Actriz Yaima Morfa busca, en un documental, al hombre que su familia y la historia de Cuba dejaron de nombrar

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Lo que comenzó como un simple juego de curiosidad, como quien revisa una vieja caja de recuerdos por puro azar, terminó transformándose en un compromiso profundo y difícil de abandonar. Ese fue el camino de Yaima Morfa. La actriz y directora cubana, residente en Colombia, trabaja actualmente en su primer documental: un proyecto con el que busca unir las piezas sueltas de una historia familiar que el tiempo dejó rota.

En la plataforma de financiación colectiva Indiegogo, donde abrió una campaña para recaudar fondos, lo explica con una honestidad que desarma: “Soy Yaima Morfa, actriz y cineasta cubana. En mi familia existe un hombre del que casi no quedan recuerdos: mi tío abuelo, el capitán Manuel Águila, uno de los militares que defendieron el Cuartel Moncada en 1953”. Y ahí mismo deja claro que el problema no es solo que falten fotos o anécdotas. Es que, durante años, “su historia quedó fuera del relato de mi propia familia y también de la historia que se contó sobre aquel acontecimiento”.

Cuando alguien te dice eso —que en su casa hubo un nombre que se dejó de pronunciar—, uno entiende rápido el tipo de silencio del que está hablando. No es un olvido casual. Es un olvido aprendido.

Yaima cuenta que, mientras intenta reconstruir quién fue Manuel, descubre algo inquietante: “no estoy buscando solamente a un hombre. Estoy recorriendo las huellas de una memoria fragmentada”. En otras palabras: la búsqueda se vuelve doble. Por un lado, está el capitán, el personaje histórico ligado a un hecho enorme. Por el otro, está la familia, con sus grietas, sus versiones, sus miedos, sus “de eso no se habla”.

El proyecto se titula Cartografía de una ausencia y lo codirige junto al director colombiano Sebastián Botero-Páramo. En la descripción de la campaña, Yaima lo dice así: “trataremos de armar esta cartografía que nos acercará a un hombre. Pero quizá terminemos encontrando todo lo que una familia aprendió a olvidar y las historias que quedaron atrapadas entre el silencio, el olvido y las distintas versiones de un mismo país”.

Ese “quizá” es importante. Porque el documental, según ella misma insiste, no nace con la pretensión de dictar sentencia ni de repartir culpas. “Esta película no busca juzgar la historia: busca devolverle un rostro y una voz a quienes desaparecieron de ella. Y para lograrlo, necesitamos su ayuda. De él solo me queda un nombre. Ahora quiero descubrir quién fue”, escribió.

En conversación con Cubalite, Morfa lo explicó desde un lugar todavía más íntimo, casi poético, como si estuviera hablando en voz baja: “¿Y si buscar a alguien fuera también un acto de magia? ¿Y si el cine pudiera recuperar una vida que el tiempo, el exilio y la historia dejaron en la sombra?”.

Yaima afirma que el vínculo con los sucesos del Moncada “provocó que se enfrentara a un exilio que lo alejó de Cuba y de su familia para siempre”. Y ahí es donde aparecen las preguntas que sostienen el documental, como clavos en una pared: “¿Qué ocurrió para que su historia dejara de contarse en mi familia? ¿Quién era Manuel, más allá de los acontecimientos políticos en los que estuvo involucrado?”.

Porque, al final, cualquiera que haya vivido cerca de un exilio —propio o ajeno— sabe que el exilio no solo mueve cuerpos. También mueve relatos. Cambia la manera en que una familia recuerda, lo que se cuenta en la mesa, lo que se omite, lo que se “acomoda” para poder continuar.

“Queremos seguir las huellas de Manuel, y tratar de reconstruir una vida de la que hoy apenas quedan fragmentos”, explicó Yaima. Y añadió algo que expande el lente más allá del caso personal: “una historia familiar puede abrir preguntas mucho más grandes: sobre Cuba, el exilio, las lealtades y las decisiones tomadas. Y porque detrás de los acontecimientos que aparecen en los libros de historia hay personas que tuvieron sus propias razones y contradicciones”.

Eso es, quizás, lo que más interesa del proyecto: que no se queda en la anécdota doméstica, pero tampoco se pierde en el discurso grande. Se mueve en esa zona incómoda donde la historia oficial y la historia familiar se miran de frente… y no siempre coinciden.

Ahora bien, hacer cine documental —sobre todo un primer documental— no es solo una cuestión de ganas. Es logística, permisos, equipo, viajes, horas de archivo, transporte, comida, alojamiento, grabación. Es dinero. Por eso Yaima y su equipo están apostando por el crowdfunding (red de financiación colectiva en internet que permite a un grupo de personas aportar dinero para sacar adelante un proyecto, negocio o causa social a cambio de recompensas, acciones o por mera solidaridad).

Según explicó a Cubalite, el objetivo de esta primera etapa es recaudar 40 mil dólares. Ese monto, dice, permitiría financiar el arranque real del proyecto: “viajaremos a Cuba para continuar con la investigación, acceder a archivos; contratación de equipo técnico y el posterior rodaje, alimentación y desplazamiento entre La Habana y Santiago de Cuba”. O sea, no es “para ver qué sale”: es para poner el documental a caminar, con un plan concreto y una ruta de trabajo.

En su mensaje, Yaima invita a quienes conecten con este tipo de historias a sumarse como puedan: con una contribución, compartiendo la campaña o haciéndola llegar a alguien que se interese por el cine documental y las historias reales. “No sé si conseguiremos responder todas las preguntas. Pero creo que vale la pena intentarlo”, dijo. Y cerró con una frase que se queda dando vueltas: “A veces, para comprender una historia, primero hay que volver a preguntar por alguien que parecía haber quedado atrás”.

Quien desee apoyar el proyecto puede hacerlo donando la cantidad que pueda a través de este enlace: https://www.indiegogo.com/en/projects/yorlen-morfa/cartografia-de-una-ausencia-2

Yaima es una talentosa actriz, directora, locutora y profesora de actuación cubana. La graduada de Artes Escénicas consolidó su carrera inicial en su país natal, tanto en el cine de autor como en series de televisión de gran audiencia. Intervino en el filme Sharing Stella (2016, dirigido por Kiki Álvarez), Esther en alguna parte (2012, Gerardo Chijona), El viajero inmóvil (2008, Tomás Piard), e igualmente la hemos visto en espacios como los policiacos Tras la huella y Patrulla 444, el serial Rompiendo el silencio y las telenovelas Aquí estamos y Amores de verano. Igualmente ha conducido espacios radiofónicos de Radio Cadena Habana, Radio Ciudad de La Habana y otros de la TV nacional como Palmas y Cañas y Cuerda Viva.

Fuera de Cuba ha actuado en los filmes La defensa del dragón (Colombia, 2017), La noche de la bestia (Colombia, 2020), El regreso del tigre (India, 2012), así como en la teleserie colombiana Rafael Novoa sin filtro.

Actualmente, en suelo sudamericano, se desempeña como profesora de actuación de la técnica Meisner en el curso regular del Centro de Formación Actoral Integral La Puerta Abierta, una academia que dirige la afamada actriz colombiana Victoria Hernández en Bogotá.

Te dejamos con el teaser del documental:

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