Marieta Sánchez: de la telenovela cubana a una de las series más influyentes del mundo

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Marieta Sánchez llegó a Black Mirror, una de las series de ciencia ficción más influyentes de las últimas décadas, después de un casting y con un reto que no era menor: trabajar en una superproducción mundial. La actriz cubana, radicada desde hace años en España, terminó formando parte de Mazey Day, el cuarto episodio de la sexta temporada, estrenada en 2023. En pantalla encarna a Luisa y sus escenas se rodaron en Málaga, dentro de un rodaje que contó con profesionales de España, Estados Unidos e Inglaterra.

La historia tiene algo de giro inesperado. Marieta nació en Santiago de Cuba, se formó en la isla y construyó una carrera que ha pasado por el teatro, la televisión, el cine y la narración oral. No llegó a España siguiendo un plan trazado con regla y calendario. En una entrevista con la web En escena, contó que todo ocurrió por casualidad, luego de conocer un casal de Sitges (centro de actividades comunitarias) hermanado con La Habana. Viajó primero por trabajo, vinculada a actividades culturales, y descubrió un mundo nuevo. Antes, admitió entre risas, pensaba que todos los españoles eran gallegos.

Más tarde volvió para rodar una película y, al terminar ese proyecto, decidió quedarse en Barcelona. El cambio no fue sencillo. Eran los años 90 y venía de Santiago, de una familia grande, alegre y muy unida. “Soy santiaguera de pura cepa”, dijo en una entrevista publicada por Cibercuba en junio de 2026. Conserva recuerdos entrañables de su abuela, de los primos, de crecer entre tres varones en la casa familiar. De su madre, trabajadora y de carácter fuerte, y de su padre, “un disfrutón de la vida”, dice haber heredado un poco de cada uno.

Antes de emigrar ya tenía camino recorrido. Se graduó en Interpretación en el Instituto Superior de Arte en 1989 y ese mismo septiembre inició su trabajo profesional con el Grupo Anaquille, donde asumió su primer papel protagónico en La hija del gran Alafi. Después integró compañías como El Buscón, Teatro Estudio y Teatro Caribeño.

En Teatro Caribeño, bajo la dirección de Eugenio Hernández Espinosa, se acercó de lleno a los orígenes de la cultura afrocubana, a los patakines y a relatos que hoy lleva consigo como narradora. Entre 1993 y 1994 participó en Patakín de una muñeca negra, una obra infantil que obtuvo premios y reconocimiento por toda Cuba. “De Eugenio Hernández Espinosa aprendí sobre la cultura afrocubana, la escena desde otra mirada, la negra, la afro”, explicó a Cibercuba.

Marieta también recuerda con especial cariño a Raquel y Vicente Revuelta, dos nombres enormes del teatro cubano. Fue alumna de Raquel y todavía mantiene contacto con compañeros de aquel grupo, “los niños de Raquel”, como los llama. De esas aulas conserva aprendizaje y afectos; de esos años, una forma de entender la escena que todavía le acompaña.

En Cuba dejó huella, además, en la telenovela Magdalena, uno de los proyectos que más atesora. En conversación con el comunicador Abel Álvarez, recordó el rodaje durante el período especial: el calor, las condiciones difíciles y un equipo que seguía adelante porque no había otra opción. Compartió trabajo con figuras como Susana Pérez, José Antonio Rodríguez y Jorge Martínez. Su única película filmada en la isla fue Derecho de asilo, dirigida por Octavio Cortázar, una experiencia que ha descrito como “muy intimista y muy especial”.

Ya en España, el género infantil le abrió una puerta que no volvió a cerrar. Trabajó con la Xarxa de Biblioteques de Barcelona en Dies de Contes y actuó en la Sala Artenbrut con Negra, un espectáculo de poesía de Nicolás Guillén, música y danza afrocubana. Con el tiempo se consolidó como cuentera profesional y creó propuestas como Güemilere, que nació en 2007 durante el Festival Cuenta con Agüimes, en Canarias, y luego evolucionó hasta convertirse en Ancestros.

Ha llevado sus historias a plazas, escuelas, bibliotecas, museos y festivales de España y Portugal. Para ella, contar tiene una cercanía distinta. “La narración es algo muy cerquita. Te acerca muy rápido a la gente”, explicó a En escena. Hoy combina esa faceta con las clases de interpretación ante cámara en una escuela de cine y la narración oral para niños, según contó a Cibercuba.

Su recorrido como actriz en España también incluye producciones populares como La que se avecina, El comisario, Hospital Central, La Riera, Ventdelplà y El cor de la ciutat. En cine participó en Matusalén, dirigida por David Galán Galindo, junto a María Barranco, Antonio Resines y Alberto San Juan. En ese caso, según relató a Abel Álvarez, la eligieron directamente, sin tener que pasar por casting.

Con Black Mirror fue al revés. La producción buscaba una actriz cubana que hablara inglés para un personaje de Mazey Day. Marieta preparó la escena, hizo la prueba y convenció al equipo. El rodaje, contó, fue una “superproducción internacional”. Trabajó bajo la dirección de la alemana Uta Briesewitz, responsable del episodio, y asumió el inglés como un desafío personal. No era su idioma más cómodo, pero se propuso hacerlo. Y lo hizo.

El paso por Black Mirror tiene un peso particular porque la serie, creada por Charlie Brooker y estrenada en 2011, terminó por definir la ansiedad tecnológica de este siglo. Llegó a ser incluso un adjetivo: cuando una noticia sobre vigilancia masiva, algoritmos invasivos o inteligencia artificial inquietante parece demasiado cercana, no falta quien diga: “Esto parece Black Mirror”.

La ficción anticipó —o al menos puso sobre la mesa— asuntos que dejaron de sonar lejanos: las puntuaciones sociales de Nosedive, los perros robóticos de Metalhead o los clones digitales de familiares fallecidos de Be Right Back. También recuperó el formato antológico, con historias cerradas en cada episodio, y experimentó a gran escala con la narración interactiva en Bandersnatch.

En medio de ese universo de cámaras, celebridades, tecnología y pesadillas modernas aparece Luisa, el personaje de una actriz santiaguera que sigue moviéndose entre sets, aulas y cuentos. Entre las lomas de su ciudad natal, los recuerdos familiares y los escenarios españoles, Marieta Sánchez ha ido armando una carrera de muchas voces. Y todavía le quedan historias por contar.

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