
Ha vuelto a reactivarse el conflicto que arrastra la actriz cubana Livia Brito con el paparazzi Ernesto Zepeda, un episodio que empezó en Cancún en 2020 y que, para bien o para mal, se convirtió en uno de los casos más comentados del espectáculo en México.
En las últimas horas se conoció una resolución judicial que cambia el ritmo del expediente: de acuerdo con reportes, la actriz fue vinculada a un proceso judicial por el delito de falsedad de declaraciones, dentro del mismo pleito que sostiene con el fotógrafo. Es decir, no es “el mismo capítulo repetido”, sino un giro que podría abrir la puerta a más meses (o años) de batalla legal.
Aquí vale hacer una pausa, porque en redes a veces se lee “ya la condenaron” y no es así. En el marco legal mexicano, la vinculación a proceso no es una sentencia ni una declaración de culpabilidad. Es una etapa previa: el juez determina si hay datos iniciales para que la investigación continúe, mientras se mantiene el principio de presunción de inocencia. O sea, el caso sigue andando, pero todavía no hay un veredicto final.
La información anterior fue difundida por el reportero Carlos Jiménez, quien explicó que un magistrado consideró que existen elementos suficientes para que la investigación siga su curso contra Brito.
En una publicación compartida en X, Jiménez señaló: “Vinculan a proceso a Livia Brito. Tras 2 años, un magistrado ordenó procesarla por el delito de Falsedad de Declaraciones. Desde 2024 el paparazzi Zepeda y la abogada Ángela Frías la denunciaron, luego de que mintió ante la autoridad, negando agredir al fotógrafo”.
Según esa versión, la denuncia por este delito se presentó en 2024, después de que la actriz negara ante la autoridad haber agredido físicamente al paparazzi, un punto que la parte acusadora cuestiona.
Todo esto tiene una raíz bien clara: Cancún, 2020.
De acuerdo con los antecedentes del caso, el fotógrafo captó imágenes de la actriz sin su consentimiento durante unas vacaciones y esta lo habría agredido. A partir de ahí, Brito sostuvo que se trató de una invasión a su privacidad. Zepeda, por su parte, presentó una demanda por daño moral y lesiones. La cámara con la que se tomaron las fotos quedó bajo resguardo de las autoridades y el asunto se fue por dos caminos a la vez: vía penal y vía civil.
Entre 2021 y 2023, el fotógrafo formalizó la demanda civil y en marzo de 2023 un juez dictó sentencia ordenando a la actriz pagar más de un millón de pesos como indemnización. Brito impugnó el fallo y el caso escaló.
En 2024, ambas partes hicieron públicas sus posturas: ella habló del impacto personal y profesional del conflicto; él defendió su derecho a fotografiar a figuras públicas en espacios abiertos y exigió la devolución de su equipo.
Luego el asunto dejó de ser solo “chisme de famosos” y pasó a un terreno más serio: el debate sobre privacidad vs. libertad de prensa.
Hace apenas unas semanas, la propia Livia Brito informó públicamente que la Suprema Corte de Justicia de la Nación había admitido un amparo en revisión contra la sentencia que la obligaba a indemnizar a Zepeda.
En un video difundido en sus redes sociales, la actriz dijo: “La Suprema Corte de Justicia de la Nación atrajo el juicio de amparo que promoví para proteger mi derecho a la privacidad y a la propia imagen”.
Después de ese anuncio, no se habían reportado avances relevantes… hasta ahora, con la confirmación de su vinculación a proceso por falsedad de declaraciones.
En la línea del tiempo del caso, se ha señalado que para 2025 la Suprema Corte atrajo el expediente para analizar esos límites, y que el 25 de junio se confirmó la sentencia original. Y cuando parecía que el foco estaba ahí, aparece este nuevo movimiento judicial que reaviva todo.
En medio de tanto titular, a veces se olvida que la carrera de Livia Brito no empezó con un escándalo.
La actriz nació en Ciego de Ávila, Cuba, y creció en una familia de artistas: su padre es el conocido actor Rolando Brito, y su madre, Gertrudis Pestana, fue bailarina de ballet clásico.
Tras mudarse a México en la adolescencia, tuvo una etapa bien terrenal (de las que casi nadie imagina cuando ve a alguien en prime time): trabajó como mesera en un restaurante antes de entrar al Centro de Estudios Actorales de Televisa.
Desde su debut en Triunfo del amor (2010), ha construido una carrera sólida con más de diez telenovelas. Entre sus trabajos más conocidos están Abismo de pasión (2012), Muchacha italiana viene a casarse (2015), La piloto (2017) y Médicos, línea de vida (2019). También participó en el reality Bailando por un sueño e incluso ha incursionado en el cine.
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