Yeny Valdés: de cantar con Van Van al nuevo proyecto de Chucho Valdés

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Yeny junto a su esposo, Erick Barbería. Foto tomada del perfil en Instagram de la cantante (@yenyvaldess)

En 2017, cuando Yenisel Valdés Fuentes, conocida en Cuba y el extranjero como «Yeny, la de Los Van Van», salió de esa célebre agrupación, gran parte del público en la mayor de las Antillas sintió su partida.

Tras 16 años, durante los cuales popularizó o relanzó temas como Este amor que se muere, Mi Mimi, Tú a lo tuyo y yo a lo mío, La moda, Soy la mujer que quiero ser, o Un año después, el amor fue la fue la razón principal de la cantante para “bajarse” del Tren de la música cubana.

Tiempo atrás, ella se había casado con el bailarín, percusionista y cantante cubano, Erick Barbería, y se estableció junto a él en California, Estados Unidos. Como consecuencia, su nuevo estatus migratorio le imposibilitó mantener el vínculo artístico con la orquesta fundada por Juan Formell y, por tanto, optó por seguir a su corazón y mantenerse en la costa oeste de EEUU, en donde actualmente también comparte la vida con sus hijos Kalyani, Elani y Diego, este último fruto de su relación con el humorista Diego Álvarez (Cortico).

“Las bebas son de él y mi Diego mío, pero solemos no reparar en eso, pues los amamos a los tres por igual”, expresó a principios de 2021.

De todas las letras a las que puso voz junto a Van Van, esta pinareña ha contado que es Después de todo su favorita. “Es una canción a la que le tengo mucho que agradecer, a pesar de que fue un tema que se grabó casi de relleno para un disco. Teníamos como doce canciones y Juan propuso hacer otra más. Se hizo al azar. Era una canción que íbamos a hacer a dúo Mayito [Rivera] y yo, pero él me dijo: ‘Entra al estudio y grábala completa para que los metales tengan una guía’. Y cuando la oyó, me dijo: ‘No, eso se queda así’. Y así quedó y triunfó. La gente hizo muy suya esa canción, me dio mucha satisfacción ver a tanto público identificado, tanto en Latinoamérica como en Europa”.

A pesar de llevar cuatro años lejos del sitio en donde también fue voz principal de la reconocida NG La Banda, Yeny ha podido mantener el vínculo con la música, esa forma de vida que la ha llevado a crecer constantemente como artista y persona. En el mismo 2017, ella y su esposo realizaron varias presentaciones en Miami como invitados especiales del proyecto Timbalive.

Por aquel tiempo, esta mujer, fanática confesa de Los Van Van para la eternidad, conversó con OnCuba sobre el hecho de estar lejos de su tierra: “Estoy agridulce. Me pesa mucho dejar a la familia, mi hijo, mi mamá, mis amigos, todo. Cuento con la familia maravillosa de mi esposo, pero cuando una cuelga el teléfono te viene el peso de la lejanía, de la añoranza por tu gente. No oyes a nadie decir “¡alabáo!” Pero es un proceso…”.

A principios de este mismo año, Valdés contó a través de una publicación en su perfil de Facebook que se encontraba trabajando junto a su pareja en la creación de temas para un álbum a dueto.

Sin embargo, más allá de ese proyecto, del que seguramente sabremos más en el futuro, hace muy poco tiempo, todos los que admiramos a Yeny hemos recibido la buena nueva de que el mismísimo Chucho Valdés la ha incluido a ella y a su esposo en la alineación de La Orquesta Yoruba, ensemble que lo acompañará en el espectáculo La Creación, con el cual celebrará sus 80 años de vida, edad a la que llegó el pasado 9 de octubre.

En sus páginas oficiales en redes sociales, al anunciar su bienvenida, el legendario pianista y compositor de Irakere se refirió a ella como “una cubana de estos tiempos, optimista, fiel, sonriente, afortunada. Su gran pasión es la música, su hijo, su marido, la familia y su religión”.

Además, el maestro, autor de Bacalao con pan, Misa Negra o Concierto para metales, añadió: “el mayor reconocimiento para Yeny es hacer bailar en cualquier escenario del mundo a todos los que se identifican con su música, especialmente a los cubanos, sin importar dónde se encuentren”.

Con respecto a Barbería, Chucho ha ponderado, sobre todo, su expresividad danzaria, su voz melodiosa y sus habilidades para la improvisación, como tres factores que lo hacen un artista único.

“Erick está influenciado por sus raíces y se ha inspirado inevitablemente en las tradiciones contagiosas de carnavales, festivales y rumba en la calle. Pero más que esto, Erick ha sido influenciado por su humilde familia. Su padre, Luis Barberia, actual cantante de la famosa orquesta Jorrín, creadora del ritmo Cha-Cha-chá, es una de sus mayores inspiraciones”, complementó el descendiente del gran Bebo Valdés en una publicación del 22 de octubre.

John Beasley, tecladista, conductor y co-arreglista de La Creación, ha descrito esta pieza en su web como “una obra épica que narra el surgimiento de la cultura yoruba en el Caribe. Extravagante y vibrante, este oratorio afrocubano está precedido por un concierto en solitario con Valdés al piano”.

La orquesta se reunirá con Chucho para debutar el venidero 5 de noviembre en el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, del condado Miami-Dade, en Florida, Estados Unidos.

“Este nuevo trabajo representa la acumulación de todas mis experiencias y todo lo que he aprendido en la música. Es un momento de plena madurez, personal y musicalmente, y me siento preparado para hacer este trabajo”, fueron palabras de Valdés para la página oficial de ese centro cultural floridano, luego de las cuales, agregó: “creo que es mi obra maestra, hasta ahora”.

Según se la describe, es una suite en tres movimientos que rinde tributo al dios yoruba Olodumare y explora el mito de la creación, tomando como base a la llamada Regla de Ocha, religión de origen lucumí, conocida comúnmente como santería.

Después de esta presentación, estará de vuelta el 17 de noviembre en la Gran Sala del Auditorium Nacional en Lyon, Francia. Allí, además de Yeny (voz) y Erick (batá menor y voces), estarán Hilario Durán (arreglos y teclados), Yunior Terry (bajo), Miguel Valdés y Roberto Vizcaíno Jr. (percusión), Román Díaz y Diosvany Valladares (tambores batá), Felipe Sarría y Yosvany González (batá y voces) Dafnis Prieto (batería), José A. Gola (contrabajo y bajo eléctrico), Étienne Charles (trompeta), Brian Lynch (trompeta menor), Marcus Strickland (saxo alto) y Carlos Fernández (Averhoff Jr.; saxo tenor), además de un coro afrocubano.

Tras esta sesión, el espectáculo seguirá en territorio francés, pero se irá hasta París, en donde podrá ser disfrutado el 20 de noviembre en el Gran Salón Pierre Boulez, sede de la Filarmónica de esa ciudad, y tres días después estará en la Sala de Conciertos del Palau de la Música Catalana de Barcelona, España, como parte del Festival Internacional de Jazz de esa urbe.

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