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Jorge Alí vuelve al cine cubano. Y se trata de esos regresos que despiertan curiosidad, cariño y un poquito de nostalgia también. Según anunció la cuenta de Instagram @tucinecubano, este viernes 10 de abril, a las 5:00 p.m., el habanero cine Yara acogerá una presentación especial de Calle 232, el nuevo filme de Rudy Mora, con entrada libre.
La publicación adelanta, además, el centro de la historia: Atila Romero, un director de cine con una enfermedad degenerativa, y la relación que establece con su entorno más cercano -colegas, amigos, su hermana, interpretada por Isabel Santos, y un joven cuidador, encarnado por Luis Ángel Batista, en tensión con su novia, papel de Chabely Díaz. De ese cruce inesperado, dice el post, nace una amistad que transforma dos vidas para siempre.
La noticia tiene peso por varias razones, pero una de las más evidentes es esta: marca el regreso de Jorge Félix Alí a la cinematografía cubana desde EEUU. Alí es uno de esos rostros que mucha gente en Cuba reconoce enseguida, incluso antes de recordar un título exacto. Tiene esa mezcla rara de cercanía, oficio y carisma que lo convirtió durante años en una figura muy querida del entretenimiento nacional. Por eso, cuando en mayo de 2024 empezaron a circular en redes sociales imágenes suyas durante un rodaje en la Isla, la reacción fue inmediata. Hubo entusiasmo, sorpresa… y también preocupación, porque en las fotos se le veía notablemente más delgado.
Aquello generó comentarios, especulaciones, preguntas. Sin embargo, el propio Rudy Mora salió entonces a aclarar la situación en declaraciones a La Jiribilla. “Jorge Alí aceptó mi propuesta inmediatamente. Yo necesitaba un actor con sus características físicas y aunque muchos se alarmaron con su delgadez al ver algunas fotos suyas en las redes sociales, les aseguro que está bien de salud. Hace rato que no actuaba, agradeció la experiencia, y el trabajo me satisfizo mucho”, explicó el director. Es decir, aquella apariencia no respondía a un deterioro alarmante, sino también a las necesidades del personaje y al momento creativo del proyecto.
Calle 232 no parece una película ligera ni de paso. Todo lo contrario. Se trata del tercer largometraje de Mora, después de Y sin embargo (2011) y Leontina (2014), y varios medios la han descrito como su obra más íntima. La cinta, además, toca un tema especialmente sensible en la Cuba de hoy: la realidad de los cuidadores. Según explicó el propio Mora a La Jiribilla, estamos ante una película testimonial, construida a partir de experiencias muy cercanas para él. “En el guion plasmé vivencias y emociones de una realidad que enfrenté durante 10 años, la cual reflejé a través de personajes, contextos y situaciones de ficción”, dijo.
Esa raíz personal le da otro peso al filme. El realizador contó también que compartió jornadas con personas vinculadas al Centro de Estudios de la Mujer y que muchas de las historias que escuchó lo conmovieron profundamente, sobre todo las relacionadas con cuidadoras. Pero no era solo investigación externa. Había también una experiencia vivida en casa: durante una década, junto a su hermana, cuidó de su madre. De ahí nace buena parte del pulso emocional de la película. No desde la teoría ni desde el discurso bonito, sino desde algo más duro y más cotidiano: cómo una persona sostiene a otra cuando esa otra empieza a derrumbarse.
En Calle 232, Jorge Alí interpreta a Atila Romero, reconocido director de cine que sufre una enfermedad degenerativa que lo va privando de sus capacidades intelectuales. Poco a poco, ese hombre queda abandonado por buena parte de quienes lo rodean y termina dependiendo del cuidado de Abel, un joven arrendador de un espacio en su casa que altera sus propios planes de vida y su relación sentimental para ayudarlo. Ahí está uno de los núcleos más interesantes de la historia: el encuentro entre generaciones, entre mundos distintos, entre dos personas que no estaban destinadas a cruzarse de esa manera… y que, sin embargo, terminan cambiándose mutuamente.
Para Jorge Alí, además, el papel no ha sido cualquier cosa. En declaraciones citadas por Prensa Latina, el actor reconoció que se trata de uno de los retos más complejos de toda su carrera. “Es uno de los guiones más difíciles, sino el más que he tenido en las manos, por las características del personaje, por la historia narrada, por la credibilidad y nuestro intento de dar a todo tren lo sucedido en la narración”, expresó. Y viniendo de un intérprete al que durante tanto tiempo se le ha asociado sobre todo con registros humorísticos, eso dice bastante. Porque aquí no parece haber espacio para la comodidad ni para repetir fórmulas conocidas.
El propio actor subrayó también la sensibilidad del tema. “Se trata de un tema muy sensible y así es en todas partes; cómo el ser humano cuida de otro ser humano cuando este se derrumba”, afirmó. Esa frase resume bastante bien el espíritu de la película. No se trata solo de una enfermedad, ni solo de la decadencia de un personaje con pasado brillante. Se trata también del desgaste, la entrega, la paciencia y el vacío que muchas veces acompañan el acto de cuidar. Un asunto que en Cuba, con el envejecimiento poblacional y la falta de espacios suficientes para atender a personas mayores o enfermas, se ha vuelto cada vez más urgente. Mora lo dijo sin rodeos: la figura del cuidador no tiene todavía el reconocimiento que merece.
El reparto lo completan Luis Ángel Batista, Isabel Santos y Chabely Díaz, mientras el equipo técnico suma nombres como Alexander Escobar en la dirección de fotografía, Juan Carlos Rivero en la música original, Octavio Crespo en la edición, Yenisey Morales en sonido directo, Jorge Guevara en diseño de sonido y Mari Rentería como primera asistente.
Por ahora no se ha anunciado una fecha definitiva de estreno masivo, pero la presentación especial de hoy en el Yara ya coloca a Calle 232 en el radar de muchos cinéfilos. Y también devuelve a Jorge Alí a un espacio donde hacía tiempo no se le veía. A veces un regreso no necesita demasiado ruido para sentirse importante. Basta con que aparezca el nombre, con que se apaguen las luces de la sala, con que vuelva ese actor que tanta gente recuerda… y con que la historia, esta vez, venga cargada de humanidad.
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