2005), como el huracán más fuerte alguna vez registrado en la zona del Océano Atlántico.

Santiago se doblega ante el poder de Sandy (octubre de 2012)

Así quedó una casa en el poblado de Aguacate tras el paso de Sandy. Foto: Franklin Reyes/ AP.

A muchos santiagueros todavía se les eriza la piel al recordar la oscura noche en que este ciclón pasó por allá. Tras impactar con fuerza en Venezuela, Colombia, Jamaica y Haití, el fenómeno de gran extensión (1900 km) dejó también su huella destructiva en tierra indómita. Además de los 11 fallecidos (cifra más elevada en décadas), sus destrozos afectaron un sinnúmero de viviendas, además de sitios históricos como la Catedral de Santiago y el cafetal La Isabelica. En 2013 la Organización Meteorológica Mundial decidió retirar este nombre de la lista de elegibles para futuros fenómenos.

Dos por uno (agosto y septiembre de 2008)

«Huellas» que dejó Ike en Cuba. Foto tomada de Flickr.

Si malo es que pase un huracán, peor es que vengan en fila india, justo como sucedió hace unos años, a finales de agosto y principios de septiembre. Primero llegó Gustav e hizo lo suyo por Vueltabajo, donde no provocó pérdidas humanas, pero sí algunas notables en materia económica (tabaco y café). A continuación, casi sin tiempo para recuperarnos, llegó Ike, que comenzó su “bojeo” por el oriente de la Isla y siguió hasta golpear a Pinar del Río por segunda vez en menos de diez días. Luego de este último sí se registraron fallecidos (7), así como masivas inundaciones en todas las zonas por las que pasó. Como colofón, ambos hicieron el “un-dos” (por orden de aparición) en la lista de los peores huracanes del año.

Lili una vez… y otra también (octubre de 1996 y 2002)

Aunque el del ’96 fue solo categoría 2, eso bastó para dañar seriamente la agricultura, sobre todo en los territorios de Isla de la Juventud y Matanzas. El “nuevo Lili”, originado a principios de este siglo, dejó igualmente bastantes afectaciones económicas, causadas por su fuerza de categoría 4.

Kate (agosto de 1985)

Siete provincias sintieron los embates de este evento, cuyos daños se concentraron fundamentalmente en el sector azucarero. Para qué decir que la zafra de ese año no fue gran cosa, debido a que sus vientos hicieron mella en ingenios y centrales, además de destruir más de 9 400 kilómetros cuadrados de cosecha y 37 mil toneladas de azúcar ya procesada. También el plátano se vio afectado en grandes cantidades. Por si fuera poco, entre frutas y verduras se deshicieron aproximadamente 181 600 toneladas de ambas denominaciones.

Michelle (noviembre de 2001)

Vista satelital del huracán Michelle. Foto tomada de Wikipedia.

Este categoría 4 entró por el occidente y parte del centro de la Isla. Con sus inundaciones ocasionó el llanto de 10 mil familias que se quedaron sin hogar.

Matthew se ensaña con el Oriente (octubre de 2016)

Baracoa tras el paso de Matthew. Foto: Alejandro Ernesto/ EFE.

Todo el Oriente de Cuba fue víctima de la visita de este ciclón, uno de los que están todavía más frescos en la memoria. No obstante, a pesar de los destrozos provocados en Holguín, Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Las Tunas, y en menor medida en Camagüey, Villa Clara y Ciego de Ávila, todos sufrimos especialmente al ver las cicatrices que le habían quedado a poblados como Imías, Maisí, San Antonio del Sur y Baracoa.

Irma (septiembre de 2017)

Grandes inundaciones provocó Irma en La Habana. Foto: Yamil Lage/ AFP.

Este “monstruo” de máxima categoría hizo varios estragos en la costa norte del país, donde se detuvo por un lapso de 72 horas. Trece provincias recibieron daños y el resultado final de su furia dejó 10 personas fallecidas y 158 mil casas dañadas, 14 mil de ellas con derrumbe total.

Bonus track:

  • La tormenta de San Rafael (octubre de 1692): primer huracán del que se tienen noticias en Cuba.
  • La tormenta de Santa Teresa (octubre de 1768): hizo caer 70 varas de la Muralla de La Habana, hundió varios buques en la bahía y causó estragos en edificaciones de la villa.
  • La tormenta de Escarcha Salitrosa (octubre de 1810): se dice que llovió sin pausa durante 12 días, lo cual provocó la desaparición en el mar de cerca de 70 embarcaciones.
  • La tormenta de San Francisco de Asís (octubre de 1844): alrededor de 100 fallecidos y 2500 hogares dañados.
  • La tormenta de San Francisco Borja (octubre de 1846): según cifras de la época, pudo haber sido un categoría 5 con presiones de 915 hPa, una de las más más bajas jamás reportadas.
  • El huracán de San Marcos (octubre de 1870): las penetraciones marítimas hicieron que las muertes se contaran en más de 800.

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