
Algunos lugares no se “visitan” como quien pasa y ya: te los tragas completos. Entras, miras alrededor y te da la impresión de que las paredes guardan conversaciones viejas, risas, despedidas… de todo un poco. El Hotel Nacional de Cuba es así. La gente se toma un mojito en el bar, se asoma al Malecón, se tira la foto en la pequeña escalinata y, sin proponérselo, termina caminando por un pedazo de historia.
De ahí que la noticia tenga ese imán: Jorge Perugorría —sí, el mismo que muchos asocian de inmediato con Fresa y Chocolate, el clásico cubano nominado al Oscar— se suma al elenco de una película que se llama, justamente, Hotel Nacional. Lo adelantó la web estadounidense Variety y, además, el proyecto está participando en el Foro de Coproducción y Financiación de Iberseries & Platino Industria.
La película, según cuenta la referida fuente, pone a Perugorría en un rol que suena hecho a la medida de una historia íntima: interpreta a Rubén, un cantinero veterano del bar del hotel. Y no es “un bartender cualquiera” para rellenar escenas. Rubén parece ser el tipo de personaje que escucha más de lo que habla… y cuando habla, te deja pensando.
Del otro lado están dos visitantes que llegan a La Habana con sus propias grietas. El brasileño Thiago Lacerda (a quien muchos ubican en Cuba por la telenovela Siete mujeres, entre otras producciones) interpreta a Bruno, un hombre en duelo que viaja a Cuba para reconectar con las raíces de su esposa cubana, recién fallecida. Y aparece Pilar, una doctora española que está en la capital por un congreso y, de paso, intentando escaparse —aunque sea por unos días— de la rutina que dejó en Madrid.
Y mira qué cosa: sus caminos se cruzan en el bar del Hotel Nacional. Ahí, entre tragos, silencios y conversaciones, terminan en temas que uno no suelta en cualquier mesa. Rubén, entonces, se convierte en una especie de confidente improbable. Variety dice que el cantinero los introduce a un cóctel “olvidado”, y desde ahí la historia empieza a tomar cuerpo.
El director, guionista y productor Diego Corsini (conocido por Adiós Madrid) será quien lleve el timón. De hecho, Variety lo cita explicando quién es Rubén: “Rubén es un cubano de 60 años que ha vivido toda su vida en La Habana y ha pasado más de 30 años como cantinero en el bar del Hotel Nacional”. Corsini añade que, con la familia dispersa desde que sus hijos se fueron al extranjero, el trabajo es lo que más lo distrae de la soledad, sobre todo desde la muerte de su esposa.
Esa parte pega, porque es real sin ponerse melodramática. Hay gente que se queda “en su puesto” mientras todo alrededor cambia. Y el bar, en esta historia, funciona como un pequeño puerto: Rubén tiene sus “amigos ocasionales”, que según Corsini son los turistas que se hospedan allí, con quienes a veces logra conversaciones profundas y termina siendo confidente. Y entonces llegan Bruno y Pilar… y algo se mueve.
Corsini también adelantó a Variety que el arribo de estos dos personajes dejará una marca duradera en Rubén, no solo por el vínculo que se va formando, sino también porque la historia del brasileño trae un elemento oculto que se revelará hacia el final del filme. Eso, dicho así, es como dejarte una puerta entreabierta: tú sabes que hay algo más, pero no te lo van a contar todavía.
Y como si faltara un detalle sabroso, un cóctel tendrá un papel clave en esa conexión. Corsini lo describe como parte del conocimiento de Rubén: un hombre sociable, cálido y calmado, con dominio de cócteles clásicos y bebidas tradicionales que se han ido perdiendo frente a las tendencias nuevas. Uno se imagina la escena: el hielo sonando en el vaso, el bar con luz tenue, y una receta vieja funcionando como contraseña emocional.
En cuanto a la trama, Variety resume que Bruno y Pilar, a medida que se acercan, van recorriendo La Habana y los pasillos del hotel que comparten: beben, conversan y enfrentan los fantasmas que los persiguen —a través del alcohol, la culpa y el otro. No suena a película de “postal”, sino a drama de esos que se cocinan a fuego lento.
Ahora, filmar en La Habana hoy no es precisamente “llegar y rodar”. Corsini lo reconoce y, aun así, se muestra optimista. Variety recoge sus palabras: “La situación es muy complicada, y esperamos que las cosas vuelvan a la normalidad pronto… en cualquier caso, el pueblo cubano tiene una capacidad enorme y maravillosa de adaptación y creatividad”. El plan, dice, es comenzar a filmar a inicios del próximo año.
También menciona que se han ido desarrollando fuentes de energía alternativas —incluida la solar— y vehículos eléctricos, lo cual les da confianza para sacar adelante la parte del rodaje en Cuba. Y sobre el reto de filmar en un sitio tan emblemático como el Hotel Nacional, Corsini lo pone claro: cada locación icónica trae sus propios desafíos, pero contar con socios cubanos (i4films) y el apoyo oficial del ICAIC les da tranquilidad. Incluso remata con una idea que, en cine, siempre funciona: “El hotel es, esencialmente, otro personaje en la película… y por eso confiamos en que su administración no solo permitirá filmar allí, sino que apoye la producción con entusiasmo”.
En materia de producción, Variety señala que el filme está liderado por Cinescalas (España) junto a TVZero (Brasil) e i4films, con Corsini y Mariana Cangas al frente de Cinescalas, una compañía con cerca de 20 largometrajes en dos décadas.
Iberseries & Platino Industria celebrará su sexta edición del 29 de septiembre al 2 de octubre, y Hotel Nacional llega a ese espacio con una promesa bonita: una historia de duelo, encuentros raros y conversaciones de bar… en un lugar donde, a veces, basta sentarse cinco minutos para sentir que La Habana te está mirando de vuelta.
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