
El béisbol logró una de las ocho medallas de oro de Cuba en los Juegos Mundiales Universitarios de Buffalo, Nueva York, en julio de 1993. El equipo antillano, que derrotó en la final a Corea del Sur, tuvo entre sus jugadores a Roberto Colina, Eduardo Cárdenas, Jorge Luis Toca, Ángel López, Alexander Ramos, Eduardo Paret, Edilberto Oropesa, Ormari Romero y Yobal Dueñas.
De ese conjunto, dos peloteros decidieron abandonar la delegación en Buffalo : el lanzador matancero Oropesa y el torpedero Reinaldo Ordóñez Pereira, quienes llegaron a Grandes Ligas años después (en el caso de Ordóñez se mantuvo durante nueve temporadas, todas consecutivas).
El habanero, que dejó la selección nacional con 22 años, hoy tiene 55 y hace poco retornó al juego que lo hizo célebre por su fantástica defensa, por ser dueño de las atrapadas y los desplazamientos más surrealistas.
Ordóñez participó en la inauguración oficial de la Liga Monumental, este sábado, en un choque de exhibición en el estadio Monumental Simón Bolívar, de Caracas. Él integró el elenco Navegantes de Caracas, que enfrentó a Leones del Monumental en un encuentro lleno de historia viva del béisbol, con peloteros que marcaron épocas en las Mayores y fueron o son ídolos de muchos.
Rey, por primera vez en Venezuela, tuvo como compañeros de equipo a jugadores con notables carreras en Grandes Ligas, como Robinson Canó, Magglio Ordóñez, Luis Polonia, Carlos Zambrano, Wilson Álvarez, Endy Chávez y Luis Jiménez. El otro bando se reforzó con Omar Vizquel, Alex Cabrera, Edgardo Alfonzo, Asdrúbal Cabrera, Roger Cedeño, Guillermo Moscoso, entre otros.
Según explicaron varios sitios digitales, la Liga Monumental presentó un formato innovador, al poner sobre el terreno reglas dinámicas, entre ellas diez jugadores a la defensiva y seis a la ofensiva.
Rey Ordóñez, que defendió a Metropolitanos e Industriales en la Serie Nacional, pocos días después de quedarse en Estados Unidos en 1993, firmó su primer contrato profesional, con el plantel St. Paul Saints, de la desaparecida liga independiente Northern League.
A finales de octubre de 1993 acordó con Mets de Nueva York y en 1996 debutó en Grandes Ligas, nivel en el que ganó tres Guantes de Oro sucesivos de 1997 a 1999.
En la Gran Carpa se mantuvo de 1996 a 2004 con Mets (siete años), Tampa Bay Devil Rays (uno) y Chicago Cubs (uno). El bateo del habanero pocas veces sacó notas altas y en las Mayores se despidió con average de .246, 767 hits, 129 dobles, 12 jonrones, 287 impulsadas y OBP de .289.
Estableció un récord de las Grandes Ligas para torpederos al disputar 101 juegos consecutivos sin cometer errores. Además, en 1999, Ordóñez cometió solo cuatro pifias, para un porcentaje de fildeo de .994. Podría decirse que es una de las mejores actuaciones defensivas en una sola temporada de un campocorto de MLB, teniendo en cuenta el número de errores.
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