De estelar locutor en Cuba a empleado en Walmart: así cambió todo para Magdiel Pérez (aquí detalles)

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Magdiel Pérez durante su etapa en Haciendo Radio. Foto tomada del perfil en Facebook del comunicador.

Para mucha gente en Cuba, la voz de Magdiel Pérez era sinónimo de compañía, de esas mañanas en las que uno sintonizaba Haciendo Radio y sentía que, pasara lo que pasara, el día podía empezar bien. Era una voz cálida, de esas que se te quedan grabadas, y que también se coló en la televisión, en Hola, Habana y en Con signo de amor. Magdiel era, sin exagerar, uno de los locutores más reconocidos y queridos del país.

A finales de diciembre de 2025, el tunero sorprendió a todos con un video en sus redes sociales: ahí estaba, sonriente, trabajando en una sucursal de Walmart en Estados Unidos. No era una noticia cualquiera. Para muchos, fue un choque ver a un comunicador tan famoso en Cuba desempeñando un trabajo distinto en el extranjero. Pero, si algo ha demostrado Magdiel, es que no le tiene miedo a los cambios.

Su historia de emigración es de esas que van tejiéndose con promesas familiares, sacrificios y mucho amor de madre. Según contó en una ocasión, allá por 2014, su hermano, que estaba en una beca fuera del país, le pidió permiso para emigrar a Estados Unidos junto a su mamá. Magdiel, sin pensarlo mucho, aceptó. No había reproches, solo el deseo de que su familia pudiera cumplir sueños y proyectos. Pero su madre, tan apegada a él, puso una condición: solo se iría si, una vez instalados, Magdiel prometía reunirse con ellos en el futuro.

La vida, sin embargo, no siempre es tan sencilla. En 2018, a su mamá le diagnosticaron cáncer de colon en Estados Unidos. Magdiel, desde Cuba, se sentía atado de manos, sin poder ayudar ni estar cerca. “Mi hermano nunca dejó de trabajar, mi mamá nunca perdió la fe, la fuerza ni la alegría”, confesó en su canal de YouTube GENTE COMO UNO. Fueron tiempos duros, pero la familia, la religión y la comunidad cristiana de la iglesia Maranatha les dieron el empujón necesario. Hoy, su madre puede decir que es sobreviviente de cáncer. Y Magdiel lo dice con un orgullo y una emoción que se sienten hasta a través de la pantalla.

Luego llegó la pandemia, el éxodo de cubanos y esa soledad que, según él, fue envolviendo a la isla. Fue entonces cuando supo que tenía que cumplir la promesa hecha años atrás y reunirse con su madre. “La fuerza de una madre, el corazón cerquita de ti latiendo fuerte y ese abrazo no tiene par”, dijo, visiblemente emocionado. No hay regalo mejor, explica, y pidió a cualquiera que tenga a su madre viva, que la abrace y la quiera mucho. Palabras sencillas, pero que llegan.

Ya en Estados Unidos, la vida no fue color de rosa. Pérez lo cuenta sin tapujos: su primer trabajo fue en una fábrica de ladrillos. Nada glamoroso, pero tampoco le asustaba. Había que trabajar, sentirse útil, aportar y, claro, que entrara algo de dinerito al bolsillo. Con el tiempo, pudo comprarse su primer carro y después trabajó como lavaplatos en un restaurante en Texas. Paso a paso, como le dijeron muchas veces allá: “en este país todo tiene su momento, todo es paso a paso.”

Para quienes crecieron escuchándolo en la radio o viéndolo en la TV, puede ser difícil imaginarlo lejos de los micrófonos. Pero Magdiel no ha perdido ni la disciplina ni la pasión. Ahora se siente una persona más mesurada, más paciente, alguien que sabe que cada etapa tiene su ritmo y que lo importante es estar con los suyos. La vida le ha dado lecciones duras, pero también segundas oportunidades.

Y ahí sigue, con esa voz que, aunque no se escuche en la radio cubana, sigue resonando fuerte entre quienes lo recuerdan con cariño. Porque hay cosas que no cambian, aunque varíe todo lo demás.

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