Ver esta publicación en Instagram
Imagínate esto: estás en un planeta Tierra partido a la mitad. Literal. Y en lo que queda, existe un lugar llamado Aldán, que es refugio, circo y parque de diversiones al mismo tiempo. Un sitio donde la vida —por rara que suene— puede ser maravillosa… hasta que el cielo decide ponerse serio.
Porque en esta historia hay un evento cósmico que no viene a asustar “un ratico”, viene a borrar el mapa. Y lo peor (o lo más dramático, depende de cómo lo mires) es que no es un fin del mundo de esos abstractos, de “algún día”. No. Aquí hay una cuenta atrás de cinco días.
Con esa premisa —y con una vibra que mezcla fantasía, ciencia ficción y existencialismo del bueno— está a punto de estrenarse algo que, para Cuba, podría marcar un antes y un después.
Este anime se llama Aldán, y lo que viene ahora es su episodio piloto. La información la soltó el propio director en un video publicado en Instagram por su cuenta, @ilus.trash, donde confirmó que el estreno será este verano. Y sí, cuando uno lee “anime hecho en Cuba” lo primero que piensa es: “¿cómo así?”. Pues bien… así.
Un mundo raro, mágico y con animales malformados
La descripción que acompaña el video no se anda con rodeos: Aldán es “la última (y mejor) civilización” de esa Tierra cortada a la mitad. Allí viven seres mágicos y animales malformados, y todos enfrentan el mismo dilema cuando el fin se vuelve inevitable: paralizarse o mantener el espectáculo hasta el último segundo.
Esa frase —“mantener el espectáculo”— tiene algo de triste y de hermoso a la vez. Como cuando, en medio de un apagón largo, alguien saca una guitarra y se arma una mini fiesta en el portal. No porque todo esté bien, sino porque, si no haces algo, te come la cabeza.
Y ahí están las preguntas que empujan la serie: ¿cómo vivir cuando la muerte es inminente? ¿cómo amar cuando las luces en el cielo no son estrellas? No es solo acción y estética bonita (que también). Es esa sensación de estar en un lugar que se cae… y aun así querer seguir.
Dos años construyendo Aldán (y no es un decir)
El director contó que llevan casi dos años trabajando y construyendo este universo. Y eso, en animación, es una eternidad. Es dibujar, redibujar, corregir, volver a dibujar. Es que un personaje te quede “casi” y tú digas: “no, no, ese ojo no está mirando como debe”. Es paciencia, obsesión y café.
El crédito del proyecto también deja claro que aquí hay un equipo pequeño, pero con roles bien definidos:
- Dirección: @ilus.trash
- Ilustraciones, diseño de personajes y entornos: @ange_o_anyi
- Guion y worldbuilding: @ilus.trash y @ange_o_anyi
- Animación: @ilus.trash
- Música: @unedukated_
Y ojo con ese detalle: la animación la hace @ilus.trash. O sea, el tipo no solo dirige, también se mete en el trabajo más pesado y más lento del proceso.
“El presupuesto es lo que gano por mi trabajo”
En los comentarios del post, alguien le preguntó por la producción, y la respuesta fue de esas que te aterrizan de golpe: “La serie es independiente. El presupuesto es lo que gano por mi trabajo y el personal somos yo (quien animo todo) y mi novia. Ojalá te quedes en la cuenta y veas cómo evoluciona”.
Ahí está la película real detrás del anime.
Porque una cosa es hablar de —según su realizador—, “el primer anime hecho en Cuba” como titular bonito, y otra es entender lo que significa hacerlo sin estudio, sin una industria detrás, sin un financiamiento grande, con el dinero que entra por trabajos personales y con un equipo que, básicamente, cabe en una sala.
Eso tiene algo de épico. Y también de tremendamente humano.
¿Cuándo se estrena?
La idea —según el propio director— es que, “si Dios quiere”, el estreno del primer episodio ocurra antes de agosto. O sea, no estamos hablando de un proyecto “algún día”. Estamos hablando de algo que está tocando la puerta.
Y claro, con proyectos independientes, uno sabe que las fechas a veces se mueven, porque la vida se mete por el medio: trabajo, tiempo, recursos, cansancio. Pero el hecho de que ya estén hablando de una ventana tan cercana dice mucho del momento en que está Aldán.
Por ahora, lo que hay es ese primer vistazo en video, la premisa que te deja pensando y la sensación de que, en medio de tantas cosas, alguien decidió apostar por crear un mundo propio desde Cuba —con ciencia ficción y preguntas incómodas.
Y si Aldán trata sobre seguir con el espectáculo mientras el cielo se pone raro… pues mira, tal vez el proyecto en sí también va de eso. De seguir. De construir. De no bajarle.
A veces, las historias más grandes no nacen con alfombra roja. Nacen con un lápiz, una computadora, un par de manos tercas… y una cuenta atrás que te obliga a terminar lo que empezaste.
👉Si quieres recibir en tu WhatsApp los artículos que publicamos habitualmente sobre temas cubanos o la actualidad de personalidades dentro y fuera del país, únete a nuestro grupo:
👉(Pincha aquí para unirte)


0 Comentarios