
Odlanier Milanés quizá no sea todavía un nombre “de portada” para todo el mundo, pero en Granma y en el sóftbol cubano sí hay gente que lo tiene fichado: receptor manzanillero, campeón nacional Sub‑23 de béisbol y, más recientemente, parte de la selección masculina del «deporte de la bola blanda» que estuvo en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026. Y ahora su nombre vuelve a colarse en la conversación, porque aparece ligado a un reto distinto: la preselección de su provincia rumbo a la 65 Serie Nacional de Béisbol.
Según una nota publicada en la web Desde las Gradas con Andino, este joven fue incluido en la preselección de Granma rumbo a la 65 Serie Nacional de Béisbol, después de que su ausencia en la primera nómina levantara preguntas. De esas que se hacen en voz baja en el estadio, o en voz alta en Facebook: “¿y Milanés? ¿cómo es que no está?”.
La propia publicación lo dice claro: su inclusión llega “tras una ausencia inicial que generó dudas sobre la gestión del talento en el equipo”. Y no es un detalle menor, porque la receptoría de Granma anda, desde hace rato, como con un hueco ahí… sin dueño fijo.
Mientras tanto, el equipo ya está en modo “pretemporada seria”. Desde hace algunos días, Granma trabaja en el estadio Mártires de Barbados con 46 atletas, bajo la dirección de Marcos Naranjo y con el apoyo del nuevo preparador físico, el tunero Reynaldo Infante, según el mismo reporte. Es decir, no es que estén esperando a nadie con los brazos cruzados: la maquinaria arrancó, el grupo está sudando, y ahora se suma un receptor que viene con ritmo competitivo y un aval reciente.
Lo que pasó con su ausencia inicial tiene su miga. La nota cuenta que, cuando se divulgó la primera lista, llamó la atención que no apareciera Odlanier, “campeón con los Potros del Sub‑23 y representante de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026”. La pregunta era inevitable: “¿por qué no estaba en la lista?”.
Fuentes cercanas citadas por Desde las Gradas con Andino apuntaron dos razones: que “no se sabía cuánto tiempo estaría fuera de la provincia” y que “cuando comenzaron los entrenamientos él aún estaba en los preparativos y Juegos”. Suena lógico, sí… pero también suena a explicación que no termina de cerrar del todo, porque —como recuerda el propio texto— muchas veces atletas con compromisos internacionales se incorporan después y ya. Sin drama. Sin novela.
No estamos hablando de un muchacho desconectado o “perdido”. Al contrario: el mismo medio subraya que Milanés “ha mantenido actividad constante con su municipio y con la provincia, mostrando disciplina, entrega y crecimiento deportivo”. O sea, no es un nombre que aparezca por gusto ni por relleno.
Además, hay un componente emocional que en el béisbol cubano pesa muchísimo: el deseo de ponerse el uniforme del equipo grande. Desde las Gradas con Andino lo pinta con una imagen bonita, bien de aquí: “El muchacho de la avenida Céspedes, en Manzanillo, buscará ahora ganarse un puesto en la nómina oficial… uno de sus grandes anhelos”. Tú te imaginas la escena: el chamaco creciendo, viendo pelota, soñando con una Serie Nacional, y de pronto la puerta se entreabre.
Ahora, la pregunta que muchos se hacen es obvia: “¿y qué tiene que ver el sóftbol con la Serie Nacional?”. Y la respuesta no es complicada. Aunque son deportes con dinámicas distintas, la experiencia internacional siempre suma. No te regala un puesto, claro, pero te curte. Te enseña a manejar presión, a competir con otra intensidad, a no achicarse cuando el juego se aprieta.
En los pasados Centroamericanos y del Caribe, Odlanier Milanés Galardi se fue de 1‑1 y empujó una carrera. Su única vez al bate fue como emergente contra Venezuela, el 4 de agosto, y respondió. Un turno nada más… pero de esos que cuentan, porque entrar frío y producir no es cualquier cosa.
A partir de aquí, lo que viene es lo más duro y lo más bonito: ganarse el puesto. Porque estar en la preselección es como estar en la puerta del baile: ya te invitaron, ya estás adentro del local… pero falta que te den la mano y te digan “dale, sube”. Granma necesita estabilidad en la receptoría, y él necesita demostrar que puede ser esa respuesta, con el bate cuando haga falta y con la defensa —sobre todo— cuando el juego se ponga feo.
Y si algo tiene esta historia es ese sabor de “cambio de carril” que a veces pasa en el deporte cubano: un receptor de sóftbol, con experiencia internacional reciente, buscando su espacio en el béisbol grande. A ver qué sale de ahí.
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