El regreso que nadie esperaba: Buena Vista Social Club vuelve en otro formato (aquí detalles)

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Puesta en escena del musical Buena Vista Social Club. Foto tomada de la web New York Theatre Guide.

La legendaria historia del Buena Vista Social Club, ese fenómeno que cautivó al mundo con los ritmos más auténticos de Cuba, llega ahora a las luces de Broadway, donde las melodías nacidas en las calles de La Habana subirán al escenario más prestigioso del teatro mundial.

El espectáculo revive la magia de figuras emblemáticas como Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Omara Portuondo. A través de una producción que combina música en vivo, baile y una narrativa cautivadora, el musical, que lleva por título Buena Vista Social Club, celebra el espíritu indomable de estos artistas que conquistaron el planeta cuando nadie lo esperaba.

El show comenzó sus presentaciones previas el 21 de febrero en el corazón de Nueva York y el estreno tendrá lugar el venidero 19 de marzo en el Gerald Schoenfeld Theatre. Con guion de Marco Ramirez y bajo la dirección del nominado al Tony, Saheem Ali, esta producción promete transportar al público a un entorno de tradiciones.

La pieza cuenta con un elenco encabezado por Natalie Venetia Belcon en el papel de Omara Portuondo y Julio Monge como Compay Segundo. El reparto también incluye a destacados artistas como Justin Cunningham interpretando a Juan de Marcos, Da’von T. Moody como el joven Compay, y Leonardo Reyna como el bisoño pianista Rubén González. Por otra parte, Mel Semé y Wesley Wray compartirán como Ibrahim Ferrer en dos etapas, mientras que el músico Renesito Avich se pondrá sobre la piel de Eliades Ochoa.

Como parte de la banda que acompañará las funciones estarán los músicos Marco Paguia (director musical y pianista), David Oquendo (guitarra), Gustavo Schartz (bajo), Hery Paz  (vientos), Eddie Venegas (trombón),  Jesús Ricardo (trompeta), además de Javier Díaz, Mauricio Herrera y Román Díaz en la percusión.

Sobre el mayor desafío a la hora de llevar a la escena una historia tan cubana, el director destacó, en diálogo con El País, el hecho de crear un musical «que fuera auténtico y creativamente bilingüe. La historia debía contarse en inglés para conectar con la mayoría del público de Broadway, pero sin renunciar a la belleza de las canciones en su español original. Queríamos lograrlo sin recurrir a traducciones ni subtítulos que, en mi opinión, más que enriquecer, podrían restarle profundidad a la experiencia. Esta producción demuestra que el poder de la música trasciende el idioma y que las canciones, por sí solas, son capaces de aportar las texturas emocionales y los matices narrativos esenciales en el teatro musical».

El proyecto cuenta con un equipo de producción de primer nivel, incluyendo a Orin Wolf, John Styles, Barbara Broccoli, y la participación especial de figuras como Luis Miranda, LaChanze y el reconocido actor John Leguizamo. El diseño escénico, a cargo de Arnulfo Maldonado, promete recrear la atmósfera única de La Habana de aquella época.

Buena Vista Social Club: El milagro musical que conquistó al mundo

En 1996 ocurrió uno de los milagros más extraordinarios en la trayectoria de la música cubana. El guitarrista estadounidense Ry Cooder y el productor británico Nick Gold, junto al músico cubano Juan de Marcos González, reunieron a un grupo de legendarios artistas cubanos casi olvidados para grabar un álbum que cambiaría sus vidas para siempre.

El proyecto tomó su nombre del antiguo club social habanero de los años 40, el Buena Vista Social Club, un lugar mítico donde se reunía la crema y nata de la música en la mayor Antilla del Caribe. Entre los artistas convocados estaban el cantante Ibrahim Ferrer, quien en ese momento se ganaba la vida lustrando zapatos; Compay Segundo, con sus 89 años y su característico son montuno; la poderosa voz de Omara Portuondo, conocida como «la novia del filin»; y el pianista Rubén González, quien había abandonado la música porque ni siquiera tenía un piano en casa.

Lo que comenzó como un proyecto modesto se convirtió en un fenómeno global. El álbum Buena Vista Social Club vendió millones de copias en todo el mundo y ganó un Grammy en 1998. Pero fue el documental del mismo nombre, dirigido por Wim Wenders en 1999, el que realmente catapultó al grupo a la fama internacional. Cautivaron a públicos de todas partes las imágenes de estos músicos veteranos actuando en el Carnegie Hall de Nueva York y compartiendo sus historias en las calles de La Habana.

El éxito fue arrollador. Canciones como Chan Chan, Dos Gardenias y El Cuarto de Tula se convirtieron en himnos universales. El grupo realizó giras por los escenarios más prestigiosos del mundo, llevando la autenticidad de la música tradicional cubana a audiencias que quizás nunca habían escuchado un son cubano en sus vidas.

El proyecto, además de revivir las carreras de estos veteranos, ayudó a preservar y difundir un capítulo fundamental de la música cubana. Gracias al Buena Vista Social Club, géneros como el son y el bolero encontraron un nuevo público internacional, y la rica tradición musical de Cuba recibió el reconocimiento mundial que merecía.

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