#checkpoint: «Right & Down»: sencillez sublime

4 min


Una de las mayores genialidades de Right & Down es su generación aleatoria. Captura de pantalla realizada por el autor.

Me es difícil explicar cuán placentero es para mí entrarle a un juego con cero expectativas y terminar enganchado semanas. Right & Down (2022, mc2games) me llegó por un grupo de desarrolladores de videojuegos, y después de ver un pequeño reportaje en YouTube sobre el estudio, decidí darle un chance sin tener idea de cuántas horas me perdería en esos calabozos.

Como su nombre indica, Right & Down se juega con solo dos teclas: flecha derecha y flecha abajo. El mapa es un tablero de seis por cinco cuadrículas. Comenzamos en la esquina superior izquierda y terminamos en la esquina inferior derecha. El camino está lleno de obstáculos, pero también de diferentes objetos que pueden ayudarnos a avanzar. Solo podemos realizar dos acciones: movernos hacia la derecha o hacia abajo. Cada movimiento descarta la fila o columna que dejamos atrás; no hay forma de retroceder o rectificar, por lo que el hecho de solo poder desplazarnos en estas direcciones aumenta el valor de la decisión y la ruta trazada en nuestras cabezas. Si cometemos un error y dejamos atrás una poción o un arma, ahí quedó.

¿Cómo funcionan estas fichas? Una de las mayores genialidades de este juego es su generación aleatoria. A veces caemos en una mazmorra imposible de superar por la cantidad de enemigos consecutivos. En otras, el camino es sencillo, lleno recompensas y pocos problemas. Creo que solo la aleatoriedad decide la posición de cada ficha, y esto no solo le da una gran rejugabilidad, sino también ese sabor de injusticia que todo dungeon crawler nos deja en la boca. Una frustración que nos hace olvidar todos los niveles fáciles dejados atrás y nos convence de que el universo conspira contra nosotros.

¿Qué podemos encontrar en cada calabozo? De inicio, muchos enemigos, pociones de vida, monedas, armaduras, trampas características de cada bioma y objetos para comprar, como espadas, amuletos mágicos, entre otros. Las trampas nos producen estados alterados por cierta cantidad de movimientos y su efecto se acumula. Si sufrimos varias quemaduras, estas no nos permitirán curarnos hasta desaparecer. Si sufrimos un envenenamiento de dieciocho, estaremos dieciocho turnos perdiendo un punto de vida.

Los enemigos también cambian en dependencia del bioma, pero su concepto, el de una ficha que te quita una cantidad de puntos de vida al eliminarla, es el mismo. Al matar a cada enemigo, obtienes un punto de experiencia y cada diez niveles puedes usar esos puntos para comprar poderes muy especiales y que le agregan otro toque maravilloso a Right & Down.

Cada personaje que elegimos para atravesar el calabozo tiene un objeto y una característica. El objeto produce un efecto al iniciar el nivel o al realizar una acción. Pero la característica solo se activa cuando damos unos pasos específicos: abajo, derecha, derecha, o derecha, derecha, derecha, abajo; una secuencia de movimientos que nos permite activar un poder más beneficioso de lo que creemos. Y cada diez niveles, podemos agregar una nueva características a nuestro arsenal. ¿Es fácil activar esta secuencia de pasos? No, es bien difícil encontrar un espacio donde podamos ejecutarla sin problemas, por eso la mayor parte del tiempo pasamos buscando el costo/beneficio de activarla. Sí, a pesar de sus “mapas” generados aleatoriamente, y de poder encontrarnos con niveles imposibles, Right & Down nos exige pensar y trazar estrategias con más frecuencia de la que podíamos creer cuando jugamos la primera partida y se lo atribuimos todo al caos.

Y para hacer más complicado el tema de los movimientos o la selección de bioma (cada cinco niveles superados, podemos elegir el siguiente entre dos o tres opciones) tenemos los objetos. Para obtenerlos, debemos contar con la cantidad de dinero necesaria y pasar sobre ellos. Una vez obtenidos, nos otorgan una suerte de bonos. El tema está en que buena parte de estos solo funcionan en un bioma específico, o si estamos afectados por una trampa determinada. De este modo, puede convenirnos buscar artefactos que sabemos que nos facilitarán el recorrido por el volcán o por el bosque. Otra opción son los objetos que conceden bono por dirección de movimiento: un punto más de vida si nos movemos a la derecha o abajo; uno menos para nuestros enemigos por las mismas razones; un disparo de flecha para toda la fila o columna donde nos movimos; más puntos de vida para las pociones o mayor valor a las monedas. En un inicio la variedad no es tan grande, pero a medida que desbloqueamos nuevos objetos, se vuelve difícil seguirles la pista ¿Lo bueno? Cuando los memorizas, puedes planificar tus partidas a medida que estos aparecen y cambiar tu estrategia de forma abrupta.

Con todo lo que he explicado, no debe ser difícil entender por qué Right & Down es de esos juegos donde crees que solo vas a dedicarles unos minutos para tomarte un respiro y terminas tres horas después pensando “una partida más y ya”. Y esto es algo habitual en roguelites como Spelunky HD (2013, Derek Yu) o Caveblazers (2017, Deadpan Games), donde el caos en tiempo real te hace pensar que solo tuviste mala suerte y en la próxima tendrás una mejor oportunidad. Pero acá se trata de un dungeon estático, por turnos, donde el tiempo no es un enemigo y sientes que tus decisiones tienen un valor (aunque estés totalmente afectado por la aleatoriedad de la generación).

Aun así, hay otro par de capas más de dificultad. Una radica en aprender a manejar los personajes y establecer un estilo a partir de sus características y objetos. Pero la verdaderamente maravillosa es la segunda: la aparición de nuevas mazmorras, una vez logras superar los cincuenta niveles y la dificultad aumenta. ¿Cuáles son los cambios? Unos cerrojos que te imposibilitan pasar por una casilla en específico, trampas en los sitios de descanso, aumento de precio de los objetos, aparición de jefes de nivel y guardianes, estados alterados desde un inicio, y finalmente, un tiempo limitado para decidir cada movimiento. Sí, Right & Down se vuelve casi imposible y eso también lo hace adictivo.

La historia de mc2games es bien interesante: dos hermanos fundan un estudio de videojuegos, lanzan varios escape room que fueron rentables y esto les permitió mantenerse en la industria. Right & Down es su quinto título, el primero que cambia de género e intenta brindar algo diferente. Los reviews en Steam son la mayoría positivos, lo cual supone compradores felices. Es poco probable que el juego se convierta en un superéxito, pero para mí es una pequeña joya a la que volveré para sufrir sus generaciones aleatorias.

Trailer:

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