Tras 13 años ausente, regresará a la Serie Nacional pelotero cubano que vive en EEUU desde 2015

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Julio Chivás. Foto tomada de su perfil en Facebook.

Hay regresos y regresos. En Cubalite hemos hablado de numerosos jugadores cubanos que se radicaron en el extranjero y retornaron a la Serie Nacional, certamen en el que se insertaron durante varias campañas. Pero hoy nos referiremos a un pelotero que estará de vuelta en el principal torneo beisbolero de la isla, donde jugó hace más de una década y tuvo una actuación sumamente efímera.

Julio Chivás Fernández vivió su única oportunidad en la edición 53 (2013-2014) con los Cazadores de Artemisa y nunca se paró en el cajón de bateo. Su desempeño se redujo a defender durante un inning, con un lance y ningún error. Ese fue el brevísimo paso por el campeonato cubano de un atleta que estuvo entre los mejores de su generación en la categoría juvenil.

Durante el Campeonato Nacional sub-18 de 2010, el natural del municipio artemiseño de Bauta terminó con el liderato de bateo, al promediar .412, además de 13 anotadas, 28 hits, OBP de .506, cinco dobles, un triple, 13 remolcadas, nueve bases robadas en 12 intentos, once boletos y siete ponches. Ese año quedó campeón y no cometió errores en la antesala y el jardín izquierdo en 151 entradas, lo cual le abrió las puertas de la preselección nacional juvenil.

Julio, que primero salió hacia República Dominicana y después se estableció en Estados Unidos —hace más de diez años—, aparece en la prenómina de Mayabeque para la venidera Serie Nacional, con grandes posibilidades de ganarse un cupo. Con él conversó Cubalite este fin de semana.

—Varios años alejado del béisbol organizado y con una vida que alternas entre Cuba y Estados Unidos, me decías que fue tu tío una de las motivaciones principales para retornar a la Serie Nacional.

Desde hace dos Series yo quería regresar a jugar pelota en Cuba. Quise hacerlo con Artemisa, pero, para serte sincero, nunca me dieron respuestas, no me hablaron claro. Un día, en un tope entre Mayabeque y Artemisa, hablé con Osmel Cordero, mánager de los Huracanes y a quien conocía, y le pregunté si era posible estar con su equipo. Rápidamente me dijo que sí.

“Aquí, en Cuba, yo tenía a mi tío, un padre para mí, que falleció en noviembre pasado. Él siempre me inculcó el amor por la pelota, y yo quería regresar a la Serie para que él me viera. Tristemente murió, pero yo sigo con la idea de jugar en honor a mi tío”.

—Ese título de bateo en el Campeonato Nacional juvenil de 2010 está entre lo más selecto de tu carrera deportiva. Incluso, te permitió estar en la preselección cubana juvenil.

 Ese año mi equipo Habana ganó el Campeonato y yo fui líder de bateo en la etapa regular y en la final, siempre por arriba de .400. Después fui para la preselección nacional, allí hicieron tres cortes. Al finalizar el primero, resulté el mejor bateador, luego pasé el segundo y me mantuve con buena ofensiva. A falta de cinco o seis días para viajar, realizaron el último y me eliminaron, aunque me dieron todo el módulo deportivo. Fue una decisión injusta.

“Tras eso, decidí no jugar más, pero el desaparecido Dany Valdespino visitó mi casa y me convenció para integrarme a la preselección del equipo Habana. En definitiva, Esteban Lombillo, el director, me eliminó y me mandó para la Liga de Desarrollo, torneo que no se realizó. Mi estreno en la Serie Nacional fue con Artemisa, bajo las órdenes de Valdespino. Yo estaba pasando el Servicio Militar, pero él me colocó en la nómina. Me subió al equipo una vez y defendí un inning”.

—Después de eso ocurrió tu salida hacia República Dominicana, donde no tuviste la mejor experiencia, me contabas.

 Yo sabía que cuando terminara el Servicio Militar me iría del país para intentar jugar en alguna liga extranjera. Me sentía capaz de eso. Me ofrecieron dos oportunidades, ir a jugar en un circuito en Japón o viajar a República Dominicana para buscar una firma profesional. Me quedé con la segunda. Allí llegué sin nombre, como uno más, y enfocado en prepararme.

“A medida que entrené, mejoré y notaron mi nivel, pero aumentaron el porciento que yo debía dar cuando acordara con una organización de MLB. No aprobé eso, tuve algunos problemas con la persona que me representaba. En Dominicana lo único que hice fue prepararme y aprender de entrenamientos, nunca efectué un showcase. Decidí no jugar más debido a eso y me fui para Estados Unidos.

“Llegué allí solo, y apenas jugué en una liga los fines de semana, sin mucho nivel. También participé en la conocida Liga Nica, pero hasta ahí. Casi siempre tuve dos trabajos y eso me impidió dedicarle más tiempo a la práctica del béisbol. Llevo alrededor de diez años sin enfrentarme a lanzadores de nivel, pero estoy centrado en la oportunidad dada por el entrenador Cordero. Hemos efectuado dos juegos de preparación y todo va marchando bien”.

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