Víctor V. Mesa cuenta su ruptura con los Marlins y cómo reconstruyó su vida fuera del béisbol (aquí detalles)

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Víctor Víctor Mesa con la camiseta de los Marlins. Foto tomada del perfil en Instagram del expelotero cubano.

En mayo de 2025, Víctor Mesa Jr. se convirtió en el pelotero cubano número 13 en debutar en Grandes Ligas con la camiseta de los Marlins de Miami. En un partido que comenzó en la noche del 26, el más joven de los hijos de Víctor Mesa sumó un turno ante los Padres de San Diego en la derrota 3-4 de los suyos.

Ese día, el jovencito hizo historia para su familia, al convertirse en el primero de los suyos en jugar en la Gran Carpa. Por detrás de esta victoria, la alegría les llegó a muchos, sobre todo a su hermano mayor, Víctor Víctor, quien años antes no logró escalar hasta la élite del béisbol durante su paso por las Menores.

Igual que su hermano pequeño, Víctor Víctor Mesa Ríos fue un prospecto desde temprano. Comenzó a jugar pelota en su natal Villa Clara y allá llegó hasta la categoría 15-16. En su último año en esa etapa, su padre le pidió que fuera a jugar para Matanzas, equipo al que había conducido al tercer lugar de la Serie Nacional durante su primer año como mánager.

“Yo le dije que no, recuerdo que estaba en las pruebas finales. Él lo dejó así, pero sabía que mi punto débil era justo la escuela. Entonces me dijo que me iba a ayudar en ese sentido y me convenció de irme con él para allá, aunque yo no tenía idea de todo lo que vendría después”, relató hace poco en Un podcast de las Mayores.

“El cambio del aluminio del juvenil a la madera de la primera categoría fue brusco. En la primera práctica, llegué y estaban todos los peloteros grandes, José Miguel Fernández, Yadiel Hernández… Di solo dos batazos para dentro del terreno; todo lo demás fueron fouls por encima del banco de primera. Me fue difícil porque yo no había ni terminado mi adolescencia. Hasta mi tercer año en la Serie no fue que vine a sentirme más suelto”, contó Víctor Víctor.

Tras cinco cursos con los Cocodrilos, en 2017 se mudó a La Habana para vestir el uniforme de Industriales, con el cual completó una sola temporada antes de marcharse del país con rumbo a República Dominicana en busca de dar el salto al profesionalismo.

Durante su etapa en Cuba, con equipos de Matanzas y la capital disputó seis Series Nacionales y dejó línea ofensiva (AVE/OBP/SLU) de .277/.335/.383. Integró la selección nacional que participó en el Clásico Mundial de 2017 y ese mismo año intervino con una escuadra de la Isla en la desaparecida liga Can-Am. En la primera mitad de 2018 salió del país junto a su hermano con el fin de conseguir una firma fuera de su territorio natal.

En tierra quisqueyana, ambos hermanos se prepararon durante ocho meses, alejados de todos los focos por sus agentes.

“Los agentes de nosotros hicieron una estrategia buena. Cuando estábamos en Dominicana, él no dejó que nadie nos viera. De esa forma, cuando salimos, todo el mundo estaba loco por vernos”, reveló hace menos de una semana            en el citado podcast.

El el try-out, en donde estuvo junto a Víctor Jr., de solo 17 años, y el pitcher matancero Sandy Gastón, tuvo lugar el viernes 5 de octubre de 2018 en el Marlins Park, estadio del equipo con sede en Miami. Aquel día conoció al músico Marc Anthony, quien se interesó en intercambiar con la entonces promesa cubana.

“Yo no quería hacer la presentación ahí, porque para dar jonrón en el estadio de los Marlins es muy difícil. Entonces ni yo ni mi hermano éramos jonroneros y eso era un reto. Recuerdo que mi papá me decía: ‘Tú sí la saca fácil ahí, y con pelota de Grandes Ligas, más fácil todavía’”.

Aunque los Mesa impresionaron a los scouts, muchos desconocen que el mayor realizó los ejercicios de tiro a las bases y el bateo con molestias en el codo derecho, lo cual lastró un poco su potencia. “Aunque me dolía, no era nada demasiado grave, sino una inflamación que llevaba reposo. Así y todo, me lo pasé pensando en que ellos no se dieran cuenta de que tenía un problema grave”, dijo en una oportunidad.

Tras el showcase, Mesa y sus agentes se reunieron con representantes de Rays de Tampa Bay y Orioles de Baltimore. Tampa vino con propuestas entre 2.7 y 3.9 millones, mientras que desde Baltimore le ofrecían más de seis, aunque más tarde bajaron a 1.7. Por otra parte, los Reds le pidieron que fuera al draft y que le darían 4.7 millones, pero en julio del año siguiente.

Miami había estado siguiendo las negociaciones y, una vez tuvo las referencias claras, llegó con una bono de 5.25 millones de dólares. En el acuerdo, firmado el 22 de octubre de 2018, también estuvo incluido Víctor Jr.

Al momento de las pruebas médicas, estuvo asustado, pues pensó que su codo, aún en recuperación, encendería todas las alarmas. Sin embargo, solo le revisaron la espalda y ahí quedó todo.

“Después de la firma, pasó como un mes hasta que me llegó el dinero del bono. Cuando lo tuve ya en la mano me dije ‘esto me lo gané, nadie me lo regaló’. Ahí ya no era el hijo de Víctor Mesa. Los gringos no le pagan eso a nadie si no están seguros de que tienes potencial. Luego tú puedes llegar o no, pero ellos saben bien si tú tienes talento”.

“Cuando llegó el spring training yo estaba como un pollito, impresionado. Aunque parezca obvio, yo era muy fan de la pelota, conocía a muchos de esos peloteros, como Curtis Granderson o Martín Prado, porque seguía la pelota o jugaba con ellos en el PlayStation, y entonces eso hacía que todo fuera más grande para mí.

“Honestamente, en ese momento no me sentía preparado. Venía de Cuba, de un año sin jugar y eso siempre te golpea. No es una justificación, pero imagínate saltar de la Serie Nacional al spring training de Grandes Ligas… la verdad es que no estaba listo para eso, por mucho que me hubiera preparado”.

En uno de los partidos del entrenamiento primaveral, Víctor se lesionó la pierna derecha, un problema que arrastró, con altibajos, durante sus tres temporadas —más el año del COVID-19— al servicio de los Marlins.

No obstante, en su primer campeonato como profesional, obtuvo el Rawlings MiLB Gold Glove tras su paso por los Jacksonville Jumbo Shrimps de AA, y luego, gracias a su desempeño con los con los Salt River Rafters, fue nombrado como una de las Estrellas Nacientes de la Liga de Otoño de Arizona, torneo que se juega a final de campaña con varios de los mejores prospectos de cada franquicia.

Entre 2022 y 2023, Mesa siguió con altibajos, pero demostró su enorme calidad como defensor del jardín central. Eso, y la apuesta que había hecho por él Miami, lo llevaron a AAA en ambas campañas.

“En el ’22 se va (Derek) Jeter como CEO de los Marlins y se va con toda su gente. Yo había sido un fichaje de su administración. Entonces llega el ’23 y ya desde el spring training siento las cosas raras. Jugué poco y de cambio. Me mandaron de nuevo para AA y ahí coincidí con mi hermano, que era el regular. En principio fue bueno, porque nos apoyábamos mutuamente, pero igual era algo incómodo tener que pelear el puesto con él, aunque no pasaba nada porque yo quería que le fuera bien, que así fue al final.

“Realmente el problema fue con la franquicia, para quien pasé de ser el ‘niño lindo’ a no importar. Y todo eso pasó sin que hablaran conmigo antes, para explicarme su decisión de darle paso a otros peloteros. Para colmo, tuve un corte en la mano de batear y eso me retrasó. Luego me apuraron para volver y, tras unos pocos juegos, me subieron a AAA, según ellos ‘porque no sabían cuando iba a haber otro chance’.

“Me puse renuente a irme y se lo dije a mi agente, pero al final me convencieron y me fui a Jacksonville. Después de jugar par de partidos, comenzaron a ponerme una o dos veces a la semana y, al ver que ya no iba a recibir más oportunidades, decidí hablar con mi agente para pedirle que me liberaran o me cambiaran”.

Al día siguiente de contactar con su agente, mientras iba en el autobús del equipo rumbo a Atlanta, Víctor recibió la llamada de vuelta con un mensaje claro ‘Si te vas a ir, avísale a alguien’. Tras llegar al destino, recogió sus cosas y se marchó.

En febrero del ’24, el Miami Herald publicó un trabajo en el que se mencionaban las intenciones de la gerencia de los Marlins con el outfielder antillano. En el texto, el autor, Barry Jackson, escribió que la trayectoria del entonces jugador de 27 años con la organización floridana parecía haber terminado.

“Víctor Mesa tuvo sólo 40 apariciones totales al plato durante los primeros dos meses de la temporada pasada (principalmente en Jacksonville, en el nivel AAA), bateó .189 y luego abandonó abruptamente el equipo en junio después de que el autobús del conjunto llegara a Gwinnett, Georgia, para una serie contra los Stripers de Gwinnett. Nunca regresó y fue incluido en la lista restringida”, recuerda el artículo. Por ese entonces trascendió que el atleta tuvo discrepancias con el staff del plantel.

A la par de esto, por esos días Víctor Víctor respondió así a un tuit en donde se mencionaba que la organización floridana no tenía interés en que él regresara:

“NO, NO ESTOY INTERESADO EN REGRESAR. Hay MUCHAS cosas debajo de la mesa que las personas no saben”, escribió.

Después de esa etapa, estuvo dos años sin hacer un solo swing y fue perdiendo las ganas de jugar. Hoy, a unos días de cumplir 30 años, el próximo 20 de julio, y ya con dos hijos, el primogénito del gran Víctor Mesa no se arrepiente de su decisión, ni tampoco pone excusas.

“Yo llegué con lo mío, que fue lo que me permitió llamar la atención de los scouts, pero por el camino me fui llenando la cabeza con demasiada información y empecé a sobrepensar y perdí un poco de eso que me caracterizaba originalmente. Mi hermano se buscó un psicólogo y creo que en esa etapa yo debí hacer eso para poder lidiar con la presión que tenía encima”, dijo en la entrevista concedida a Un podcast de Las Mayores.

En paralelo a su carrera en el béisbol, Víctor Víctor usó el dinero de su bono para invertir en bienes raíces. Tras su retiro, se interesó más en ese tema y actualmente hace carrera en ese sector. Si bien está establecido en Miami, hace poco reveló en la citada conversación que está explorando la posibilidad de invertir también en Dubái, capital de Emiratos Árabes Unidos.

“Ahora mismo tengo tiempo para mis negocios y mi familia. Cuando analizo mi vida después de todo lo que pasó, siento que triunfé: jugué pelota, firmé con un equipo de Grandes Ligas y aunque no llegué a las Mayores, sí llegué hasta AAA; tengo estabilidad económica para mi familia y puedo pasar tiempo con ellos. Llegué aquí en cero y tras haber construido todo esto, a mí nadie me puede decir que no triunfé”, ha expresado en tiempos recientes este hombre de éxito, que ahora disfruta el que está teniendo su hermano pequeño, actualmente en los Rays de Tampa, en el mejor béisbol del mundo.

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