Este texto contiene spoilers
En 2016, The Night Manager fue una de las series más exitosas a nivel mundial. Estrenada el 21 de febrero de aquel año por BBC One, fue concebida como una miniserie de seis episodios, protagonizada por Tom Hiddleston, Hugh Laurie, Olivia Colman, Elizabeth Debick y Tom Hollander, entre otros.
La historia se centraba en Jonathan Pine (Hiddleston), gerente de un hotel en El Cairo, Egipto, y exsoldado del ejército británico, quien es reclutado por Angela Burr (Colman), encargada de un grupo de trabajo a las órdenes del Ministerio de Asuntos Exteriores británicos. Su misión será la de infiltrarse en el círculo íntimo del poderoso traficante de armas Richard Roper (Laurie).
Además de atraer a millones de espectadores con su trama llena de intrigas y alta tensión, durante la temporada de premios el show se llevó varios galardones importantes como el Primetime Emmy en la categoría de Mejor dirección para una miniserie, película o especial dramático, y sendos Globos de Oro para su trío de estrellas protagónicas.
Diez años después de aquel lanzamiento, la cadena de televisión inglesa pactó con la gigante del streaming, Amazon Prime Video, para producir dos nuevas temporadas que continúan de forma libre este relato, inspirado originalmente en la novela homónima del célebre John Le Carré.
A cargo de escribir los guiones, de nuevo estuvo David Farr. El elenco lo integraron el propio Hiddleston junto a Diego Calva y Camila Morrone como nuevas incorporaciones estelares, además de las sorprendentes reapariciones de los personajes interpretados por Laurie y la oscarizada Colman.
Casi diez años después de desmantelar la operación de Roper y de haber identificado presuntamente a su cadáver en una cárcel Siria, regresamos con Pine, quien ahora es conocido como Alex Goodwin y dirige para el MI6 una unidad de vigilancia conocida como Los Búhos Nocturnos.
Cuando Pine/Goodwin descubre a un antiguo asociado de Roper activo en Reino Unido, se toma la libertad de investigarlo y halla trazas de una nueva confabulación que podría estar vinculada a la antigua red controlada por el antagonista.
El ímpetu del agente y su obsesión por destruir el legado de su desaparecido enemigo, hacen que involucre a sus compañeros en la búsqueda. Las consecuencias de esas acciones traerán la desgracia al equipo que comanda nuestro héroe, quien se hará pasar por muerto y viajará a Colombia en busca de la verdad.
En esta nueva empresa, y bajo el alias de Andrew Birch, contará con la colaboración nada desinteresada de Roxana Bolaños (Morrone), empresaria colombiana que trabaja para Teddy Dos Santos (Calva), joven traficante local lleno de secretos.
Esta continuación de The Night Manager, también de seis partes, transforma el final de la primera entrega en una cortina de humo que desaparece solo hasta mitad de temporada.
Es evidente que, al tener confirmada una tercera parte, Farr decidió no pisar el acelerador como antes, cuando le dieron solo una serie limitada. Por esa razón los primeros tres episodios parecen algo lentos, pero lo que viene luego es una montaña rusa de emociones que cambia por completo lo que creíamos saber y nos abre la puerta a giros inimaginables.
Entre los elementos más disfrutables que se repiten de la temporada anterior, hay que mencionar el alto ritmo narrativo. Aunque en ciertos tramos la historia se cocina con el fuego bajo, la progresión dramática es intensa y nos mantiene en vilo casi todo el tiempo. El vértigo que genera Farr vuelve a ser tan efectivo como antes, y es esa una de las razones que nos lleva a consumir un capítulo tras otro con una voracidad inusual.
La química entre el trío protagonista de turno cambia con respecto a sus predecesores. Ahora unidos en un mismo espacio, Hiddleston, Morrone y Calva consiguen una dinámica que se mueve entre lo erótico, lo violento y lo vulnerable, lo cual nos mantiene enganchados con sus caracteres mientras vamos descubriendo lo que se mueve alrededor de ellos.
Por otra parte, Hiddleston repite su más notable dentro de su carrera (con perdón de Loki), mientras que Laurie ofrece la enésima demostración de su extraordinario talento histriónico. La dupla nos brinda los momentos más sublimes de esta temporada. Ambos replican el poderío que tiempo atrás derrocharon juntos en escena y nos llevan a un cierre, con cliffhanger incluido, que hace valer todos estos años de espera.
Ahora bien, aunque la serie entretiene y logra replicar parte del encanto que una vez tuvo, también es cierto que esta segunda parte carece de la elegancia de su predecesora. La ausencia de un personaje como el de Hollander y la escasa presencia de Colman disminuyen la complejidad y matices del entramado, y eso se nota en la cadena de sucesos y relaciones, los cuales se perciben a veces forzados y hasta inconexos.
En su intento por repetir la fórmula que tantos aplausos generó, los productores tiraron de elenco y en el proceso parecen haber sacrificado, tal vez en pos de la acción, el uso de la atmósfera y los diálogos como dos pilares que elevaron la anterior propuesta.
Sin acercarse a la calidad que The Night Manager de 2016, esta secuela logra retomar la historia con la coherencia suficiente para rescatar al público de entonces y sumar a nuevos televidentes que seguramente están poniéndose al día con la temporada 1. Con seis episodios más, que seguramente llegarán el próximo año, ya todos esperan para conocer el desenlace de este thriller de espionaje que nos sorprendió al traer de vuelta a Jonathan Pine y Raymond Roper para un enfrentamiento definitivo.


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