«Widow’s Bay», un cóctel de terror con humor bizarro que está entre las mejores series del 2026

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Esta reseña contiene spoilers

Los relatos de terror situados en localidades, han sido una temática recurrente en todos los formatos de contar historias. Obras como La sombra sobre Innsmout (1936), de H.P. Lovecraft; clásicos del cine como Jaws (1975) o Dead & Buried (1981), y algunas más recientes como Harper’s Island (2009), Midnight Mass (2021) y la próxima Below (Netflix, 8 de octubre) demuestran que esta mezcla sigue siendo una fuente inagotable de historias.

A esta lista de títulos hay que sumar uno que llegó el 29 de abril pasado a Apple TV+ y casi de inmediato entró de forma inapelable en el ranking de las mejores series del año.

Widow’s Bay es una historia original, donde la creadora Katie Dippold nos lleva a un pueblo isleño, situado en la zona de Nueva Inglaterra. Allí, el alcalde Tom Loftis (Matthew Rhys; Perry Mason) es un viudo escéptico y asustadizo, cuyas principales intenciones son convertir el lugar en un destino turístico y controlar a Evan (Kingston Rumi Southwick), su hijo rebelde y huérfano de madre.

En su plan de transformar el lugar en un sitio de referencia y revitalizar la economía local, Tom tendrá como principal enemigo a Wyck (Stephen Root), el guardián del faro, quien no deja de sabotearlo mientras insiste en alertarlo a él y al resto de vecinos sobre el peligro sobrenatural que lleva cientos de años asolando su terruño.

Después de conseguir que el New York Times publique un texto que pondera todo lo bueno de Widow’s Bay, el bueno de Loftis cree que ha conseguido su objetivo. Sin embargo, será entonces cuando comience a notar que las palabras de Wyck eran mucho más que la resistencia al cambio de un vejete rancio.

Eventualmente, Wyck, Tom y la anodina Patricia (Kate O’Flynn), la asistente del alcalde, se unirán para desentrañar los orígenes reales de un pueblo, cuyo fundador, Richard Warren (Hamish Linklater), firmó un pacto con cierta entidad demoniaca.

En Widow’s Bay, los elementos básicos del suspense y el terror mantienen una tensión dramática constante, algo en lo que son fundamentales Rhys y el brillante elenco al que aportan, además, Dale Dickey (Rosemary), Kevin Carroll (Sheriff Clemmons), Nancy Lenehan (Gerrie), Toby Huss (Reverendo Bryce) y Jeff Hiller (Bryce), entre otros.

La conjunción del argumento y quienes lo ejecutan en escena, genera una experiencia inmersiva que nos transporta al lugar de la acción y nos mantiene pendientes de cada hecho como si fuéramos parte de la investigación.

Uno de los fenómenos que más enriquece la serie radica en cómo el gran misterio funciona en armonía con los pequeños secretos de cada personaje. Las historias individuales, expresadas de manera sutil y con pistas colocadas como piezas de relojería, ejercen como una especie de “misiones secundarias” que reafirman el “gancho” de la propuesta.

Dippold y su equipo de guionistas logran tomar piezas harto conocidas y disponerlas de una forma en que logran darnos varios sustos, y también ofrecernos dosis calculadas de humor bizarro y ácido. Este contraste, que no aligera en lo absoluto el tono del show, sí provee a sus caracteres de nuevas capas de complejidad.

La comedia aquí no busca sacarnos una carcajada, aunque eso no significa que no lo consiga en ciertos momentos. El punto de combinar el factor cómico con la parte más “seria” de la trama es una manera ensalzar y aprovechar ambos géneros en pos de crear un producto final creíble y tan sólido como cabría esperar.

Los diez episodios de esta primera temporada estuvieron a cargo de Hiro Murai (1-3, 9 y 10), Sam Donovan (4 y 7), Andrew DeYoung (5 y 8) y Ti West (6), un grupo de realizadores que, junto a los fotógrafos Christian Sprenger y Cody Jacobs, tienen el mérito de haber aprovechado el encanto primaveral de Massachusetts para presentarnos un lugar que vive y respira tanto como cualquiera de la “vida real”.

Gracias a su puesta en escena, esta serie mereció 19 nominaciones a los premios Primetime Emmy, donde ganó en las categorías de Mejor comedia, Mejor actor principal (Rhys), Mejor actor de reparto (Root), Mejor dirección (Murai), Mejor guion (Dippold, por Seasickness S01E07) y Mejor actriz invitada (Betty Gilpin, por el episodio Our Story¸S01E06). Con los Globos de Oro por delante, es una seria candidata en estos y otros apartados.

Sin inventar una fórmula nueva, Widow’s Bay es capaz de refinar todo lo que ya conocemos y regalarnos un tour de sustos y risas que igual abunda en la emocionalidad y humanismo. Entretenida e intrincada en la medida justa, sus diez primeros episodios se ven del tirón y nos dejarán con ganas de más, algo en lo que afortunadamente nos ayudará la gente de Apple, que la renovó en junio pasado.

¿Cuándo llegará la continuación? Ese es otro misterio que nos queda por resolver.

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