
Después de años mirando casi siempre hacia el cine, Ana de Armas podría volver a la televisión. Y no con cualquier proyecto, claro. Según publicó Noticine, la cubana está en conversaciones para protagonizar Safe Houses, una serie de espías de Apple TV que, si termina de concretarse, marcaría un regreso bastante simbólico en su carrera: el de una intérprete que salió de la TV, se hizo grande en la pantalla grande… y ahora podría volver, pero desde otro lugar, con otro peso, con otra mirada encima.
La serie, de acuerdo con ese medio, tendría ocho episodios y giraría alrededor de Sofía Jiménez, una agente de la CIA que huye y termina convertida en la principal sospechosa del asesinato de un alto cargo de la agencia en Madrid. O sea, nada pequeño. No se trata de un personaje secundario ni de una aparición puntual: sería el centro de la historia, una mujer entrenada para moverse entre sombras que, de pronto, pasa a estar en el foco de todos. Al mismo tiempo, la investigación también seguiría a Elizabeth Winthrop, la viuda del funcionario asesinado, papel que podría recaer en Jennifer Connelly si avanzan las negociaciones. Dos mujeres, dos versiones, una conspiración creciendo por debajo… de esas tramas que ya uno imagina con tensión, pasillos elegantes, llamadas a media noche y secretos que se rompen de golpe.
Lo interesante aquí no es solo el proyecto en sí, sino lo que representa para Ana. Porque su carrera en los últimos años ha estado claramente volcada al cine. Ahí están títulos como Blade Runner 2049, Knives Out o Ballerina, el spin-off del universo de John Wick, donde comparte cartel con Keanu Reeves. La televisión, en cambio, había quedado como una especie de capítulo anterior, algo asociado a otra etapa de su vida. Y, sin embargo, ahora aparece esta posibilidad que no suena a retroceso ni a pausa, sino a expansión. Ocho horas de historia dan un margen que el cine casi nunca permite: el personaje respira más, se contradice más, se rompe mejor también.
Hay, además, un detalle que le da cierta vuelta emocional al asunto. Parte de la acción de Safe Houses transcurre en España, el país al que Ana llegó con apenas 18 años después de haber empezado su carrera en Cuba. Allí siguió abriéndose camino, consiguió la nacionalidad y se hizo conocida en El internado, donde trabajó durante varias temporadas, y también en otras producciones locales.
Por ahora, eso sí, todo está en fase de conversaciones. Noticine señala que en Apple se hacen una pregunta bastante lógica: si Ana de Armas, con el estatus que tiene hoy, aceptará el ritmo exigente de una serie de ocho episodios, que implica meses de rodaje y una entrega muy distinta a la de una película.
Mientras tanto, el proyecto sigue tomando forma con nombres fuertes detrás: Gideon Raff, creador vinculado a la exitosa Homeland, como showrunner; Otto Bathurst, conocido por Peaky Blinders, al frente del bloque inicial; y Dan Fesperman, autor de la novela original publicada en 2018, como productor consultor.
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