
Lograr un juego perfecto es una de las proezas más grandes en el béisbol. La historia de la pelota cubana recoge contados casos y entre los más célebres están los firmados por el espirituano Maels Rodríguez (22 de diciembre de 1999, ante Las Tunas, en la Serie Nacional) y el habanero Lázaro Valle (22 de agosto de 1989, frente a Corea del Sur, en la Copa Intercontinental de Puerto Rico). Hace pocos años, en un evento internacional, otro pitcher antillano se apuntó un choque de este tipo que muy pocos recuerdan.
Ocurrió en el Campeonato Panamericano juvenil (Premundial) desarrollado en Baja California, México, en noviembre de 2022, y su principal protagonista fue Miguel Alejandro Neira Mendoza. El espirituano, en un encuentro ganado por Cuba 7-0, trabajó los siete innings ante Perú y su nivel de perfección fue tal, que de los 21 outs que sacó, 19 fueron por la vía del ponche.
En ese torneo, en el que su equipo culminó en el puesto siete, el zurdo tuvo dos aperturas —la otra fue contra México— y dejó actuación de 1-1, promedio de carreras limpias de 1.27, un juego completo, solamente un hit permitido —un cuadrangular—, cinco boletos y 23 ponches en 11 innings.
Ese está, seguramente, entre los mejores momentos en la carrera deportiva del joven de 21 años, igual que la noticia recibida a mediados de este año, cuando los Rangers de Texas hicieron oficial su firma. Con dicha franquicia debutó en la Liga de Verano de Dominicana (DSL, por sus siglas en inglés), correspondiente al nivel para novatos, y solo lanzó durante 13.2 innings (recuerden que llegó con la temporada ya avanzada), dejó balance de 0-1, promedio de limpias de 1.98, ponchó 20 veces y regaló ocho boletos. De sus seis salidas al montículo, cuatro fueron como relevista.
Neira lanzó en dos Series Nacionales (2022 y 2023) con los Gallos de Sancti Spíritus y casi siempre su labor fue como abridor. En 15 partidos ganó una vez, perdió siete, su efectividad fue 7.36, y reunió 36 ponches y 35 boletos en 44 episodios.
A finales de noviembre de 2023, el espirituano abandonó en Nicaragua el conjunto nacional que participaba en el Campeonato Panamericano sub-23. Antes de su estampida, derrotó a Curazao, tras seis capítulos de un imparable, una carrera limpia, siete ponches y ningún boleto.
En poco tiempo arribó a México y allí se estableció. Su primer contrato profesional lo disfrutó este año, en la Liga Mexicana de verano, con Olmecas de Tabasco. Con este elenco tuvo cuatro salidas como relevista, efectividad de 6.75 y terminó su experiencia sin decisiones.
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