“Los rockeros son jóvenes iguales que otros de cualquier parte del mundo, con inquietudes, dificultades, sueños por realizar… Lo que los caracteriza es la música que les gusta, así como su estética y forma de actuar”.
Con esas palabras describió María Gattorno a sus acólitos, los mismos que pasadas casi tres décadas después la siguen considerando como la madrina del frikismo en Cuba.
A finales de los años 80 del siglo XX, Gattorno era una Licenciada en Historia del Arte que ejercía como jefa de actividades de la Casa Comunal de Cultura Roberto Branly, centro ubicado en Paseo y 37, justo en el barrio habanero de La Timba.
Gracias a su entusiasmo e iniciativa, se gestó en aquel sitio un espacio nombrado en honor a su fundadora y líder —no sin que ella ofreciera resistencia—, y que es recordado hasta nuestros días por todos aquellos que disfrutaron de un lugar exclusivo para celebrar la cultura del rock en Cuba.
“Este Patio surgió por el vacío que había de actividades de música rock dentro de la ciudad. Nosotros creamos un espacio para que los muchachos pudieran no solamente venir a oír la música grabada, sino también para que vinieran a oír a los grupos aficionados a esta música que existen en La Habana, y que aquí tuvieron una especie de sede para sus conciertos en vivo y otras actividades.
“Nos dimos a la tarea de citar a todos los grupos constituidos dentro de la ciudad. En esa primera reunión que tuvimos se le puso el nombre”, contó Gattorno en un documental editado hace varias décadas.
La “locura” comenzó oficialmente el 17 de diciembre de 1988, día en que Los Takson se encargaron de animar la noche. Ese día hubo música y una suerte de bronca tumultuaria que incluyó a varios vecinos de La Timba. Pero ni siquiera ese comienzo accidentado impidió el despegue del proyecto.
Poco después, María se alió con las fuerzas del orden y el problema de las riñas quedó resuelto para siempre:
“Tan fructífera resultó la alianza, que los propios policías terminaban pidiendo turnos para hacer guardia en los conciertos. Si los ánimos se caldeaban, cosa que no era tan rara, sonaba un grito de «¡salgan, que se armóooo!», y problema resuelto. Después, en los noventa, llegaría un jefe de sector «delicioso», El Púrpura, —«un negro de dos metros, rockero, que controlaba aquello de una manera…»— y el Patio continuó creciendo”, relató ella misma para el sitio El Friki Periodista.
En El Patio… florecerían bandas como Ojo x Hoja, OVNI, Metal Oscuro y Venus. Pronto el lugar se convertiría en la plaza roquera por excelencia en la capital cubana y en un faro para el resto de la Isla.
Más adelante, también en su tarima, tocarían mitos del rock nacional como Gens o Zeus, y darían sus primeros pasos otros nombres importantes como Escape, Hipnosis, Chlover, Tribal o Agonizer.
Conciertos aparte, aquella horda abogó en favor de otras manifestaciones artísticas, e incluso fue pionera en la labor de legitimación que tuvo el fenómeno del tatuaje en la Isla.
Por si fuera poco, sus miembros también se atrevieron a luchar contra las carencias materiales y otros problemas de la sociedad como el alcoholismo, el consumo de drogas, la homofobia, las mentes cerradas, los prejuicios, el machismo, el racismo y unas cuantas más que pululaban —y aún abundan— en nuestro país.
María y su tropa se lanzaron con ímpetu hacia la batalla contra la epidemia del VIH, que tantas vidas jóvenes se llevó en los años 90. En ese contexto surgió la iniciativa Rock vs SIDA, mediante la cual la peña ayudó a muchos enfermos y también trabajó a consciencia en la educación y prevención de los muchachos que allí asistían.
“A finales de la década, bordamos una manta con los nombres de los frikis que murieron de sida. Fue algo realmente hermoso… muy triste, por todas las vidas que se perdieron, pero hermoso”, contó María en una entrevista.
Cuando cerraron el Patio, en septiembre de 2003, los funcionarios de Cultura y el gobierno municipal le dijeron a María que la culpa era de las drogas, un asunto sobre el que ella los había alertado años atrás. Luego buscaron otros argumentos como la contaminación acústica, las molestias de los vecinos y otras tantas razones que solo buscaban cortarle las alas a quienes habían encontrado allí un lugar de comunión.
Años después, en 2007, los reclamos de los frikis serían parcialmente complacidos con la creación de la Agencia Cubana de Rock, institución que en algún momento dirigiría María Gattorno.
El Patio… sirvió como inspiración para el surgimiento y supervivencia de otras iniciativas similares como la peña holguinera Escaleras al cielo y el festival Ciudad Metal, creado en 1990 en Villa Clara.
Su relevancia fue tan grande, que allí se localiza la génesis del concierto que ofreció el grupo estadounidense Audioslave en Cuba. Fue durante la visita de su manager al Patio… que empezó a gestarse aquella mítica presentación realizada en la Tribuna Antimperialista el 6 de mayo de 2005.
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