La científica que comparan con Einstein… y su historia empieza en Cuba (aquí detalles)

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Sabrina Gonzalez. Foto tomada de Imgur.

Sabrina González Pasterski no habla como “celebridad científica”. No va por ahí vendiendo frases grandilocuentes ni posando de genio incomprendido. De hecho, cuando le preguntan por etiquetas tipo “la nueva Einstein”, se le nota cierta incomodidad… como si le hubieran puesto un traje que no es de su talla.

Pero su historia —la real, la que tiene tornillos, cuadernos llenos de ecuaciones y una mamá cubana detrás— es de esas que te obligan a levantar la cabeza.

“¿Qué sería yo sin mi mamá y qué sería ella sin su historia familiar? La identidad de uno es difícil de desacoplar de la propia realidad”. Esa frase la escribió ella misma en un correo a BBC Mundo en 2020, para dejar claro que se reconoce como parte de la comunidad latina. Y no lo dijo como quien marca una casilla, sino como quien entiende que uno no se inventa desde cero: uno viene de algún lado.

Sabrina nació en Chicago, en 1993. Y años después, ya con una carrera que impresiona incluso a gente que vive rodeada de cerebros brillantes, vuelve a aparecer en el radar de BBC Mundo (seis años después de una selección que hicieron en el medio británico de jóvenes latinos inspiradores) por una razón bien simbólica: el Día de la mujer y la niña en la ciencia.

Hoy, Sabrina habla desde el Instituto Perimeter de Física Teórica, en Canadá. Un lugar que suena a película para quien no está metido en estos temas, pero que en su mundo es una especie de “liga mayor” del pensamiento duro. Allí lidera la Iniciativa de Holografía Celestial, un grupo de investigadores que se hace una pregunta que parece ciencia ficción, pero se trabaja con lápiz, matemáticas y paciencia: si el Universo es tridimensional… ¿por qué hay teorías que sugieren que podría describirse desde “dos dimensiones”, como un holograma?

La parte curiosa es que Sabrina no llegó a este punto por un camino perfecto, de esos que se cuentan como una línea recta. La primera vez que aplicó a Harvard, la rechazaron. Y en el prestigioso MIT quedó en lista de espera. Cualquier persona normal se desinflaría ahí. Ella no.

Después terminó brillando en ambas instituciones. Se graduó en el MIT como la mejor del programa de Física, con promedio perfecto (5.00), y luego hizo el doctorado en Harvard bajo la supervisión de Andrew Strominger, uno de los nombres grandes en el campo que hoy ella empuja.

Y aquí viene uno de esos detalles que, si te lo cuentan en una sobremesa, tú dices: “no, eso no puede ser verdad”. Entre los 12 y los 14 años, Sabrina construyó su propio avión. No un avioncito de maqueta, no. Un avión de verdad.

“Disfruté mucho de esa idea de ver cómo algo se une, que cosas muy pequeñas se suman para formar algo”, contó a BBC Mundo. Es una imagen linda: piezas pequeñas que, juntas, se convierten en algo que vuela. Y a los 16 años, voló sola en su creación. Eso, claro, llamó la atención de los medios estadounidenses. Era inevitable.

Pero con el tiempo, ella misma entendió que esa pasión por la aeronáutica no era el camino que quería seguir. Descubrió la física. Y se metió de lleno.

En el Instituto Perimeter explican que Pasterski “codescubrió el llamado spin memory effect” y ayudó a completar el “triángulo infrarrojo”, un trabajo que fue citado por Stephen Hawking, indica la citada fuente. Y cuando la gente escucha “Hawking”, automáticamente piensa: esto es serio.

El profesor Francisco Rojas, de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile), se lo dijo así a BBC Mundo: “Sabrina es una de las investigadoras que ha hecho trabajos que en ciencia uno llama seminales, publicaciones que fueron una semilla de una nueva área de la Física teórica”. Y remata con algo que pesa: “ha seguido siendo un motor de esta área, es increíble la cantidad de publicaciones que ha escrito”.

Para entender por qué la holografía celestial suena tan grande, hay que hacer un mini viaje mental. La física moderna tiene dos “reinas” que explican el Universo… pero no se llevan bien: la relatividad general y la mecánica cuántica. Son potentes, sí, pero inconciliables.

En los años 70, Hawking y Jacob Bekenstein hicieron cálculos sobre agujeros negros que abrieron una puerta rara: la entropía (la información) de un agujero negro no parecía depender de su volumen, sino de su área. ¿Cómo así? Si hay “cosas dentro”… ¿por qué el área manda? Esa rareza fue una chispa.

Después, Leonard Susskind publicó The world as a hologram y el principio holográfico empezó a tomar forma: la idea de que la información de un sistema podría estar codificada en un borde bidimensional, no en el volumen tridimensional.

La holografía celestial empuja esa intuición hacia un universo más “realista” (no necesariamente uno que se expanda aceleradamente) y busca un marco teórico consistente para unir espacio-tiempo y cuántica. En palabras de Pasterski, citadas por BBC Mundo, se trata de “codificar nuestro universo como un holograma”.

Y ojo: ella no vende esto como una certeza religiosa. Cuando le preguntan “¿es el Universo un holograma?”, responde algo que suena honesto, casi humilde: cree que podemos describirlo como un holograma… y entonces viene la pregunta importante: si esa descripción es útil.

En medio de todo eso, González también carga con otra historia: la de su madre, María, nacida en Cuba, llegada a Estados Unidos de niña junto a sus padres y su hermana mayor. Esa raíz aparece cuando ella habla de identidad, de pertenencia, de no separarse de la realidad propia.

Y también aparece en su manera de hablar de las mujeres en ciencia y tecnología. En 2019, en la Perspektywy Women in Tech Summit, dijo que tenía tres deseos. El primero: no sucumbir ante quienes quieren hacerte dudar de ti misma. El segundo: resistir la presión de quienes quieren planearte el futuro. Y el tercero: no tenerle miedo a tomarte un tiempo.

Cuando BBC Mundo le preguntó si aún sostenía esos deseos, ella respondió entre risas: sí.

Porque, al final, incluso en un mundo de ponencias, teorías y nombres enormes, ella insiste en algo bien humano: cada quien encuentra su forma de investigar, su ritmo, su impulso real. Y a veces hace falta parar un momento para entender qué te funciona y qué te gusta, sin pánico a que eso implique cambiar de rumbo.

Sabrina González Pasterski sigue trabajando con su equipo para mirar el Universo de otra manera. Como si, detrás de todo lo complejo, hubiera una descripción más simple esperando ser encontrada. Y eso —dicho así, sin pose— suena a una mezcla rara de ambición y curiosidad.

Como cuando una adolescente arma un avión pieza por pieza, lo mira, aprieta el último tornillo… y se pregunta si de verdad puede volar.

P.D.: En el siguiente trabajo puedes conocer otros impresionantes detalles de su trayectoria:

Sabrina Gonzalez, la física cubanoamericana que muchos comparan con Einstein

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