El cubano que será figura importante de Ecuador en el Mundial de Fútbol (aquí su historia)

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Este jueves 11 de junio comenzó en México, Canadá y Estados Unidos, una nueva edición de la Copa Mundial de Fútbol, la primera de la historia que tiene como sede a tres países diferentes.

Entre las 48 selecciones que participan en el torneo se encuentra Ecuador, la cual llega en un gran momento luego de terminar segunda, por detrás de Argentina, en las eliminatorias de Conmebol y de eslabonar una racha de 19 partidos sin derrotas.

La Tricolor, a las órdenes del argentino Sebastián Beccacece desde 2024, está en el grupo E de una justa en la que se medirá contra sus similares de Alemania, Costa de Marfil y Curazao.

En su misión de avanzar a dieciseisavos de final, será fundamental el desempeño de estrellas como Enner Valencia, Moisés Caicedo, Gonzalo Plata, Willian Pacho, Piero Hincapié, Kendry Páez o Pervis Estupiñán. Sin embargo, en el banquillo contarán con la ayuda de un cubano, cuya sabiduría y experiencia serán fundamentales para mantener el estado físico de la selección sudamericana.

José Ernesto Amador Salmerón, nacido en Pinar del Río el 1 de diciembre del 1971, es un prestigioso fisioterapeuta que lleva más de dos décadas trabajando con atletas del más alto nivel. Su labor en el tratamiento de lesiones y otros problemas físicos, lo ha llevado a estar entre los especialistas más solicitados de su campo y a ser elogiado por figuras relevantes del deporte mundial.

Antes de llevárselo al conjunto nacional ecuatoriano, Beccacece había trabajado con Salmerón en dos clubes argentinos: Racing de Avellaneda y CSD Defensa y Justicia. No obstante, ambos se conocían de antes, cuando el argentino fue asistente de su compatriota Jorge Sampaoli en la absoluta chilena

Esta será la segunda experiencia del pinareño en mundiales de fútbol, pues en 2014 estuvo como parte del cuerpo médico de la llamada Roja de América. Precisamente allí obró uno de sus milagros más importantes, al recuperar a tiempo a dos pilares de aquel entonces como Arturo Vidal y Gary Medel.

En el caso del mediocampista apodado como “El rey”, venía de sufrir una terrible lesión severa de menisco (rodilla), la cual abarcaba otras estructuras blandas relacionadas con el tipo de lesión, cartílagos, ligamento y otras zonas anatómicas involucradas. Durante meses previos a la justa, trabajó Salmerón en Turín con el entonces volante de la Juventus.

Finalmente, el hombre estuvo a punto para el gran evento, donde su selección llegó hasta octavos de final y mostró un nivel muy alto, el mismo que la llevaría en los dos años siguientes a coronarse como campeona de la Copa América.

Pero el momento más estelar de Amador en Brasil 2014 sucedió justo antes del torneo. Según él mismo nos contó, a solo cuatro días de comenzar la lid, Medel tuvo un desgarro miofacial de 8 milímetros en el muslo izquierdo durante un entrenamiento. El dolor severo, la inflamación y el no poder apoyar su pierna eran parte de varias limitaciones funcionales. Nueve médicos de alto nivel lo trataron sin éxito y Amador empezó a tratar la lesión mientras “El pitbull” descansaba.

Para recuperarlo en tiempo récord, la solución que encontró el especialista antillano fue colocar un fabuloso vendaje neuromuscular detrás de una muslera elástica, lo cual dio un gran resultado y le permitió a Gary disputar varios encuentros, incluidos los 107 minutos del duelo de octavos de final en el que Chile cayó eliminada en penales frente al once brasileño.

“José Amador fue una de las personas que, en el tiempo que llevo en el fútbol, siempre ha sido muy útil. En él nos apoyamos mucho porque nos dio la posibilidad de competir a pesar de no tener un plantel tan numeroso. Hubo un montón de partidos que el equipo ganó porque recuperaba a los jugadores muy rápido. (…) Es una de las personas más talentosas que he conocido en mi carrera profesional”, declaró en una oportunidad el propio Sampaoli, quien también trabajó con Amador en los clubes Emelec de Ecuador y el Sevilla español.

“El que lo estaba tratando es quien me salvó la carrera, que es José Amador, el fisiólogo cubano a quien todos llaman ‘El brujo’ y la verdad es que tuve una experiencia muy cercana a su forma de trabajar, sus logros. Cuando supe que Vidal estaba bajo sus manos, no me sorprendió”, contó el extremo derecho Mark González (Liverpool, Real Betis) en una oportunidad, luego de que este lo salvara del retiro anticipado debido a una extensa fibrosis que abarcaba casi al completo uno de sus muslos.

Otro integrante del combinado chileno que tiene mucho que agradecerle al vueltabajero es Jorge “El mago” Valdivia, talentoso mediapunta que jugó en el Palmeiras brasileño. En 2015, el mediapunta, fundamental en el esquema de Sampaoli, alcanzó una forma física increíble camino a la Copa América que ganaría Chile. Él mismo, en una conferencia de prensa, señaló al verdadero artífice de este éxito.

“La gran diferencia de un tiempo para acá se llama José Amador. Trabaja en la selección de Chile. (…) Las fibras del músculo no son rectas. Cuando se dañan, estas tienen que cicatrizar y alinearse. Las mías no estaban alineadas y él lo consiguió”.

En un mensaje enviado al galeno, “El mago” expresó: “Yo soy un agradecido de haberte conocido, porque en un momento muy crítico de mi carrera futbolística, en el cual nadie daba por mi futuro futbolístico, apareciste tú y los resultados desde ese momento han sido sorprendentes”.

Nicolás Lapentti, tenista que ganó cinco títulos de la ATP, semifinalista del Abierto de Australia en 1999, clasificado a cuartos de final en Wimbledon (2002) y otrora número 6 del ranking mundial, es otro de los atletas que agradeció y alabó el trabajo de José Amador.

“Lo que más me ha impresionado es el profesionalismo con el que encara las cosas (…) Ya quisieran muchos equipos o disciplinas tener una persona como él. Ojalá el día de mañana se lo pueda aprovechar más, no solo en el  fútbol, sino en otras disciplinas en las cuales el deportista de alto rendimiento siempre necesita a una persona que le ayude a recuperarse también del cansancio”.

En la lista de beneficiados por las prodigiosas manos de Salmerón, se cuentan los campeones olímpicos cubanos Anier García y Dayron Robles (110 con vallas), Osleidys Menéndez (jabalina) y Yipsi Moreno (martillo).

Dentro del fútbol, su lista de pacientes agradecidos incluye, entre otros, a los internacionales ecuatorianos Agustín Delgado, Iván Kaviedes, Walter Ayoví, Cristian Benítez, Damián Lanza e Iván Hurtado, y los chilenos Alexis Sánchez y Marcelo Díaz; además de los jugadores argentinos de primera división, Nicolás Fernández y Leonardo Sigali.

Amador ha colaborado con clubes como la Universidad de Chile, Barcelona de Guayaquil, Elche (España), el FC Basel de Suiza y Al-Wahda, de Emiratos Árabes Unidos.

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El extenso currículum de José Ernesto incluye una licenciatura en Cultura Física en la Universidad Manuel Fajardo, obtenida en julio de 1992, y otra en Terapia Física, completada años más tarde en  Ecuador.

En su haber, cuenta con un largo listado de posgrados y estudios complementarios, entre los que destacan sus másteres en Fisioterapia deportiva (Universidad de San Jorge, Barcelona) y Neuropsicología y educación (Universidad Internacional de La Rioja). También ha participado en el curso internacional Transformación digital en las organizaciones, impartido en el prestigioso Merton College de Oxford, Reino Unido.

Tras graduarse de la universidad, trabajó muchos años en el Instituto de Medicina Deportiva de la capital cubana, donde su “magia” llegó a muchos deportistas de alto rendimiento. En ese tiempo fue acumulando saberes que le permitieron convertirse en uno de los mejores de su especialidad en el país.

En 2004, fue elegido como parte de un selecto grupo de curtidos fisioterapeutas que viajaron a Guayaquil para trabajar en la clínica de la Federación Deportiva Nacional de esa nación. En ese centro, además de tratar a los atletas olímpicos, Amador y sus colegas se dedicaron a mejorar la calidad de vida de personas con escasos recursos.

Durante esa etapa, también impartió cursos, publicó artículos en la revista de la institución y estuvo en congresos nacionales, además de revalidar sus títulos y continuar superándose como profesional, lo cual le permitió participar en la formación de alumnos de primer y cuarto año de la carrera de Terapia Física de la Universidad Estatal de Guayaquil.

El especialista de la Mayor de las Antillas pudo implementar un departamento para atender pacientes con síndrome de Guillain-Barré, accidentes cerebro vasculares, parálisis cerebral infantil y enfermedad de Parkinson.

Por increíble que parezca, este experto con resultados más que contrastados, ha tenido que lidiar con varios malos entendidos, como sucedió cuando fue cuestionado por el presidente del Colegio de Kinesiólogos de Chile, quien le acusó de “curandero”. No obstante, su palmarés terminó por imponerse y sofocó las críticas de este y otros ignorantes.

Sus logros lo llevaron a recibir en 2017 la condecoración Dr. Vicente Rocafuerte, que otorga la Asamblea Nacional de la República de Ecuador a personas por sus méritos sociales y educativos.

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