Una telenovela brasileña hizo mucho más que entretener al público cubano en los difíciles años 90: transformó la forma de hacer negocios en la isla y dejó una huella imborrable en su cultura gastronómica. Vale Todo, protagonizada por Regina Duarte, se convirtió en una inesperada fuente de inspiración empresarial durante el Período Especial.
En la trama del mencionado audiovisual, el personaje interpretado por Duarte logra triunfar en la vida como empresaria. Comienza vendiendo sándwiches en la playa hasta convertirse en una gran empresaria del sector gastronómico y tener una cadena de restaurantes, llamada Paladar.
Según reveló hace par de días una publicación del portal brasileño G1, perteneciente al conglomerado mediático Globo, la historia de esa mujer «tuvo un impacto tan grande que incluso influyó en la economía del país» durante su peor crisis económica. Tanto, que el término «paladar» -nombre de la cadena de restaurantes del personaje en la novela- se convirtió en sinónimo de restaurante privado en la isla.
En ese sentido, el texto cita el artículo Telenovelas brasileñas: setenta años contando historias, escrito por Félix A. Correa Álvarez y Jordanis Guzmán Rodríguez, quienes reconocen que «en tiempos de alta presión económica producida por el período especial, la telenovela dio rumbo al empresariado cubano y legitimó para siempre una forma de hacer negocios».
Igualmente refiere otro libro, Paladares: Recetas de restaurantes privados, cocinas caseras y calles, de Anya Von Bremzen, en el cual se define ese fenómeno como «una historia de Cenicienta». En un momento en que los cubanos «literalmente bebían agua azucarada para cenar», la telenovela ofreció un modelo de superación que caló hondo en la sociedad.
Los números hablan por sí solos: para 1995, La Habana ya contaba con más de 1 200 paladares. Aunque inicialmente estos negocios enfrentaron restricciones (máximo de 12 sillas, prohibición de vender carnes rojas y langosta, empleados solo familiares), las reformas de Raúl Castro, en la segunda década del actual siglo, flexibilizaron estas limitaciones, permitiendo hasta 50 comensales y la venta de productos considerados de lujo.
Hoy, establecimientos como La Guarida -que ha recibido a Madonna y a la Reina Sofía de España- y Doña Eutimia demuestran cómo una simple trama televisiva puede inspirar cambios reales en la economía y la cultura de un país.
Sobre este tema publicamos un trabajo anterior en octubre del pasado año:
La singular historia de cómo una telenovela brasileña dio nombre a las paladares en Cuba
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