Dónde está Fernando Bécquer, el trovador cubano condenado por abusar sexualmente de varias mujeres

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Fernando Bécquer. Foto tomada de El Estornudo.

En diciembre de 2021, el nombre de Fernando Daniel Bécquer Cifuentes (La Habana, 1970) se convirtió en tendencia cuando este trovador fue acusado públicamente por más de una docena de mujeres, quienes habían sido víctimas suyas de abuso lascivo.

El primer medio en publicar sobre el caso fue la revista El Estornudo, en un reportaje que recogía testimonios de cinco féminas que habían sido abusadas por el cantautor.  El denominador común de las denuncias fue que él había usado la religión y otros argumentos para manipularlas y ultrajarlas sexualmente.

La campaña para terminar con los abusos de Fernando fue apoyada por varias organizaciones no gubernamentales como YoSíTeCreoEnCuba. Pronto, gracias a la exposición del caso en redes sociales, el grupo de denunciantes creció hasta cerca de la treintena, y la presión popular llevó a que Bécquer fuera detenido y finalmente enjuiciado en octubre de 2022, en una vista que duró más de 12 horas.

La sentencia del Tribunal Municipal de Centro Habana condenó al trovador a cinco años de prisión por delitos de abuso lascivo contra siete féminas. Poco después la sanción fue rebajada a tres años y cuatro meses.

Sin embargo, Bécquer no fue a prisión, sino que recibió una “pena subsidiaria de limitación de libertad”, aplicable cuando, “por la índole del delito y sus circunstancias y por las características individuales del sancionado, existen razones fundadas para estimar que el fin de la sanción puede ser alcanzado sin internamiento”, según el código penal vigente en ese entonces.

Básicamente, Fernando Bécquer siguió libre en la calle, haciendo un clásico “de la casa al trabajo” (y viceversa), algo que causó una enorme indignación entre las víctimas y el resto de la comunidad que se había unido para señalar sus crímenes.

Para colmo, en las semanas siguientes, se dedicó a usar las redes sociales para agredir y provocar de forma recurrente y explícita a sus acusadoras y personas que las apoyaban.

Entre otras respuestas, llamó la atención la que diera la Federación de Mujeres Cubanas, que hizo una declaración abierta en Facebook donde expresaba, entre otras ideas: “Las publicaciones antes mencionadas son, ante todo, evidencia del machismo que aún persiste y una forma de violencia simbólica que no debe prosperar en nuestra sociedad”.

Tras la creciente indignación de víctimas y del pueblo en general, por la actitud desafiante del abusador y condenado, el Tribunal Provincial Popular de La Habana revocó la sanción, por haber “incurrido recientemente en graves hechos que incumplen, de manera flagrante y notoria, los requerimientos de buena conducta y respeto a las normas de convivencia social, a que venía obligado en cumplimiento de la mencionada situación legal, tal y como había sido previamente advertido”, según reflejó la nota oficial del organismo.

Después de años de impunidad, el criminal fue a la cárcel. Pasado todo este tiempo, muchos nos preguntamos qué ha pasado con Fernando Bécquer desde entonces.

El autodenominado Bécquer de Cuba, tal como reza su perfil de Facebook, fue captado en cámara en mayo de 2024, mientras realizaba tareas de servicios comunales, o sea, recogiendo basura en la calle, algo que contradecía la medida de internamiento a la que había sido sometido en enero de 2023.

Después de aquello, reapareció en redes sociales el 30 de agosto de 2025, con publicaciones frecuentes de imágenes sobre su carrera. Así estuvo durante meses, hasta que en febrero de 2026 reflejó una presentación suya en Café Tareko (Cerro) y en junio estuvo actuando en el Bar Karaoque de Infanta y Neptuno

El 23 de julio último, volvió a ser noticia cuando hizo un post para anunciar la venta de una suerte de palacete en el Vedado, sita en el número 402 de la calle C, entre 17 y 19.

Al detallar la publicación, pueden leerse dos números de teléfono para contactar, ambos vinculados con el negocio de renta Casa Betty, administrado por Beatriz Rosa Cifuentes Villalón, madre de Fernando.

Muchos pensaron que la casa en cuestión era la misma donde el trovador y ex recluso cometió los incontables abusos contra mujeres. Sin embargo, al analizar todas las informaciones reveladas en los testimonios, el lugar en el que Bécquer llevó a cabo sus fechorías fue nada menos que la residencia de su mamá, vecina de un edificio de la Avenida de los Presidentes, conocida por todos como calle G.

De momento, no sabemos si Fernando ya pudo vender aquella enorme residencia de la calle C. Lo último que se supo de él, de acuerdo a su perfil de Facebook lleno de recuerdos y otras incoherencias, fue una publicación críptica e indirecta donde escribió lo siguiente:

“Las redes sociales son para querer a distancia, para gozar a distancia, para llorar y reír a distancia, para aprender a distancia, y hasta para escuchar por diferentes voces la canción de Cesar Portillo de la luz, Contigo en la distancia, pero nunca para odiar, ni para destruir, ni para despreciar un corazón lejano”.

Visto lo visto, parece que Fernando es poco más que una sombra del trovador guapachoso y atrevido del pasado. Su máscara, desbaratada por la valentía de decenas de mujeres, lo mantiene viviendo en un ostracismo merecido.

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