En los últimos años, han sido varias las series centradas en historias de amor LGBTIQ+ que han conseguido conectar con el gran público. Títulos como Heartstopper, Sex Education, Euphoria o Transparent han logrado aclamación mundial y también sensibilizar a millones en torno a temas vinculados con estas minorías, históricamente ninguneadas por los medios de comunicación.
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A esta lista de piezas memorables, se sumó hace muy poco una producción que no parecía destinada a trascender, pero consiguió colocarse entre las mejores del 2025.
Heated Rivalry es una propuesta canadiense creada para la plataforma de streaming Crave, exclusiva de esa nación norteamericana. Sin embargo, luego de su estreno el 25 de noviembre último, el show dio el salto internacional a través de marcas como la estadounidense HBO Max, Neon (Nueva Zelanda) y Movistar Plus+ (España).
El show adapta y conecta entre sí las primeras dos novelas de la serie Game Changers, iniciada por la autora Rachel Reid en 2018. El centro de la historia es el turbulento y conmovedor affaire y rivalidad deportiva que viven durante años dos jóvenes y estelares jugadores de hockey sobre hielo: Shane Hollander e Ilya Rozanov, interpretados de forma magistral por los casi desconocidos Hudson Williams y Connor Storrie.
La química entre los dos protagonistas es uno de los pilares de esta temporada compuesta por seis episodios y escrita por Jacob Tierney. Su carisma en pantalla funciona como gancho ideal para sentirnos atraídos por el relato. Las interacciones de Shane, tierno y sensible, con el impetuoso e intermitente Ilya, marcan algunos de los picos más altos del programa, que lleva el erotismo hasta niveles superlativos.
En paralelo a la pareja estelar de amantes, Tierney suma otra visión del amor queer, esta vez entre el veterano atleta Scott Hunter (François Arnaud) y el barista Kip Grady (Robbie G.K.). Aunque ellos también son seres bastante diferentes, la presentación de su historia funciona como contrapeso al “fuego” que despliegan Hollander y Rozanov, y nos muestra una realidad más cercana a la vida real, marcada por conflictos que aún afectan a muchos hombres gay de todo el mundo.
Lo más interesante es que, si bien las dos relaciones son bastante distintas entre sí, sirven para expresar y canalizar ciertos ideales y aspiraciones que, ficciones aparte, pueden llegarle a cualquiera, da igual las preferencias sexuales que tenga.
Además de este cuarteto de atractivos y competentes sujetos, el elenco lo completan Dylan Walsh, Christina Chang, Sophie Nélisse, Nadine Bhabha, Matt Gordon y Ksenia Daniela Kharlamova, todos más que correctos en sus roles, cada uno de ellos colocado con precisión para enriquecer la trama.
El ritmo de la serie es otro elemento que contribuye a que estemos atrapados en ella todo el tiempo. La presentación de los hechos, situados siempre en el contexto de las temporadas competitivas de la ficticia Major League of Hockey, hace que tengamos una sensación de movimiento y desarrollo constante, lo cual caza muy bien con la evolución de las relaciones y personajes a lo largo del tiempo.
Muy acorde al contenido que se nos ofrece, está el empaque visual que completa esta suerte de combo, a medio camino entre el cándido romance adolescente y las raíces del amor adulto, con una fotografía que pone en valor los escenarios competitivos y naturales por igual, arriesgando en los planos y ofreciéndonos momentos sublimes de silencio e intimidad.
En paralelo, la banda sonora de Peter Peter, un artista poco conocido del género electrónico, combina los sintetizadores con sonidos ambientales para crear una atmósfera minimalista y algo onírica que busca representar el viaje sentimental de los personajes.
Heated Rivalry es un relato complejo que coloca en el centro del debate temas que van desde la aceptación, la familia y las masculinidades, hasta un asunto tan poco explorado como la homofobia en el deporte y las repercusiones en la carrera de los involucrados.
El guion de Tierney adapta con sumo respeto, pasión y elegancia las novelas de romance queer en las que se basa. Uno de sus principales valores yace en la manera tan natural en que presenta a sus protagonistas LGBTIQ+, quienes durante décadas recibieron un tratamiento injusto y estereotipado.
De momento, y con cinco novelas más por adaptar, la segunda entrega de la serie ha sido confirmada por Justin Stockman, vicepresidente de desarrollo de contenido y programación de la productora Bell Media. Además, pudiéramos estar recibiendo pronto un episodio especial como adelanto de la continuación. Si algo queda claro es que esta “rivalidad acalorada” no pretende bajar la intensidad ni un momento.



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