
La figura del mexicano Amado Carrillo Fuentes, como la de otros tantos narcotraficantes, se ha convertido en tiempos recientes en una suerte de sujeto fetiche para los realizadores de series, sobre todo en Latinoamérica.
La vida de este hombre, antaño líder del terrible Cártel de Juárez, alcanzó una dimensión y escala masivas tras el estreno, hace más de una década, del serial El señor de los cielos (Telemundo), donde, con el nombre alternativo de Aurelio Casillas, fue interpretado por el actor Rafael Amaya.
Más adelante, y ya con su nombre real, Amado volvió a la pantalla en la piel de José María Yazpik, en una de las producciones más aclamadas de Netlix: Narcos: México, spin-off de la serie original, protagonizado por Diego Luna y Michael Peña.
En la tercera temporada del show, apareció un nuevo personaje que llamó la atención de la masiva audiencia, incluido el público cubano, cuando vieron a la actriz Yessica Borroto (Cuatro estaciones en La Habana, Sound of Freedom) aparecer en ese popular audiovisual, interpretando el rol de Martha Linares, basado en la mujer real que marcó la vida del capo sinaloense.
La sorpresiva revelación despertó el interés de algunos, quienes, de inmediato, cuestionaron si aquel personaje era solo otro elemento ficticio dentro de una trama que sí está basada en hechos reales. Siguiendo esa línea, en Cubalite hemos buscado qué hay de verdad en la relación de Martha con el notorio criminal.
Según diferentes reportes, Carrillo, sucesor de Miguel Ángel Félix Gallardo como líder del Cártel de Juárez, llegó por primera vez a La Habana en agosto de 1995. Entonces usó el alias de Juan Arriaga Rangel y vino acompañado de uno de sus —muchos— hijos y otros tres asociados.
Aquí realizó diferentes actividades, que incluyeron el establecimiento de las empresas Peter Lever y Lehner, y el vínculo con varias jineteras, santeros, bailarines de Tropicana y también con Martha Venus Cáceres.
En la capital antillana, Carrillo se mostró como todo el magnate que era, gastando dinero a manos sueltas y dejándose acompañar por una mujer desconocida hasta entonces, quien marcaría los últimos años en la vida del capo.
El romance de Carrillo con la cubana se prolongó durante años, y se dice que fue ella, entre otras razones, lo que llevó al capo a viajar de forma recurrente a nuestro país en la segunda mitad de los 90.
Ahora bien, las andanzas de este señor no pasaron desapercibidas para nadie. De ahí que, siguiendo la línea del vínculo entre él y su nueva novia cubana, la Procuraduría General de la República (PGR) mexicana solicitó información a La Habana, bajo la sospecha de que estuviera usando a nuestro país como base transitoria para sus operaciones.
Lo que recibieron de vuelta fue un informe que hablaba de una relación afectiva donde Martha no tenía idea de la persona real que se ocultaba detrás de su “novio”, quien aquí era conocido como el empresario Juan Antonio Arriaga, alias El Patroncito.
La totalidad de los datos recabados por la PGR indicaban, además, que Carrillo llegó a tener una doble vida en Cuba y hasta una casa en el Vedado donde pasaba temporadas con una esposa (presumiblemente Martha) y una hija. Claro que aquello no era nada nuevo, porque era sabido de las varias parejas que tenía el “don” en diferentes ciudades y países.
No obstante, informaciones posteriores proporcionadas por la Administración de Control de Drogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), indicaron que El señor… tenía otros asuntos en Cuba, además de que usaba este destino para pasar desapercibido mientras disfrutaba de su tiempo junto a Martha.
Todas las especulaciones y teorías se ¿terminaron? el 4 de julio de 1997, cuando Amado Carrillo murió, según el informe forense, “por la presencia residual de agentes farmacológicos de tipo anestésico”, luego de someterse a una compleja cirugía estética en Ciudad de México.
Al momento de su deceso, se estima que el narco dejó a su esposa, Sonia Barragán Pérez, y a ocho hijos legítimos, además de decenas de retoños fuera del matrimonio y varias “viudas”, entre quienes se contaría Martha Venus Cáceres.
Sin embargo, los días que pasaron hasta que el cadáver fue exhibido en público y el bigote que se apreciaba en aquel cuerpo que velaron, despertaron sospechas. El hecho de haber pasado por una difícil operación para cambiar su imagen alimentó las sospechas de que Carrillo había orquestado su “muerte” mediante el uso de un doble, para así poder desaparecer de una vez y por todas.
Entre las historias alternativas que manejan quienes creen en el falso entierro de Carrillo, con el tiempo ha ganado terreno una que habla de un escape apantallado por la puesta en escena necrológica. Sobre esa línea argumental se atreven a decir que el capo mexicano tomó un avión y vino a vivir a Cuba con Martha, donde permanece desde entonces, oculto bajo una identidad alternativa y posiblemente con un rostro bastante diferente del que tenía hace 30 años.
👉Si quieres recibir en tu WhatsApp los artículos que publicamos habitualmente sobre temas cubanos o la actualidad de personalidades dentro y fuera del país, únete a nuestro grupo:
👉(Pincha aquí para unirte)

0 Comentarios