El 2026 empezó hace poco más de cinco semanas, pero, a pesar del poco tiempo que ha tenido para desplegar la totalidad de sus propuestas, ya ha revelado algunos títulos que seguramente pasarán a lista de las series más interesantes del año.
Justo el 8 de enero, llegó a Netflix la miniserie His & Hers, protagonizada por dos estrellas harto conocidas como son Jon Bernthal (The Accountant 2, The Punisher) y Tessa Thompson (Thor: Love and Thunder, Hedda).
El show de seis partes fue desarrollado por William Oldroyd (Lady Macbeth, Eileen) y producido por Dee Johnson (ER, The Good Wife, Fellow Travelers), a partir de la novela homónima de Alice Feeney, publicada en 2020.
La historia se desarrolla en Dahlonega, un pueblo del condado de Lumpkin, Georgia, donde aparece una mujer muerta a puñaladas encima de su auto de lujo. En la investigación del crimen coinciden los esposos Anna Andrews, una reportera y presentadora de noticias que lleva un año fuera del radar; y el detective Jack Harper, quienes llevan un año separados tras la muerte de su hija.
A partir de ahí ambos inician su propia búsqueda de la verdad. En ese camino, Anna y Jack intentan, más que todo, recuperar parte de lo perdido en los últimos meses, aunque no estarán exentos de conflictos, e incluso de sospechas hacia ellos como posibles ejecutores del horrible acto.
La dinámica y química en pantalla entre Thompson y Bernthal es el punto más sólido de la serie. Dentro de sus poderosas representaciones hay espacio para el ruido y la furia, pero también para la vulnerabilidad y unos silencios orgánicos que dicen más que cualquier línea de diálogo. Su desempeño en armonía con el resto del elenco, igualmente formidable, pone la propuesta en el nivel más alto.
El reparto, siempre tan estelar como sus cabecillas, lo completan Sunita Mani (GLOW), Pablo Schreiber (Halo), Rebecca Rittenhouse (The Mindy Project), Crystal R. Fox (The Haves and the Have Nots), Marin Ireland (Justified: City Primeval), Poppy Liu (Dead Ringers) y Chris Bauer (For All Mankind).
El guionista hace un muy buen uso de los flashbacks como elementos disruptores. A través de los saltos temporales nos va ofreciendo la información de forma fragmentada. Así consigue mantener nuestro interés y meternos en un juego de “desmarques”, mediante el cual llegamos a un satisfactorio epílogo de dos partes.
Cierto es que la apuesta de Oldroyd no es la más arriesgada que se haya visto en el género. Una vez desentrañado el misterio, da la sensación de que el escritor fue muy “al seguro”. Sin embargo, es destacable el excelente despliegue de la atrevida premisa narrativa, la cual contiene gran parte del atractivo de la pieza.
Por otro lado, se percibe un patrón: durante el relato se plantean más preguntas que respuestas. Esto, que para algunos pudiera ser visto como falencia, representa más bien una invitación al análisis de dilemas que se desprenden de asuntos como la maternidad, el trauma, la justicia, la pérdida y el perdón.
Sobre el desenlace pudiera haber opiniones divididas. De un lado, estarían quienes se sienten manipulados por el “poder del guion” y encuentran inverosímil la resolución del caso. Luego habrá otros que encuentren satisfacción en el desenredo, e incluso se sientan motivados a volver atrás para recoger las “migajas” que fue soltando el escritor por el camino. En cualquier caso, nadie podría atreverse a ponerle a His & Hers la etiqueta de aburrida.
Con respecto a lo anterior, es interesante resaltar una de las características que ha llamado la atención de quienes la vieron en maratón. El tema es que la serie tiene un encanto extra que aprovecha los giros del argumento y el metraje relativamente corto de la propuesta —alrededor de 4 horas y 20 minutos— para abrir la puerta a una experiencia de consumo diferente.
Igual que pasa con muchos videojuegos, aquí luego del “The End” pudiéramos sentir la necesidad de un replay, palabra que en este caso cabe en su acepción de re-reproducir.
Esta segunda visualización (especialmente interesante para quienes crecimos viendo Scooby-Doo e intentando resolver el misterio antes que terminara el episodio), sería precisa para buscar los detalles que antes se nos escaparon y darle al show una oportunidad de volver a sorprendernos.
El argumento es eficazmente enriquecido y adornado por las partituras de Mac Quayle (Mr. Robot, American Horror Story, Pose) y una cinematografía a cuatro manos gestada por Ante Cheng (Pachinko, Ms. Purple, Blue Bayou) y Doug Emmet (The American Society of Magical Negroes, Sorry to Bother You, Presumed Innocent).
Si busca una serie limitada para dedicarle unas pocas horas entre semanas o para servirse modo “bufé” durante sábado o domingo, aquí tiene su recomendación ideal. Divertida pero profunda, compleja pero de fácil asimilación, His & Hers es un show pensado para amantes del thriller y las historias oscuras con buena sustancia.



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