«The Boys», una sátira superheroica de escalofriantes similitudes con la realidad

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El despegue de Amazon Prime Video, ha sucedido, en parte, gracias a títulos originales que rebosan aclamación y popularidad, como son los casos de The Marvelous Mrs. Maisel, Bosch, The Legend of Vox Machina, Fargo, Jack Ryan, Reacher, The Rings of Power, Invincible o Sneaky Pete. Sin embargo, el ascenso real de la plataforma comenzó hace siete veranos.

El estreno de la primera temporada de The Boys, disponible al completo desde el 26 de julio de 2019, marcó el inicio de una etapa de crecimiento exponencial para este servicio de Amazon, fundado en 2006. La “pegada” a escala mundial del show irreverente, explícito y sorprendentemente realista le permitió a la empresa de Jeff Bezos colocarse junto a Netflix entre las líderes de este tipo de servicios.

La versión televisiva de The Boys fue desarrollada por Eric Kripke (Supernatural, Revolution) a partir del cómic homónimo de Garth Ennis (Preacher, Crossed) y Darick Robertson (Transmetropolitan), publicado entre 2006 y 2012 por Dynamite Entertainment.

Todo comienza cuando el velocista supersónico A-Train (Jessie T. Usher) asesina accidentalmente a la novia del humano Hughie (Jack Quaid). Este evento propiciará la secreta enemistad del joven con Homelander (Anthony Starr), líder del grupo de superhéroes conocido como The Seven, y con Vought, la compañía que los controla.

Poco después de su evento traumático, Hughie terminará uniéndose al grupo liderado por William Butcher (Karl Urban) e integrado además por Frenchie (Tomer Capone) y Mother’s Milk (Laz Alonso). En lo adelante, se les unirán Kimiko (Karen Fukuhara), una chica muda y casi inmortal, y luego Starlight (Erin Moriarty), miembro más nuevo de The Seven, quien, luego de decepcionarse de sus “colegas”, decide rebelarse contra la maldad que ellos representan.

El elenco lo completan, entre otros, Chace Crawford (The Deep), Colby Minifie (Ahsley Barret), Cameron Crovetti (Ryan), Susan Heyward (Sister Sage), Valorie Curry (Firecracker), Claudia Doumit (Victoria Neuman), Dominique McElligott (Queen Maeve) y Nathan Mitchell (Black Noir 2),, además de estrellas con roles recurrentes, como Aya Cash (Stormfront) Elizabeth Shue (Madelyn Stillwell), Giancarlo Esposito (Stan Edgar), Jensen Ackles (Soldier Boy), Jeffrey Dean Morgan (Joe Kesser), Daveed Diggs (Oh Father) y Shantel VanSanten (Becca Butcher).

Actor de ascendencia cubana, imprescindible en una de las series más populares de la década (aquí detalles)

Lo primero que destaca en este show es la sátira constante a todos los patrones preestablecidos que existen en torno a los superhéroes. El argumento de Ennis/Kripke subvierte cada tropo o cliché y se permite una burla constante hacia estos sujetos, además de convertirlos en seres bastante alejados del paradigma positivo que llevamos viendo durante generaciones.

En The Boys, los individuos “especiales” existen en cantidades industriales, un término que no podría describir mejor su función. Creados hace décadas mediante el Compuesto V que desarrolló el genetista nazi Frederick Vought, en la actualidad los súpers funcionan como símbolo y mercancía.

La construcción de los personajes es otro de los pilares de la propuesta. Cada rol está muy bien diseñado y escrito, de forma que es casi imposible no conectar, desde la empatía, la repulsión o incluso el odio, con todos ellos. Aunque es evidente que hay ciertos caracteres cuya maldad está más allá de cualquier justificación, la tendencia aquí es que la frontera entre “bueno” y “malo” sea borrosa. Lo normal es ver cómo gente que parece tener el corazón en el sitio correcto tome decisiones bastante cuestionables, siempre en pos de lo que consideran correcto.

El desempeño de Urban y Starr como antagonistas principales queda guardado como uno de los mejores alguna vez vistos en pantalla. Su química en escena y la inmersión total dentro de sus alter egos ha hecho que, a pesar de su recordado paso por obras como The Lord of the Rings o Banshee, respectivamente, ambos hayan firmado aquí su rol consagratorio.

A diferencia de lo que ocurre en otras historias, en esta la gran mayoría de los supuestos “héroes” usan sus habilidades extraordinarias para beneficio personal y no tienen reparos en cometer actos viles y mezquinos. Los humanos corrientes suelen ser víctimas, directas o indirectas de sus aparentes acciones. Lo que resulta —no tan— curioso es que gran parte de la población, influenciada desde la cuna por los medios de comunicación, respalde su existencia de forma enfermiza.

En la medida en que avanzaron las temporadas, lo que parecía un chiste absurdo se empezó a acercar cada vez más a la realidad. Cierto es que los guionistas buscaron reflejar la polarización política, la manipulación mediática y la exposición de la estupidez social en la era de las redes sociales. Lo interesante es que llegamos a un punto, sobre todo durante la segunda administración de Donald Trump, en que ciertos eventos de este lado de la pantalla se equipararon a lo escrito por Kripke y compañía.

Por si fuera poco con el éxito del producto central, este universo creció con los estrenos de Gen V (2023-2025), un spin-off que sirve como conexión entre las últimas temporadas y es protagonizado por los jóvenes alumnos de la ficticia Universidad Godolkin; y The Boys Presents: Diabolical (2022), una antología de cortos animados que narra diversas historias ambientadas en este mundo.

Cuando solo falta un episodio para la sangrienta y apoteósica conclusión de esta historia que ya entró en el Olimpo seriéfilo, muchos se preguntan qué sucederá con Homelander, Hughie, Butcher, Starlight y demás protagonistas de este cuento moderno donde lo surreal, al igual que rezan los espejos de los automóviles, puede estar más cerca de lo que imaginamos.

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