
Yasiel Puig está, otra vez, en ese punto incómodo donde el béisbol se mezcla con los tribunales. Y no de manera simbólica, no… de frente.
Hace poco más de una semana, el pelotero cubano fue declarado culpable de cargos de obstrucción a la justicia y dar falso testimonio en un caso relacionado con apuestas ilegales. El escenario es serio: por este tipo de delitos, el exligamayorista podría enfrentar una sanción de hasta 20 años de privación de libertad. La sentencia, según lo previsto, se conocerá el 26 de mayo.
Como publicamos anteriormente en Cubalite, el proceso que lo tiene hoy contra la pared se reactivó con fuerza el 20 de enero, cuando comenzó en Los Ángeles un juicio en el que Puig compareció, acusado de mentir a investigadores federales sobre su vínculo con una red de apuestas deportivas ilegales.
El caso viene rodando desde 2017, cuando el Servicio de Impuestos Internos (IRS) empezó a investigar a Wayne Nix, un expitcher de las Menores señalado como sospechoso de lavar dinero procedente de apuestas ilícitas.
Esa pista, con el tiempo, terminó apuntando hacia Puig. La Oficina del Fiscal de Estados Unidos divulgó que el cubano comenzó a apostar en mayo de 2019 mediante Donny Kadokawa y Benny Bonilla, dos asociados de Nix que habría conocido en un terreno de béisbol. Y el asunto, según la fiscalía, se le fue de las manos rápido: apenas un mes después ya acumulaba pérdidas cercanas a los 283 mil dólares.
Más adelante trascendió que Puig habría realizado casi 900 apuestas en deportes como fútbol americano, baloncesto y tenis, a través de una web anclada en Costa Rica y relacionada con Nix. O sea, no estamos hablando de “dos jugaditas” por curiosidad.
En enero de 2022, Puig fue entrevistado por videollamada durante hora y media por agentes del IRS y del Departamento de Seguridad Nacional, en presencia de su abogado. En esa ocasión, y bajo juramento, dijo no tener conocimiento del “emprendimiento” coordinado por Nix.
En pleno juicio, la fiscal federal adjunta Laura Alexander lo dijo con una frase que pesa: “le dijeron que no era un objetivo y que la entrevista era estrictamente voluntaria. Pero en lugar de decir la verdad, caminó por la cuerda floja de las mentiras”.
Ahí está el corazón del problema: no solo lo que se apostó, sino lo que se declaró (o se negó) ante autoridades federales.
En julio de 2022, el cubano firmó un acuerdo de culpabilidad y aceptó pagar 55 mil dólares de multa. Sin embargo, ese acuerdo fue revertido después por sus representantes legales, que alegaron que Puig —en ese momento jugando en Corea del Sur— habría sido mal orientado.
La defensa argumentó que hubo condiciones complicadas para tomar una decisión: diferencia horaria de 17 horas entre Los Ángeles y Corea del Sur, necesidad de intérprete y, además, que Puig padece “problemas de salud mental y déficits cognitivos-educativos únicos”, por lo que “simplemente no hubo tiempo ni oportunidad suficientes para realizar un análisis completo de los hechos relevantes y considerar todas las defensas”.
Cuando llegó su primer juicio, el outfielder cambió la narrativa y se negó a declararse culpable ante Dolly Gee, jueza principal de distrito de Estados Unidos, quien ahora vuelve a presidir el proceso. Esa negativa del pelotero apodado Caballo Loco llevó al gobierno a acusarlo formalmente por obstrucción a la justicia y por mentir a agentes federales.
Tras el veredicto, el equipo legal de Puig intenta mantener abierta la puerta de una pelea posterior. Ha trascendido que, según su abogada Keri Axel, “el gobierno no logró probar elementos clave de su caso, y la defensa planea presentar mociones posteriores al juicio”.
Por otro lado, Jose Nuño, uno de los abogados del jugador, sostiene que su cliente no niega haber apostado, pero insiste en un punto específico: que no lo hizo mientras era jugador activo de Grandes Ligas.
Ese matiz puede sonar “técnico”, pero en estos casos cada palabra cuenta. Mucho.
En medio de todo, Puig no está detenido. Su agente, Lisette Carnet, publicó en historias de Instagram un comunicado donde aclaró que el atleta no ha sido arrestado y continuará “jugando en México esta temporada, según nuestros acuerdos previos con Querétaro”, y que acatará “todos los procedimientos judiciales y futuras audiencias, ya que el juez accedió a dejarlo en libertad bajo palabra”.
Eso significa que, por ahora, el béisbol sigue. Puig regresará a la Liga Mexicana de Béisbol, el segundo circuito más fuerte del país, donde ya tuvo experiencias con El Águila de Veracruz (2021 y 2024). Esta vez, sin embargo, vestirá el uniforme de los Conspiradores de Querétaro, un equipo joven que debutó en dicho certamen en 2024.
La liga arranca el 16 de abril. En la práctica, Puig podría estar compitiendo alrededor de un mes antes de conocer oficialmente qué le depara su futuro en la corte.
Ahora mismo, el futuro de Puig se juega en dos terrenos a la vez: el diamante y la sala del tribunal. Y lo que pase el 26 de mayo no solo marcará su carrera deportiva… también su vida, sin exagerar.
Entre los peloteros cubanos que han jugado en MLB en este siglo, Puig ha sido de los más mediáticos. Fue estrella de los Dodgers de Los Ángeles entre 2013 y 2018, y su última aparición en Grandes Ligas fue en 2019 con Reds de Cincinnati e Indians de Cleveland (hoy Guardians).
Su línea ofensiva en la Gran Carpa quedó en .277/.348/.475, con 834 hits, 132 jonrones, 415 impulsadas, 441 anotadas, 18.8 WAR y una participación en el Juego de las Estrellas (2014). Además, ha jugado en Venezuela, México, Corea del Sur, República Dominicana y Puerto Rico.
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