
Si tú eres de los que ve la novela como quien se sienta a “descansar la cabeza” después del día, esto te va a interesar. Porque la próxima telenovela cubana, Mujeres de café, ya cerró su etapa de rodaje y ahora entra en esa parte menos visible, pero crucial: edición y postproducción. La información la dio Cubavisión en sus perfiles oficiales en redes sociales y la recogió el Portal de la TV Cubana en una nota publicada el 25 de julio.
Hasta aquí, todo suena “normal”: se filma, se edita, se estrena. Pero Mujeres de café trae un detalle que, para la televisión nacional, es un giro grande, de esos que pueden cambiar la conversación en la sala. La historia incorporará por primera vez en la trama principal de una telenovela cubana a un personaje transgénero. Se llama Alexa y lo interpretará la actriz Yei Zubiaur.
La producción está dirigida por Ernesto Fiallo y cuenta con codirección de Rafael Noguera. Además, la historia está inspirada en la novela homónima de la escritora artemiseña Olga Montes Barrios, una obra distinguida con el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2023. O sea: no es una idea “suelta”, viene con una base literaria que ya fue reconocida.
La telenovela tendrá 63 capítulos de 45 minutos cada uno, y su eje narrativo será la vida de cuatro hermanas en un poblado ficticio llamado Mango Bonito. El conflicto central, según la nota del Portal de la TV Cubana, se activa con el regreso de Alexa a su lugar de origen “después de completar su proceso de afirmación de género”, algo que pone a prueba los prejuicios de la comunidad y abre paso a temas como diversidad, empoderamiento femenino y convivencia.
Ahora, si lo aterrizamos un poco más (porque estas cosas se entienden mejor con nombres y escenas), el propio Ernesto Fiallo había adelantado meses atrás al Portal de la TV Cubana que la historia “narra la vida de cuatro hermanas”, interpretadas por Raquel Rey, Zenia Bell, Sindy Rosario y Yei Zubiaur. Yei, en particular, asume un arco que no es precisamente fácil: su personaje sale del pueblo como Alexander y regresa tiempo después como Alexa, “luego de un proceso clínico de cambio de sexo”. Y ese regreso —en una comunidad pequeña, entre lomeríos— no llega con aplausos: llega con “ambientes adversos y resentimientos”.
En otras palabras: no es solo el drama familiar clásico de “volví y todo cambió”. Es el choque directo con lo que muchas veces pasa en la vida real cuando alguien regresa distinto a como lo recuerdan. El guion, según la fuente, se mete con valores y antivalores bien humanos: “sueños y esperanzas”, pero también “maldad, envidia, celos y traiciones”. Y eso, en un pueblito cafetalero, puede ponerse intenso rápido.
Por eso, más allá de la noticia de que “terminó el rodaje”, lo que realmente está en juego aquí es la recepción. La televisión cubana, históricamente, ha sido bastante conservadora en el formato de telenovela: tramas más tradicionalistas, conflictos más “seguros”, y sí, el famoso triángulo amoroso que aparece como si fuera ley. El propio Portal de la TV Cubana lo dice sin rodeos: Mujeres de café “se aleja de los temas recurrentes” y apuesta por enfoques presentes en la sociedad cubana actual, como “la diversidad sexual y la homofobia”, coexistiendo con valores como “humanismo, laboriosidad, responsabilidad y justicia”.
¿Puede generar reacciones encontradas? Claro. Y es normal. En una parte del público habrá quien lo vea como un paso necesario, una visibilidad que hace falta, una historia que por fin se cuenta en horario estelar. En otra parte, habrá resistencia, incomodidad, debate (y probablemente comentarios encendidos). Y ahí es donde la serie se convierte en algo más que entretenimiento: se vuelve conversación de esquina, de cola, de grupo de WhatsApp.
El contexto también suma: Mango Bonito se ubica en Bahía Honda, provincia de Artemisa, “donde se cultiva la aromática planta”. Y las locaciones escogidas para recrear ese mundo incluyen escenarios naturales de Bahía Honda, Las Terrazas y San Andrés, en el occidente del país. Lo rural, ya sabemos, suele ser un espejo duro: comunidades más cerradas, códigos más rígidos, y una mirada más reactiva ante temas de diversidad. Eso puede hacer que el conflicto se sienta más real… y más incómodo.
En lo musical, la banda sonora original estará a cargo de Raúl Paz, un nombre que, solo por aparecer, ya te da una pista del tono: algo con identidad, con atmósfera, con ganas de marcar época.
Y el elenco viene cargado. Además de las cuatro protagonistas, el reparto incluye —según los detalles compartidos— a Osvaldo Rojas, Ray Cruz, Fernando Ramírez, Enrique Bueno y Miriam Socarrás como invitados. Y aparecen también Roberto Perdomo y Paula Alí con actuaciones especiales. Esa mezcla de veteranos y nuevos rostros puede ser clave cuando el tema es sensible: hace falta oficio para que no se convierta en caricatura, ni en sermón, ni en “tema por el tema”.
Con el rodaje ya cerrado, el equipo entra ahora en postproducción, afinando ritmo, montaje, música, color… todo eso que uno no ve, pero siente cuando un capítulo te atrapa o te suelta. Y mientras tanto, la pregunta queda flotando: ¿está la audiencia lista para una protagonista trans en el centro de una telenovela cubana? En Mango Bonito, al parecer, no todos lo estarán. Y ahí es donde empieza el verdadero drama.
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