
Vladimir Cruz es de esos nombres que, si creciste con el cine cubano cerca, te suenan como una campana. No solo porque fue David en Fresa y chocolate —una película que se quedó viviendo en la memoria de mucha gente—, sino porque su carrera, con el tiempo, terminó pareciéndose a la de tantos cubanos: hecha de viajes, mudanzas, afectos a distancia y una especie de país personal que uno va armando con lo que queda.
En 2013, en una entrevista con OnCuba News, él mismo lo dijo sin poses: cuando la película se estrenó, ya se había graduado del ISA y llevaba años en el teatro, así que al principio se resistía a repetir eso de que Fresa y chocolate le cambió la vida. Pero, “realmente el cambio fue brutal”, admitió. “Casi todo lo que hice después, tanto en Cuba como en el extranjero, se debe a Fresa y chocolate. Fue una maravillosa puerta de entrada al mundo del cine”.
En esa misma conversación, Cruz contó que durante el rodaje se puso a pensar en “cuestiones de mi generación” y que, a través del personaje, empezó a mirar ciertos temas desde otro lugar, alejándose de prejuicios con los que había sido educado. Lo explicó con una imagen buenísima: cuando interpretas a alguien valiente, después “en la vida real te cuesta ser un cobarde porque es como si el personaje te estuviera mirando”. Eso, dijo, “queda para siempre”.
También habló de algo que a veces se olvida: David no salió de la nada. Cruz conectó su experiencia personal con el guion de Senel Paz, incluso por una cuestión de origen. “Tal vez me acercó a Senel Paz (guionista), que también es del centro”, comentó, y recordó que su vida —la beca, su generación, Santa Clara, de donde es oriundo— estaba detrás del personaje. Mencionó, por ejemplo, el preuniversitario vocacional Che Guevara como parte de ese “sustrato” que lo ayudó a entender los conflictos del muchacho becado.
Pero si Fresa y chocolate fue una puerta, el pasillo que vino después ha sido largo. Tras su salida de Cuba, Vladimir Cruz ha construido una carrera prolífica: más de 40 producciones audiovisuales, entre películas y series. En esa lista aparecen títulos como Che, el argentino, 7 días en La Habana, Comandante Fritz; y series como Cuatro estaciones en La Habana, En el corredor de la muerte, Los Farad, Montecristo, Narcos: México y Chacal. Y, además, ha seguido vinculado al teatro, que es —para muchos actores— el lugar donde se “afila” la verdad.
Y entonces aparece la pregunta: ¿dónde está hoy Vladimir Cruz? ¿Qué ha sido de él, más allá del recuerdo de David?
Una respuesta potente llegó en 2025, en una entrevista publicada por La Joven Cuba, donde se cuenta un encuentro con él en Madrid, “una tarde de domingo en un bar desbordado de gente pese al calor seco de agosto”. El texto pinta una escena muy cubana fuera de Cuba: un bar lleno de compatriotas que se reparten entre “los que cantan, los que bailan y los que intercambian sonrisas cómplices y observan el entorno”. Vladimir, dice esa crónica, pertenecía a los que observan. A los que inhalan el ambiente “como si inhalaran con gusto un trozo de pasado”.
Ahí se suelta el dato que lo explica casi todo: 30 años en Madrid son muchos años. En esa conversación, Vladimir lo dice claro: “A pesar de ser cubano tengo que decir que Madrid es realmente la ciudad donde más tiempo he vivido”. Nació en Santa Clara, vivió su infancia allí, luego se fue a estudiar y ya no volvió de la misma manera. Y aunque cuando llegó a Madrid vivía en La Habana, soltó una frase que tiene filo: “La Habana no es mi ciudad”.
Según contó, salió de Cuba con 28 años, viajó casi un año por el mundo y llegó a Madrid en enero de 1995. Y fue la primera vez que pensó: “aquí podría vivir, fuera de Cuba”. Madrid, en aquel momento, le pareció una fiesta permanente, una ciudad viva, todavía con esa resaca de la movida. Con los años, sin embargo, también vio su otra cara: una ciudad “dividida en dos”, hospitalaria y solidaria por un lado, y por el otro “xenófoba, conservadora… provinciana”.
En esa misma entrevista de 2025, Cruz habla de algo que suena demasiado familiar para cualquier cubano que haya vivido fuera: el “éxodo de los afectos”. Dice que, para defenderse, se inventó una idea mental: que vive en un país que no corresponde con fronteras geográficas. Un país hecho de relaciones, sobre todo de amigos. “Así entonces intentas no sentirte solo pero es difícil”, reconoce. Y remata con una verdad que no necesita adornos: con la edad uno aprende a cuidar a los amigos que quedan, porque “los que te han durado hasta aquí son valiosos”.
La entrevista también lo muestra como un tipo que mira la migración con lupa. Cuenta que cuando llegó, en los 90, la comunidad cubana en Madrid era pequeña y muy distinta: salir de Cuba hacia Europa era difícil, así que solían llegar profesionales, artistas, gente con cierto nivel intelectual. Y recuerda que él aterrizó en un momento “muy dulce” para los cubanos: Cuba estaba “de moda” por fenómenos culturales como Buena Vista Social Club y, claro, Fresa y chocolate. De hecho, su primer viaje fue directo a la entrega de los Goya, donde la película ganó.
Con el tiempo, dice, llegaron otras olas: migraciones más económicas, más desesperadas, y en años recientes una generación joven “muy politizada”, marcada por haber crecido en “el desastre”. Incluso menciona cómo la política puede dividir, mientras la cultura une, y recuerda espacios de encuentro cubano en Madrid como “El Yemayá”, donde coincidía gente de todas las ideologías porque lo que mandaba era la música, el ambiente, la cubanía.
Así que, si alguien se pregunta qué ha ocurrido con Vladimir Cruz, la respuesta no cabe en una sola línea. Ha seguido actuando —mucho, y en producciones grandes—, se ha mantenido en el teatro, ha escrito y ha hecho vida en Madrid durante tres décadas. Al mismo tiempo, sigue siendo ese actor que un día interpretó a David y se llevó algo para siempre: la idea de que el cine, cuando es de verdad, no se queda en la pantalla.
👉Si quieres recibir en tu WhatsApp los artículos que publicamos habitualmente sobre temas cubanos o la actualidad de personalidades dentro y fuera del país, únete a nuestro grupo:
👉(Pincha aquí para unirte)


0 Comentarios