Aquí la historia del traficante cubano que inspiró el filme más popular de Netflix en la actualidad

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Luis Hernández-González. Foto tomada de WSVN.

El pasado 16 de enero, Netflix estrenó The Rip, un filme de acción protagonizado por dos superestrellas como Matt Damon y Ben Affleck. La cinta, dirigida por Joe Carnahan, y basada en una historia coescrita por él junto a Michael McGrale, debutó por todo lo alto y ahora mismo es el filme más popular de la plataforma con más de 40.4 millones de visualizaciones esta semana.

Además de las estadísticas que hablan de su aceptación entre el público, hasta ahora las críticas de especialistas han sido aceptables y el consenso es que se trata de una buena pieza “de género”, marcada por sus buenas secuencias de acción y una trama efectiva y capaz de mantener la atención de los espectadores.

Completan el elenco del largometraje otras estrellas como Steven Yeun (Invincible), Teyana Taylor (A Thousand and One), Sasha Calle (The Flash), Catalina Sandino Moreno (From), Scott Adkins (Undisputed II) y Kyle Chandler (Bloodline).

El argumento gira en torno a un grupo de policías de Miami que descubre varios millones de dólares en efectivo durante un operativo en una casa abandonada. A partir de este hallazgo, la confianza entre los agentes empieza a tambalearse y los conflictos no dejarán de aparecer.

Ahora bien, lo que muchos no saben es que este popular thriller está basado en eventos vinculados a un cubano residente en el estado de Florida.

El personaje real se llama Luis Hernández-González, un oriundo de la Isla que se fue a vivir al país norteño en 1994. Allí se estableció en Miami e hizo una vida junto a su hermana, Salma, como dueños de Blossom Experience, un negocio dedicado a la jardinería.

Sin embargo, su situación se complicó cuando las fuerzas del orden detectaron irregularidades en el “emprendimiento” y comenzaron a sospechar que sus ganancias provenían de traficar marihuana y no de la venta de material para el cultivo de plantas de interiores.

Meses más tarde, Luis fue captado vendiendo cannabis, aunque la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) decidió no arrestarlo en ese momento. Pasó un lustro hasta que un informante puso nuevamente en alerta a la policía, al declarar que Hernández-González reconocía abiertamente haber traficado “maría”.

La DEA tuvo “pinchadas” las comunicaciones del sospechoso, pero no fue hasta 2016 que lograron armar un caso sólido para desmantelar su operación definitivamente. El hecho que cambió todo fue la conexión entre el cubano y los dos administradores de un sembradío inactivo de marihuana con sede en Tennessee. Una vez en el sitio, los agentes hallaron más de 300 plantas, además de armas de fuego y dinero en cantidades exorbitantes.

El 28 de junio de 2016, Blossom Experience fue sometida a un registro como resultado del cual la DEA incautó semillas de marihuana y 180 mil dólares en efectivo. Además, en ese momento Luis confesó que sí había colaborado con los hombres de Tennessee para ayudarlos a mejorar el funcionamiento de su plantación.

Sin embargo, no fue hasta luego del arresto que llegó el momento climático de la investigación. Cuando la DEA se trasladó al domicilio del acusado en Miami Lakes, allí hallaron un compartimento secreto custodiado por figuras religiosas afrocubanas y enmascarado por una pared falsa de pladur. Lo que hallaron dentro los dejó estupefactos, y sirvió al realizador Carnahan para armar una de las escenas más fieles e impactantes de The Rip.

Lo que dejó boquiabiertos a los agentes fue la meticulosidad con la que Luis mantenía su alijo secreto, en el interior del cual encontraron 24 cubetas naranjas de Home Depot ͞—con una capacidad de 18.92 litros— . En cada uno de estos envases había alrededor de un millón de dólares, desglosados en gruesos fajos de billetes de 100.

Ya en el juicio, el señor Hernández-González se enfrentó a acusaciones de blanqueo de dinero y tráfico de drogas. Por si fuera poco, meses más tarde los federales dieron con las cuentas bancarias mediante las cuales evadía al fisco, y esto complicó aún más su situación… ¿o no?.

La conclusión de la historia llegó en febrero de 2018, cuando Luis se declaró culpable de blanqueo de capitales y de smurfing, práctica consistente en disponer los depósitos bancarios para evitar los reportes federales obligatorios. Lo de la marihuana y otros crímenes menores fue desechado.

Al final, el antillano fue condenado a poco más de cinco años (65 meses) de internamiento penitenciario. A pesar de la condena, se le permitió conservar cuatro millones de dólares, su casa, la tienda y cinco relojes marca Rolex.

La historia de este inteligente traficante sirvió parcialmente a Hollywood para desarrollar el reciente filme de Damon y Affleck, quienes de esa forma firmaron su 17ma. colaboración cinematográfica desde 1989.

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